El proyecto ha levantado polémica entre los ecologistas que lo consideran un absoluto desastre.
El proyecto ha levantado polémica entre los ecologistas que lo consideran un absoluto desastre.
Un nuevo aeropuerto capaz de servir a Londres podría construirse en el estuario del Támesis en un plazo de sólo diez años, según un informe solicitado por el alcalde de la capital, Boris Johnson.
Los expertos pedirán esta semana al alcalde que impulse la construcción de ese aeropuerto, que costaría 40.000 millones de libras (46.400 millones de euros), informa hoy el vespertino EVening Standard.
El aeropuerto constaría de cuatro pistas que se construirían en dos islas fluviales y que estarían conectadas en tierra firme con las terminales mediante túneles o puentes. Una de las terminales estaría en el condado de Kent y la otra, en el de Essex.
La de Kent, al sur del estuario, estaría enlazada con la futura línea de ferrocarril de alta velocidad Crossrail, con lo que el viajero estaría en el centro de Londres en 35 minutos.
La novedosa propuesta funcionaría con gigantescas turbinas de agua que aprovecharían la energía generada por las mareas. Según el ingeniero Doug Oakervee, el aeropuerto sería más fácil de construir que el de Hong Kong, en cuya construcción también colaboró, y que se instaló en una isla en su mayor parte artificial.
Johnson ha enojado a los ecologistas al dar a entender que ese nuevo aeropuerto, que tendría enlaces ferroviarios de alta velocidad, podría sustituir a la proyectada tercera pista del aeropuerto internacional de Heathrow, que quiere construir el gestor aeroportuario BAA, propiedad de la española Ferrovial.
Según la Real Sociedad para la Protección de las Aves, un aeropuerto en el estuario del Támesis es «un absoluto desastre desde los puntos de vista ecológico, medioambiental y económico».
Sin embargo, la proyectada tercera pista de Heathrow, aunque favorecida por la industria, tropieza con la oposición de los vecinos de las localidades próximas, que se quejan del nivel de ruido que ya soportan.
13/07/09
LA VOZ DE GALICIA
