Dentro de las habituales tareas asignadas a los efectivos del Servicio de Vigilancia Aduanera a través de sus medios aéreos, dentro de la programación de servicios, uno de los helicópteros de esta Unidad dependiente del ministerio de Hacienda, tenía asignada en la primera quincena del mes de diciembre de 1.989, permanecer en Almería y controlar entre la capital y Málaga, cualquier incidente relacionado con el mundo del narcotráfico, que se pudiese detectar en el mar de Alborán.
Dentro de las habituales tareas asignadas a los efectivos del Servicio de Vigilancia Aduanera a través de sus medios aéreos, dentro de la programación de servicios, uno de los helicópteros de esta Unidad dependiente del ministerio de Hacienda, tenía asignada en la primera quincena del mes de diciembre de 1.989, permanecer en Almería y controlar entre la capital y Málaga, cualquier incidente relacionado con el mundo del narcotráfico, que se pudiese detectar en el mar de Alborán.
Empezaba a oscurecer
La dotación del helicóptero empezó a llegar al aeropuerto de Almería. Dentro del plan de trabajo, para la noche del 15 de diciembre de 1.989, se le había participado al comandante de la aeronave Alfonso Blanch la orden de sobrevolar el mar de Alborán en misiones de vigilancia, al detectarse cierto movimiento de embarcaciones recreativas, en la zona de la mar Chica en aguas marroquíes cercanas a Melilla. El helicóptero no logró llegar a su destino, el mar se lo tragó.
Alfonso Blanch, instructor de vuelo, antes de pertenecer a la empresa Helipsa con base en Madrid, a quien el Servicio de Vigilancia Aduanera le tenía asignada la contratación de los medios aéreos, tenía en su currículum una notable hoja de servicios profesionales con varias miles de horas de vuelo y una gran experiencia desarrollada en Europa y los Estados Unidos. Blanch estaba próximo a cumplir la edad reglamentaria para seguir desarrollando su actividad como piloto.
La aeronave salió del aeropuerto, en torno a las siete de la tarde. La noticia de la desaparición del helicóptero, se conoció horas mas tarde una vez que el mecánico de vuelo, que se encontraba en tierra, no pudo contactar con el helicóptero al transcurrir las cuatro horas de autonomía de vuelo del aparato.
Estableciendo contactos con los aeropuertos mas cercanos, se comprobó que el helicóptero no había tomado tierra en ninguno de ellos, activándose de inmediato el plan de emergencia para su localización.
Hundido frente almerimar
La operación se centró frente a las costas de Almerimar. La impresión que se tenía, era que el helicóptero sufrió el accidente, unos veinte minutos mas tarde de despegar del aeropuerto de Almería. Desde el viernes 15 de diciembre, más de un centenar de personas empezaron a movilizarse. Embarcaciones de la Armada, Vigilancia Aduanera, Guardia Civil e incluso algunos pesqueros, unieron esfuerzos para rastrear la zona donde se sospechaba pudo haberse producido el accidente, desplazándose desde Algeciras varios helicópteros y un avión del Servicio Aéreo de Rescate. Esa noche la búsqueda fue infructuosa.
A las siete y media de la mañana del sábado 16 de diciembre, a unas ocho millas donde se sospechaba pudo haberse producido el siniestro, uno de los marineros del pesquero almeriense con base en el puerto pesquero de Roquetas de Mar "Las Marías", detectó el cadáver de uno de los tripulantes del helicóptero, flotando boca arriba y con los brazos en cruz a unas dos millas de la costa de Cerrillos.
El cadáver no presentaba signos de rigidez y correspondía a Asdrúbal Ferréiro Niño, de 30 años de edad, natural de Madrid y copiloto de la aeronave. En su chaleco de aviador, figuraba el número profesional del fallecido. 407 5672200, perteneciente a la empresa Helipsa, concesionaria de estas unidades para el Ministerio del Interior.
El copiloto fue rescatado, por la dotación del pesquero, trasladándolo hasta el puerto de Roquetas. A juzgar por los detalles del cuerpo, se calculó que el accidente se produjo unas siete u ocho horas antes y las primeras hipótesis, apuntaron a que el helicóptero que no ha llegado a aparecer, ni el otro tripulante no llegó a explotar sino que por causas no determinadas, incluso se habló de un posible despiste, o una avería súbita en los altímetros, ya que al parecer volaba muy bajo, el aparato perdió estabilidad cayendo al mar en picado.
En las profundidades
Los años han pasado y no se ha llegado a aclarar meridianamente que pasó. El helicóptero sigue en el fondo del mar y el cadáver del piloto, Alfonso Blanch, atrapado en su interior dentro de la estructura del aparato. Ni avezados pescadores de la zona, junto a especialistas y buceadores del buque de la Armada "Guadalmedina" equipados con cámaras hiperbáricas, que durante dos semanas rastrearon toda la zona, hallaron restos algunos del accidente que posibilitara el rescate del cadáver del comandante o el aparato siniestrado.
23/04/07
TELEPRENSA
