Signos tangibles de la merluza en emergencia

(Mar del Plata) La emergencia biológica de la merluza hubbsi abandonó el intangible papel blanco de los informes técnicos del INIDEP y llegó al muelle para llenar de incertidumbre la vida cotidiana de armadores, tripulantes, fileteros y al resto de los eslabones de la cadena a los que está atado el principal recurso del caladero nacional.

(Mar del Plata) La emergencia biológica de la merluza hubbsi abandonó el intangible papel blanco de los informes técnicos del INIDEP y llegó al muelle para llenar de incertidumbre la vida cotidiana de armadores, tripulantes, fileteros y al resto de los eslabones de la cadena a los que está atado el principal recurso del caladero nacional.

En las últimas semanas se registraron distintos hechos que revistieron de elementos bien tangibles el mal momento que vive la pesquería y que se tornó especialmente grave esta temporada a partir de la disminución alarmante de individuos juveniles que se incorporaron a la biomasa disponible para ser pescada por la flota comercial.

La flota fresquera de altura que opera desde este puerto sobre la hubbsi está prolongando el tiempo que dura la marea. Y no es que los barcos tienen que viajar más lejos para acceder al recurso. Una fuente confiable, ligada a la Cámara de Armadores, reconoció a este medio que los barcos tardan más días en completar bodega, “cuando la completan”, aclaró el pescador.

Si antes un barco de 3 mil cajones tardaba poco menos de dos semanas para ir y volver a la zona de pesca, ahora es normal que tarde 72 horas más. El motivo del retraso para llenar los cajones es uno solo. No hay merluza. “No se tarda más para no poner en riesgo las condiciones bromatológicas de la propia captura”, reconoció un oficial de a bordo de un buque fresquero.

Esta situación comenzó a registrarse a principios de año, aunque desde distintos sectores confiaron que se trataba de buques que iban a abadejo, una especie que retrasa la faena porque es difícil de localizar y de capturar.

La falta de merluza para procesar en las plantas de fileteado del puerto es una constante desde principios de año. “Estamos cortando carpas y sábalos, que se traen de Santa Fe, porque no hay otra cosa. La gente tiene que trabajar”, confesó Omar Tunoni, presidente de CAPEMAR, una cámara que no nuclea empresas, sino cooperativas de trabajo. En el puerto marplatense todo es posible.

Que en Mar del Plata, capital de los intereses marítimos, principal puerto pesquero del país, cuando recién se transita la mitad del primer trimestre, los fileteros tengan que cortar peces de río para subsistir, implica un crudo escenario para el futuro inmediato.

El Oca Balda completó hace días la segunda parte de la campaña de evaluación de langostino patagónico. Se sabe que el marisco y la merluza comparten un área de distribución común, dentro del Golfo San Jorge y en jurisdicción nacional. Hasta no hace mucho todos se preocupaban en conocer el by catch de hubbsi en la pesquería del langostino. Según fuentes confiables, ya no aparece merluza en los lances de pesca para capturar langostino. De manera extraoficial, en el INIDEP reconocen el año pasado, con 42 mil toneladas de langostino, “el by catch de merluza no fue relevante”.

Datos concretos y tangibles que marcan el deterioro de una pesquería en la que, a pesar de que nunca se supo realmente cuál es el nivel de mortalidad por pesca, se otorgaron niveles de captura máxima que lejos estuvieron de ser “biológicamente” aceptadas. O sí lo fueron para la flota, pero como se ve, no para la propia merluza.

19/02/07
PESCA & PUERTOS

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