Empresarios y trabajadores del transporte de carga por vía fluvial y marítima propiciaron la sanción de una ley que regule la actividad del sector, que moviliza 90 millones de toneladas al año, y que fije los parámetros básicos para su desarrollo en el país.
Empresarios y trabajadores del transporte de carga por vía fluvial y marítima propiciaron la sanción de una ley que regule la actividad del sector, que moviliza 90 millones de toneladas al año, y que fije los parámetros básicos para su desarrollo en el país.
El país necesita una ley de Marina Mercante. Hoy, no existe, en la Argentina, un sistema jurídico previsible que dinamice la actividad ni genere las condiciones para la obtención de créditos en un sector que requiere inversión intensiva, se dijo, desde la Cámara de Armadores de Buques, Barcazas Tanque y Embarcaciones de Apoyo (CABBTEA).
La actividad cuenta con un potencial estratégico a partir del desarrollo de la Hidrovía, sistema fluvial que conecta el corazón de Brasil con la Argentina.
Hace diez años, se transportaban por la Hidrovía 800 mil toneladas, y actualmente, se ha llegado a los 12 millones.
La Hidrovía está enclavada en una región que es gran productora de commodities y alimentos, y a través de ella se moviliza la carga minera del sur de Brasil, por lo que urge apuntalar el transporte fluvial y marítimo argentino, puntualizó la CABBTEA.
Se considera que el sistema jurídico argentino es antiguo. Los tiempos judiciales de la Argentina no tienen nada que ver con los del mundo de los negocios del siglo XXI.
Se puso como ejemplo que, si un acreedor internacional financia un buque, paradójicamente prefiere estar en un país periférico, como Panamá o Liberia.
La cámara y los sindicatos de la industria naval trabajan, en el marco de la Multisectorial de la Marina Mercante, en el proyecto de una ley que establezca la seguridad jurídica para el sector, categorice a la actividad y establezca las condiciones para la disponibilidad de crédito naval.
La actividad local, centrada en el transporte de combustibles, requiere crédito, pues un buque para crudo cuesta entre 60 y 70 millones de dólares, y los que hay en la Argentina, que son los que se denominan de productos limpios, para transporte de nafta o gasoil, no menos de 20 millones.
Los trabajadores piden, también, un régimen jurídico para las relaciones laborales y la reserva del trabajo argentino para el cabotaje, entre otros puntos.
11/10/08
LA NUEVA PROVINCIA – BAHÍA BLANCA
