“Sin selectividad vamos al colapso total de la merluza”

Entrevista de Raúl Figueroa a Miguel Alfonso, fabricante de redes e investigador.

Entrevista de Raúl Figueroa a Miguel Alfonso, fabricante de redes e investigador.

Abocado a la actividad empresaria desde hace muchos años, mantiene vivo su interés por la investigación y el desarrollo de artes selectivas de pesca, a partir de su pasado como investigador del INIDEP y como docente en la Escuela Nacional de Pesca. Asegura que sin selectividad, la pesquería de merluza va camino de un colapso irreversible.

En su despacho de la ciudad petrolera, signada aún por los ecos de la baja del cupo de merluza y el reciente derrame de petróleo crudo en costas de Caleta Córdova como telón de fondo, el empresario aceptó el diálogo con P&P a partir de la consulta sobre la incidencia de la reciente reducción de los cupos de captura y una crítica situación para el recurso merluza.

“Para dar un ejemplo sencillo, podemos decir que la pesquería es como una gran pecera –dijo en principio-, de manera que todo afecta el ecosistema y nuestras acciones lo hacen de un modo nocivo, porque no estamos trabajando para lograr impactos positivos. Por ejemplo si observamos lo que pasa en Japón, allí hay estaciones de piscicultura para recría y siembra de zonas costeras, lo que asegura que los trabajadores puedan seguir en la actividad. Esto da previsión, apuntalando la sustentabilidad y el mantenimiento de las flotas, evitando que haya crisis económicas periódicas. Nosotros estamos lejos de desarrollar acciones de ese tipo, al contrario, todas nuestras actividades afectan negativamente a un sistema que se retroalimenta a sí mismo”.

– ¿Cuáles son los factores que perjudican principalmente hoy a la pesquería de merluza?

– El principal problema es que no se tiene en cuenta la selectividad. Si esto fuera así, se apuntaría a capturar merluzas sólo por encima de determinados tamaños, por arriba de los 30 centímetros, porque es un ejemplar que ya llegó a su vida adulta y ha cumplido con el ciclo reproductivo. En cambio hoy se están pescando juveniles, que luego se descartan por no dar la talla comercial necesaria: esto pasa porque no hay desarrollo de investigación para métodos de selectividad. En el año 1997, presenté un proyecto de malla cuadrada, lamentablemente lo presenté como panelista representando a Estados Unidos, ya que era distribuidor de una empresa americana (Net Systems Inc.), tengo un video que hicimos especialmente para las jornadas y está a disposición de quien lo quiera consultar. Esto era muy diferente de la T-90, que adquiere forma cuadrada en estado de reposo, pero no sirve, porque debe quedar cuadrada en condiciones de trabajo. Esto asegura el escape de juveniles, pero el proyecto nunca fue tenido en cuenta, se desestimó y tampoco se proyectaron otras alternativas. Creo que hoy debería haber un control muy serio porque si no se evita la captura de juveniles, vamos a un colpaso realmente serio, mucho peor que la actual situación, que ya está mostrando indicios: al haber más langostino y calamar es porque hay menos merluza, que es el predador natural de aquellas especies.
Vuelvo al ejemplo tonto de la pecera: si tenemos 365 peces y nos dedicamos a sacar uno por día, deberíamos cuidar de ir sacando los más grandes, permitiendo que los más chicos lleguen a la etapa reproductiva. De esa manera al cabo de un año seguiríamos manteniendo peces en nuestra pecera. Si sacamos peces al azar, estamos cortando la cadena reproductiva y sin duda al cabo de un año llegaremos al colapso. Por ello hay que hacer hincapié en la selectividad y no escatimar esfuerzos en la investigación de alternativas, no olvidando que en nuestra pecera hay condiciones ideales, ya que no hay contaminación, polución, vertidos, etc.

– ¿Qué respaldo tenía el proyecto que usted presentó?

– Lo que yo presenté se está usando en la actualidad en la pesquería de Chile, con muy buenos resultados. Lo presenté a través de Net System (Nichito) que es la firma que vende estos paños a las empresas chilenas, pero mi propuesta no se probó como debió hacerse; yo tenía el desarrollo pero nadie me consultó, lo que se hizo fue arbitrario y lamentablemente la experiencia en el tema no se tuvo en cuenta ya que a nadie se le ocurrió convocar a la persona que hizo la propuesta.

– ¿Qué responde a quienes podrían pensar que usted tiene un interés meramente comercial en aquel proyecto?

– Hubo detractores que plantearon que mi propuesta de malla cuadrada era sin nudos y sólo yo la vendía, pero no es así, porque los videos que presenté de túneles de prueba de diferentes países exhibían paños sin nudo y con nudo (convencionales), o sea que no estaba estandarizado. Se podrían haber hecho experiencias de paños con nudo, de los que vendo normalmente de origen José Moscuzza, empresa de la cual también soy distribuidor, pero lo importante es el armado y ver de qué modo se adecua mejor este dispositivo al diseño de la red. Esto demuestra que el interés comercial no era el principal. El interés de mi empresa es la pesca sustentable y poder seguir trabajando en el tiempo, en lugar de enfrentar periódicamente crisis como la que se avecina y que cada vez son más profundas.

– ¿Qué lo impulsa a seguir trabajando en investigación?

– Mi ingreso a la pesca fue como técnico investigador, ya que trabajé entre 1980 y 1988 en el INIDEP. Tuve la suerte de poder estudiar en Japón, en los años 1982 y 1986 y ahí me cambió la mentalidad: esa experiencia me enseñó que nada es gratis y todo se paga; la falta de eficiencia en nuestros procederes hace que hoy paguemos con menos capturas, menores tallas y menos cupos de captura como paliativo para un recurso que está en agonía.

– A su criterio, entonces ¿es insuficiente la reducción de cupos de captura?

– Es una medida proteccionista que está bien, pero hay que complementarla con otras acciones, tendientes a disminuir el descarte de modo inmediato. Debemos buscar un sistema que permita que los mismos capitanes de los buques apunten a una mayor eficiencia, por un tema de conveniencia económica, porque los sistemas de control complejos son ineficientes y cada vez más costosos. Siguiendo con los ejemplos, los cotos de caza que establecen claramente qué tipo de ciervo puede cazarse impidiendo la matanza indiscriminada han hecho tomar conciencia a los cazadores. Acá pasa lo mismo: si el sistema deja de albergar a la ineficiente selectividad, va a ser el mismo mercado el que quitará a los que no puedan cumplir con pautas de pesca sustentable, porque esto a su vez será sinónimo de pérdida económica. Hoy, con el descarte indiscriminado, esas ineficiencias son disimuladas, pero a costo de renunciar a la sustentabilidad de la pesquería: puede que subsistamos un tiempo, pero de este modo vamos camino a un colapso definitivo.

– ¿Hay barcos que usan mecanismos selectivos?

– Los barcos que nosotros armamos tratamos de que tengan una pesca eficiente y que sus capitanes tomen conciencia de que hay que reducir el descarte. Si bien está vigente el sistema Dejupa, considero que hay alternativas mejores que pueden ser analizadas en un trabajo conjunto de los sectores involucrados. Creo necesario que estos sectores tomen cartas en este tema debiendo hacerse pruebas no en buques de investigación, sino en buques comerciales con personal técnico especializado del INIDEP, pero con una participación de todos los sectores interesados.

– La conclusión, entonces, podría ser que sin selectividad, se acaba la pesca.

– Si no ponemos como meta principal la selectividad y la sustentabilidad de los recursos, vamos a una gran recesión de parte de la flota. Esto no es difícil de entender si se analiza que pasó en otras pesquerías similares a la nuestra, que hoy han sido arrasadas: nosotros vamos por el mismo camino.

21/01/08
PESCA & PUERTOS

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