Un pequeño mensaje con la exigencia de un rescate, es el último capitulo de la misteriosa historia del «Arctic Sea», un carguero ruso, conocido como «el Buque fantasma» o el «Ruso errante», que tras ser secuestrado en aguas bálticas (muy cerca de la isla sueca de Gotland) desapareció más tarde sin dejar rastro. Especulaciones.
Un pequeño mensaje con la exigencia de un rescate, es el último capitulo de la misteriosa historia del «Arctic Sea», un carguero ruso, conocido como «el Buque fantasma» o el «Ruso errante», que tras ser secuestrado en aguas bálticas (muy cerca de la isla sueca de Gotland) desapareció más tarde sin dejar rastro. Especulaciones.
El paradero de ese buque sigue trayendo de cabeza a la policía de 20 naciones que con la maltesa y la sueca intentan averiguar que carga llevaba el buque y su posición actual.
Continúa la confusión respecto al estado de cosas. Mientras se asegura por un lado que el buque se encuentra anclado muy cerca del archipiélago de Cabo verde (a unas 400 millas) y la Policía Criminal finesa afirma que la propietaria del buque (la naviera Solchart Management con sede en Helsinki) ha mandado a los supuestos secuestradores los 1, 5 millones de dólares del rescate a la vez que pide que no haya intervenciones «para no poner en peligro la investigación», Alexander Karpuskin, embajador ruso en el territorio de Cabo Verde por otro, repite una y otra vez, según la agencia de noticias rusa RIA, que el «Arctic Sea» no está en aquellas aguas.
Por su parte Dimitri Rogozin, embajador ruso ante la OTAN, indicó, sin dar más explicaciones, que «no puede rebelar los datos sobre la posición del carguero».
Todas esas informaciones contradictorias de las diferentes autoridades de varios países, no hacen más que cubrir con espesos velos el misterio y agudizar la teoría de que el carguero, con el beneplácito de alguna de las naciones implicadas, en vez de la carga de madera de Stora Enso (que tendría un valor de 1,5 millones de dólares) lleva algo bastante más atractivo y peligroso en su bodega como armas, droga o metales preciosos de gran valor.
Teorías conspiranoicasLa historia del «Ruso errante», un barco de carga con 15 miembros de tripulación de nacionalidad rusa, que navegaba bajo bandera maltesa con dirección al puerto argelino de Benjaia, comenzó el 24 de julio cuando en pleno día y muy cerca de la costa sueca, fue secuestrado por unos piratas enmascarados. Si en un principio se pensó que todo era una broma «nadie aborda una barco en una franja de mar en la que pululan toda clase de embarcaciones de tráfico y privadas» hoy se dice que la tripulación aparentó el secuestro.
Otra versión apunta a que agentes de la CIA abordaron el barco buscando la carga prohibida. Después del «secuestro», nadie tuvo contacto con el «Arctic Sea» hasta que un portavoz de la Unión Europea indicó que se habia producido un segundo ataque al barco, cerca de Portugal, información que Lisboa negó rotundamente.
Ni Rusia ni la Interpol reaccionaron hasta el pasado 3 de agosto. Moscú envió dos submarinos nucleares y tres fragatas de guerras (mucha batería para encontrar un pequeño buque de 93 m. de eslora con cargo de madera) y la Interpol lanzó una alerta mundial sobre el barco desaparecido.
Así las cosas, entre dimes y diretes, informaciones y desmentidos, sigue esta historia que más bien parece sacada de una de esas películas negras con espías y oscuros personajes que se hacen de oro gracias al estraperlo y a los comercios ilegales.
CARMEN VILLAR MIR | ESTOCOLMO
16/08/09
ABC.ES
