De no apoyar una veda a la pesca de este pez en el Pacífico, afectado por la sobreexplotación, Colombia podría afrontar problemas comerciales con Europa y Estados Unidos.
De no apoyar una veda a la pesca de este pez en el Pacífico, afectado por la sobreexplotación, Colombia podría afrontar problemas comerciales con Europa y Estados Unidos.
La falta de consenso en el Gobierno para respaldar la resolución de la Comisión Interamericana del Atún Tropical (Ciat), que busca aplicar vedas totales a la pesca del atún y evitar su extinción, podría tener consecuencias, no solo en el tema de la pesca de estas especies en el Pacífico Oriental, sino en las negociaciones de tratados comerciales como el que firmaría Colombia con Estados Unidos.
Así opinaron Mary Lou Higgins, directora en Colombia del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), y María Claudia Díazgranados, directora del programa marino, de Conservación Internacional (CI).
Colombia sigue en la mira de las organizaciones ambientales mundiales porque fue el único miembro de la Ciat, integrada por otros 15 países, que en una reciente reunión celebrada en California (E.U), se opuso a aplicar una veda total a la pesca del atún durante dos periodos al año (julio- septiembre y noviembre-enero), y durante 59, 62 y 73 días en 2009, 2010 y 2011 respectivamente, para impulsar su reproducción y evitar la captura de ejemplares jóvenes.
Por el contrario, la representación nacional, integrada por voceros de la Cancillería y de los ministerios de Medio Ambiente, Comercio y Agricultura, propuso una veda escalonada para que los barcos de bandera colombiana suspendan la pesca en periodos escogidos a su gusto, para que esta nunca pare, un argumento que ecológicamente puede tener viabilidad, pero que es muy difícil de regular.
De no tomar una decisión que respalde lo establecido mayoritariamente en la Ciat (el Gobierno tiene plazo para reconsiderar esta decisión hasta el 15 de julio), los países con los que Colombia negocia tratados comerciales podrían imponer talanqueras a esos procesos.
Actualmente el país negocia un tratado comercial con la Unión Europea, mientras que, ya firmados pero en trámites legislativos, están los acordados con Canadá, la EFTA (cuatro países europeos de la Asociación Europea de Libre Comercio) y el TLC con los Estados Unidos, un gobierno que exige para firmarlo, entre otras cosas, un buen manejo ambiental que involucre a la pesca, y que se guíe por las medidas de conservación de las Organizaciones Regionales de Ordenación Pesquera (Orop) y las reglas para combatir la Pesca Ilegal No Declarada y No Reglamentada.
"Si no se respalda ese acuerdo, nos podrían imponer un veto a la compra del atún, que traería implicaciones sobre el comercio con Estados Unidos", dijo Diazgranados.
Y las consecuencias llegarían a Europa. "Uno de los compradores en ese continente ha dicho que si Colombia no se adhiere al consenso de la Ciat, aplicaría un boicot a los productos colombianos. A esto se sumarían los daños que traería, la no adhesión, a la imagen del país", agregó Díazgranados.
Por su parte, Mary Lou Higgins, de WWF, ha dicho que "si Colombia rechaza el acuerdo, las consecuencias económicas para el país serían mayores frente a lo que representaría apoyar lo acordado, es decir, vedas totales a la flota pesquera". El atún es uno de los peces más amenazados de extinción por la pesca industrial en el Pacífico, que ha llevado al recurso a su límite máximo de aprovechamiento sostenible. Sin embargo, los empresarios dicen que ese riesgo no existe. Colombia exportó en el 2007 165’907.823 de dólares en pescado, y de ese total los atunes tuvieron el mayor aporte con más del 37 por ciento.
La empresa que más impulsa una posición en contra de la Ciat es Atunes de Colombia, que produce el atún Van Camps. Esta firma argumenta que como tiene solo 12 barcos, puede controlar sin dificultad la veda escalonada de cada uno, una labor imposible para empresas de otras naciones que tienen flotas integradas por más de 50 naves.
El resto del atún que se consume en Colombia, y que también se exporta, es procesado luego de haber sido comprado a barcos extranjeros. Estas firmas, supo EL TIEMPO de manera extraoficial, estarían de acuerdo con una veda temporal como la que hasta el momento el gobierno ha rechazado.
13/07/09
EL TIEMPO
