Este fue el título del seminario que se realizó ayer (18 de noviembre 2008) en el Centro Cultural Borges en la ciudad de Buenos Aires y que tuvo como expositores al Ministro de Defensa de Brasil Nelson Jobim, al Ministro de Defensa de Ecuador Javier Ponce y a la Ministra de Defensa de la Argentina Dra. Nilda Garré. El seminario estuvo organizado por la Universidad Nacional de Tres de Febrero, casa de estudios que auspiciará la Maestría en Defensa Nacional que actualmente se cursa en la Escuela de Defensa Nacional.
Este fue el título del seminario que se realizó ayer (18 de noviembre 2008) en el Centro Cultural Borges en la ciudad de Buenos Aires y que tuvo como expositores al Ministro de Defensa de Brasil Nelson Jobim, al Ministro de Defensa de Ecuador Javier Ponce y a la Ministra de Defensa de la Argentina Dra. Nilda Garré. El seminario estuvo organizado por la Universidad Nacional de Tres de Febrero, casa de estudios que auspiciará la Maestría en Defensa Nacional que actualmente se cursa en la Escuela de Defensa Nacional.
Estuvieron presentes el Secretario de Asuntos Estratégicos y Militares Germán Montenegro, el embajador de Brasil en la Argentina, el Agregado de Defensa de Ecuador en la Argentina, el Jefe del estado Mayor General de la Armada, Almirante Jorge Omar Godoy, entre otras autoridades militares y civiles del ámbito académico de la defensa y las relaciones internacionales.
El tema en cuestión fue la concreción del Sistema Sudamericano de defensa y la necesidad de una integración regional para poder avanzar en forma cooperativa en los temas de defensa. Se apuntó a la necesidad de desarrollos productivos integrados en materia militar, la necesidad de la intensificar el área de investigación en defensa para adquirir procesos propios de producción, la necesidad de la transferencia tecnológica y el desarrollo del conocimiento tecnológico.
Otro punto estuvo orientado a la necesidad del control civil de las Fuerzas Armadas y la implementación de estudios en defensa para los civiles en la región. Se apuntó la idea de crear un Colegio Sudamericano de Defensa que pueda capacitar a militares y civiles como también fomentar un Centro de estudios Estratégicos regional para la defensa sudamericana.
Se habló de la restructuración de las fuerzas y la necesidad de encontrar una identidad común en defensa como lo denomino la Ministra Garré "una identidad sudamericana en materia de defensa". Se apuntó que el Consejo Sudamericano de Defensa debe mirar a comunes denominadores que unen a los países de la región y trabajar en eso.
Ponencia del Ministro de Defensa de Brasil Nelson Jobim
El punto fundamental para la formación de un Consejo de Defensa Sudamericano esta sustentado en que hay cuestiones comunes en el continente sudamericano.
Nosotros tenemos tres vertientes importantes en América del Sur: La Vertiente del Amazonas, la Vertiente Andina y la Vertiente del Plata. Solamente Bolivia tiene la participación en las tres vertientes la andina, la amazónica y la del plata. El Brasil tiene dos el Amazonas y la vertiente del Plata. La Argentina tiene dos. Estas situaciones específicas de nuestros países nos hacen pensar en que hay que hacer una integración y una charla sobre cuestiones de defensa. Pero no una charla o un análisis en cuestiones de defensa exclusivamente aisladas lo militar de lo político.
La cuestión de defensa del Brasil era un tema exclusivamente militar. Yo creo que después que se superó el régimen militar de 1964 los políticos, como yo, cuando hicimos la constitución de 1988 en Brasil, no se hablaban de temas de defensa. La cuestión de defensa tenía el rango de persecución política. Nosotros nos apartamos de esos temas pensando que no era un tema de cuestión nacional.
¿Como podemos hacer que la defensa del Brasil o de América del Sur sea una cuestión de la agenda nacional?. Hay que colocar la defensa como vinculada estrictamente al desarrollo económico. Hay que tener una visión clara que la defensa es un elemento del desarrollo económico y social de los países. Existe la necesidad de colocar a la defensa como algo vinculado al desarrollo productivo del país.
Nosotros tenemos que tener tres grandes temas estratégicos fundamentales en los planes nacionales: Uno es la reorganización de nuestras fuerzas: pensar las fuerzas en el sentido moderno. El segundo es pensar en la industria de defensa y el tercero es pensar en la forma de integración de las Fuerzas Armadas con la nación: cuestiones como el servicio militar. ¿Cuál es la mejor solución?. ¿El servicio militar obligatorio o no obligatorio con la formación de Fuerzas Armadas profesionales?. Esto es una cuestión política no militar.
Si pensamos en las Fuerzas Armadas profesionales tenemos que pensar que una parte de la nación va a pagar a otra parte de la nación para su profesionalización. Las Fuerzas Armadas tienen que tener una integración con la Nación. Las Fuerzas Armadas de Brasil, principalmente el ejercito ha tenido en el proceso republicano importantes factores de nivelación republicano ya que tiene en sus filas todas las clases sociales lo que posibilita una nivelación social. Estaba todo el Brasil representando dentro de las fuerzas.
Hay que pensar sobre eso, ¿Es conveniente o no es conveniente?.
Vean cuestiones como estas. ¿Cual es la solución o la opción de los países al problema de la marina?. La marina tiene tres grandes funciones estratégicas: Monitoreo del mar, negación del uso del mar al enemigo y proyección de poder.
¿Sabemos si nosotros tenemos capacidad de tratar esas cuestiones de forma igual?. ¿Damos un tratamiento a las tres funciones estratégicas de la marina de forma igual? Si no es esta, una cuestión política hay un riesgo. Podremos ser mediocres en las tres. Si hay que dar una solución con prioridad para una de ellas, ¿Cuál es la prioridad?. Esto no es solo una cuestión militar es del poder político. Y en el Brasil hasta hoy, la decisión era exclusivamente militar porque los civiles se alejaron de la cuestión.
Vean otro tema importante. Como ustedes saben, la Convención de las Naciones Unidas en cuanto al derecho del mar ha establecido que las aguas jurisdiccionales van hasta las 200 millas. Y esta la posibilidad que esas 200 millas lleguen a 350 millas.
Lo mismo pasa en Argentina, lo mismo en Ecuador, en Uruguay en el Caribe, en el Ecuador. ¿Como vamos a cuidar esto?. ¿Vamos a entregar la protección de esta agua a terceros o lo vamos hacer nosotros?. ¿Estamos en condiciones de hacerlos aislados?.
Nosotros tenemos en América del Sur el gran centro de producción de alimentos. Somos el mayor productor de alimentos del mundo. Tenemos las grandes reservas de energía no solo de hidrocarburos sino también de otras fuentes alternativas. Tenemos las dos mayores reservas de agua potable del mundo la Amazonía y el Acuífero Guaraní. ¿Es posible pensar que estas son cuestiones aisladas de cada uno de los países de América o hay que pensar de que forma tener una integración de la región y llegar a los foros internacionales con posiciones concertadas sobre temas internacionales?.
Hoy tenemos la vieja historia de llegar a un encuentro multilateral y nos encontramos nos saludamos y no tenemos nada en común sobre el tema que va a ser debatido. Tenemos la necesidad de reunirnos, hablarnos sobre posiciones comunes, consensuales del sur del continente y si llegamos a eso tenemos voz en los foros multilaterales. El Consejo Sudamericano de Defensa debe tener la posibilidad de hablar sobre diplomacia militar. Los militares de América del Sur hacen su diplomacia hace muchísimo tiempo. Los militares brasileros tienen relaciones con los militares argentinos, los militares ecuatorianos, y de otros países. Los ecuatorianos con los brasileros. Estudian en las academias. Pero no hay una visión política de esta integración. Hacen eso con mucha y clara capacidad. Pero es necesario que el poder político piense cuales son las complementariedades. Esto va hacer tema del Consejo Sudamericano de Defensa como también el trabajo de diseño de nuestras fuerzas.
Otro tema es que sin una economía de escala no vamos. Cada fuerza en lo que respecta a Brasil tenia sus propias decisiones. La adquisición de sus materiales, las decisiones logísticas son de cada una por separado. ¿Es posible hablar de una integración en nuestros espacios industriales de defensa de la América del Sur?. Que Brasil por ejemplo pueda tener colaboraciones con Astillero Río Santiago de Argentina. Nosotros necesitamos de buques. ¿Vamos hablar con los Italianos?. ¿Nosotros en América del Sur vamos a continuar haciendo compradores de supermercado en materia militar?. Acá esta la cuestión de la integración con el desarrollo. Tenemos la capacidad.
Necesitamos de una capacitación que tenga la posibilidad de que nuestros institutos de investigación militares puedan hacer investigaciones de gran importancia. El Brasil ha desarrollado el enriquecimiento del uranio, del combustible de uranio de la marina. Hay investigaciones de las Fuerza Aérea de enriquecimiento de uranio. Nosotros sabemos que la investigación de la alta tecnología solo es posible con el estado. El sector privado hace investigaciones que dan retorno a sus accionistas, que es natural. Entonces es importante pensar si nosotros debemos o no tener a nivel regional un tratamiento diferenciado para las industria de la defensa. Un tratamiento tributario y administrativo diferente. Y en contraparte para este modelo diferenciado el estado tiene que tener un gran control de las actividades.
Tenemos que pensar en la capacidad de América del Sur. Eso es posible si nosotros podemos hablar de una gran integración. Que esta integración en las bases industriales de defensa. El Brasil tiene un problema en su aviación. Las plataformas brasileñas tienen que ser sustituidas en el periodo del 2015 al 2025. Es el proyecto FX. ¿Cual es la alternativa? ¿Vamos a comprar a algún avión de quinta generación?. Todas las empresas nos quieren vender. Hay que tener una decisión estratégica. Lo tenemos que hacer acá. Hay una necesidad de transferir tecnología.
Cuando estuve en estados Unidos hable le dije al Secretario de estado que si quieren tener un entendimiento con nosotros hay una condición que es la transferencia tecnológica. Vamos hacer traer para el continente la fabricación de sus instrumentos y su investigación.
Con eso integramos la investigación como un elemento fundamental en la cuestión de defensa y la participación de defensa como algo que este en la agenda nacional. La gran inversión la tenemos que hacer en los institutos de investigación y la integración de los institutos de investigaciones militares con los institutos civiles y la integración en la región.
El desarrollo de nuevas investigaciones que son duales. Si usted va adquirir un avión la cuestión no es la plataforma, la cuestión es la aviónica. El tema no es la turbina, eso nosotros lo hacemos. La cuestión es lo cibernético. Son cuestiones que ellos desarrollaron y nosotros tenemos que incorporar. No es una cuestión solo para defensa sino también para el desarrollo de la industria. El proyecto lo puede desarrollar una empresa privada pero con el control estatal. El estado se queda con la capacidad del proyecto.
Para monitorear los espacios necesitamos tecnología. Hay que tener presencia. Nosotros tenemos que pensar en este gran continente. Otro tema es la logística, un tema que poco se habla. Tenemos problemas riquísimos para discutir. Pero tiene que haber una condición y esa condición es que todos nosotros políticamente tenemos como percepción que la América del Sur va hacer su arreglo de cuentas con su futuro. Hubo un tiempo en que la concepción de algunos es que el arreglo de cuentas del futuro depende del volver al pasado. Se gasta una energía inmensa luchando por el pasado. Por eso es que Brasil durante mucho tiempo estuvo de espaldas a América del Sur pero ahora puede integrarse a América del Sur.
Es importante pensar en claras decisiones políticas que pueden tener una visión estratégica para América del Sur. Eso es una función que el poder civil no puede delegar al poder militar. Hay una diferencia de funciones en la democracia. El poder civil define, establece las funciones, establece las hipótesis de empleo, establece las condiciones y el deseo de la nación. A los militares le corresponde la estrategia para cumplir lo que el pode civil establece. Eso es fácil. En el Brasil nosotros nos distanciamos de todo eso y los militares empezaron hacer la definición de las hipótesis de empleo porque el poder civil no lo hacia. Nosotros sabemos muy bien que no hay espacios vacíos en política. Si usted no ocupa los otros lo ocupan. Crea que todas las cuestiones puntuales de divergencia que podamos tener son completamente solucionables si pensamos en el futuro. Y no hay mas tiempo histórico para nuestra generación que hacer un gran acuerdo de nuestros países con su futuro. Esto lo reclama la nación.
En el Consejo Sudamericano de Defensa existirá la posibilidad de discutir la integración de los países, más allá de los disensos. La democracia es la administración de esos disensos. Es necesario pensar en la integración de América del Sur y el aporte que nosotros desde los ministerios de defensa podemos hacer es desarrollar el Consejo Sudamericano de Defensa. Yo creo que vamos hacer un gran debate con todos los sectores de la defensa con los civiles y con los militares. Con la educación de cuadros civiles en materia de defensa. Hay una necesidad terrible de civiles que puedan entender defensa por eso tenemos que pensar en la formación de cuadros expertos en defensa. Yo creo que el futuro hace un llamado muy fuerte a nosotros, espero que nosotros podamos oírlo.
Muchas gracias.
Ponencia de la Ministro de Defensa de Argentina Dra. Nilda Garré
Antes que nada, deseo agradecer a la Universidad Nacional de Tres de Febrero y, especialmente, al Licenciado Aníbal Jozami por invitarme a participar de este Seminario, junto a los Ministros Nelson Jobim y Javier Ponce Cevallos y personalidades tan destacadas como las aquí presentes.
La importancia de este tipo de eventos radica en la posibilidad de debatir temas que, ya sea directa o indirectamente, afectan al común de la sociedad y que, por lo tanto, merecen ser ampliamente difundidos y discutidos a fin de facilitar decisiones consensuadas y sostenibles en el tiempo.
En ese marco, compartir iniciativas y escuchar las opiniones de analistas, académicos y legisladores en temas como el Consejo de Defensa Sudamericano, resulta un ejercicio de gran importancia para articular una propuesta que, en mi opinión, debería garantizar los intereses nacionales, ampliar el compromiso político de los Estados Parte y, principalmente, profundizar, sobre bases sólidas, el proceso de integración regional que venimos encarando en América del Sur.
Para ello, es esencial continuar trabajando como lo venimos haciendo: a partir de los mínimos comunes denominadores e incorporando las ideas que surjan tanto desde el interior como por fuera del aparato gubernamental. De esta forma, es esencial la opinión tanto de los Poderes del Estado, como eventualmente de los partidos políticos, las organizaciones intermedias de la sociedad y el sector académico. Encuentro que esa es la forma más efectiva en que se construyen los proyectos que perduran en el tiempo, sobre todo en una materia tan importante como la Defensa nacional y regional.
Para comenzar a hablar sobre el Consejo de Defensa Sudamericano, estimo necesario realizar previamente algunas consideraciones que otorgan el marco general para comprender el apoyo de nuestro país a la conformación de dicha instancia de UNASUR.
En primer lugar, vale aclarar que la República Argentina asume su sistema de Defensa en coherencia con nuestro marco legal vigente, según el cual ese sistema actúa frente a un eventual agresor externo militar estatal, adoptando, asimismo, un posicionamiento eminentemente defensivo, evitando de esa forma actitudes y capacidades agresivas hacia nuestros vecinos.
Asimismo, la Defensa debe velar por la protección de los habitantes -que incluye a los ciudadanos y a todo habitante en el territorio nacional y los nacionales en territorio extranjero- y por la salvaguarda de la integridad territorial que incluye los recursos naturales vitales como el agua, la biodiversidad y los alimentos, así como los recursos energéticos y los minerales.
De esta forma, ubicándonos geopolíticamente en un sistema internacional compuesto por una sucesión de círculos concéntricos, América Latina se convierte para nosotros en el espacio prioritario para generar ámbitos de cooperación, coordinación y complementación en materia de Defensa y Seguridad Internacional.
En ese marco, nuestra actual política internacional de la defensa se asienta en un modelo autónomo-cooperativo como dos caras de una misma moneda. En este sentido, por un lado, la dimensión de autonomía se funda en la adopción de la legítima defensa como criterio ordenador de nuestro sistema; por el otro, la dimensión cooperativa, implica el abandono de las tradicionales hipótesis de conflicto, que hemos reemplazado por una política incremental de confluencia, cooperación y complementación efectiva, fundada sobre el principio de reciprocidad y mutuo beneficio entre nuestros países hermanos.
Consideramos que ésta es la dinámica adecuada en nuestra región para asegurar fronteras pacíficas y seguras que se constituyan en genuinos puentes de la arquitectura de integración en la materia.
Ejemplos tangibles de esta política de defensa lo constituyen la Fuerza de Paz Conjunta "Cruz del Sur" que hemos construido con Chile; los avances alcanzados en la cooperación con Perú, tales como la Compañía Binacional de Ingenieros Gral. San Martín; el incremento de la cooperación bilateral con Brasil, con programas conjuntos como el desarrollo del proyecto Gaucho o el mecanismo de intercambio de información para el control del tránsito aéreo fronterizo; los logros cualitativos de nuestra relación con Ecuador, con quien nos aprestamos a iniciar desde estudios estratégicos conjuntos hasta la exploración de alternativas tendientes a viabilizar compras conjuntas de escala en materia de defensa. Similares avances podríamos también destacar en la relación bilateral desplegada con Bolivia, Paraguay, y otras naciones sudamericanas.
No obstante la gran diversidad de acuerdos bilaterales y multilaterales en curso, resulta esencial la construcción de un mecanismo de Defensa regional que permita consolidar a Sudamérica como una Zona de Paz, que garantice la estabilidad democrática, y que coadyuve al desarrollo integral de nuestros pueblos.
Ese es el principal aporte que podemos hacer a nuestros países desde la Defensa: crear las condiciones mínimas para el establecimiento de una paz perdurable en el tiempo que permita a los gobiernos de la región focalizar todos sus esfuerzos en enfrentar los problemas más urgentes y de primer orden que acontecen en América del Sur, tales como la desigualdad socioeconómica, la pobreza y la exclusión social, el analfabetismo o la falta de acceso a la seguridad social y a los servicios de salud, en el marco del fortalecimiento de la soberanía e independencia de los Estados. Con el fin de colaborar en la materialización de esos fines, es que nace la iniciativa del Consejo de Defensa Sudamericano: iniciativa que hoy nos ha reunido en esta casa de altos estudios.
Como antecedente más cercano a esta propuesta puede señalarse la reunión extraordinaria que el pasado 23 de mayo mantuvieron en Brasilia los Jefes y Jefas de Estado y de Gobierno de la Unión de Naciones Sudamericanas en donde firmaron su Tratado Constitutivo, creando con ello las bases para la unión de una enorme diversidad de pueblos situados a lo largo de un territorio de casi 18 millones de kilómetros cuadrados.
Así, la UNASUR se ha propuesto construir, de manera participativa y consensuada, un espacio de integración y unión en lo cultural, social, económico y político entre sus pueblos, otorgando prioridad al diálogo, las políticas sociales, la educación, la energía, la infraestructura, el financiamiento, el medio ambiente, y, obviamente, también a la Defensa.
Fue durante esa reunión en Brasilia en donde el Presidente del Brasil, Lula da Silva, presentó su propuesta –previamente expuesta por el Ministro Jobim en el marco de una gira por la región- de crear un Consejo de Defensa Sudamericano enmarcado en UNASUR. No obstante, lo hizo sin presentar ningún documento formal respecto de sus objetivos, alcances, funciones o arquitectura institucional. Por ello fue que las autoridades allí presentes decidieron conformar un Grupo de Trabajo, con el propósito de que en 90 días definiera una propuesta de Consejo de Defensa de la región.
El Grupo de Trabajo, conformado por representantes de los Ministerios de Defensa y de las Cancillerías de los doce países de la UNASUR, se reunió en tres oportunidades en Santiago de Chile y definió una propuesta que, una vez consolidada en su totalidad, será sometida a la aprobación del Consejo de Jefas y Jefes de Estado en la IIIa Reunión Ordinaria de UNASUR.
En ese marco, el Consejo de Defensa Sudamericano estará integrado por las Ministras y los Ministros de Defensa de los países miembros de UNASUR y las delegaciones que los acompañen se compondrán de funcionarios de Defensa y de Relaciones Exteriores y otros asesores cuya participación sea considerada necesaria por los Estados Miembros.
El Consejo se perfila como una instancia de consulta, cooperación y coordinación en materia de Defensa en armonía con las disposiciones del Tratado Constitutivo de UNASUR, que se propondrá fortalecer el diálogo y el consenso en materia de defensa mediante el fomento de medidas de confianza y transparencia.
Asimismo, se sujetará a los principios y propósitos establecidos en la Carta de Naciones Unidas, y en la Carta de la Organización de Estados Americanos, así como en los Mandatos y Decisiones del Consejo de Jefas y Jefes de Estados y de Gobierno de UNASUR.
Entre los principios hasta ahora consensuados que, se espera, guiarán la actuación del Consejo de Defensa Sudamericano resulta importante destacar los siguientes:
• La ratificación de la plena vigencia de las instituciones democráticas, el respeto irrestricto a los derechos humanos y el ejercicio de la no discriminación en el ámbito de la defensa.
• El reconocimiento de la subordinación constitucional de las instituciones de la defensa a la autoridad civil legalmente constituida.
• La promoción de la reducción de las asimetrías existentes entre los sistemas de defensa de los Estado Miembros de UNASUR en orden a fortalecer la capacidad de la región en el campo de la defensa.
• El fomentar la defensa soberana de los recursos naturales de nuestras naciones.
• Tener presente los principios de gradualidad y flexibilidad en el desarrollo institucional de UNASUR y en la promoción de iniciativas de cooperación en el campo de la defensa reconociendo las diferentes realidades nacionales.
Derivado de estos principios y, en base a la identificación de denominadores comunes, se han podido articular igualmente varios objetivos concretos entre los que cabe destacar:
• Consolidar Sudamérica como una Zona de Paz, base para la estabilidad democrática y el desarrollo integral de nuestros pueblos.
• Construir una identidad sudamericana en materia de defensa, que tome en cuenta las características subregionales y nacionales y que contribuya al fortalecimiento de la unidad de América Latina y el Caribe.
• Avanzar gradualmente en el análisis y discusión de los elementos comunes de una visión conjunta en materia de defensa.
• Promover el intercambio de información y análisis sobre la situación regional e internacional, con el propósito de identificar los factores de riesgos y amenazas que puedan afectar la paz regional y mundial.
• Contribuir a la articulación de posiciones conjuntas de la región en foros multilaterales sobre defensa, siempre en el marco del artículo 14° del Tratado Constitutivo de UNASUR.
• Promover el intercambio y la cooperación en el ámbito de la industria de defensa.
• Fomentar el intercambio en materia de formación y capacitación militar, facilitar procesos de entrenamiento entre las Fuerzas Armadas y promover la cooperación académica de los centros de estudios de defensa.
• Intercambiar experiencias sobre los procesos de modernización de los Ministerios de Defensa y de las Fuerzas Armadas.
Todos estos principios y objetivos, en nuestra opinión, nos llevarán a generar y profundizar medidas de seguridad, confianza y cooperación por primera vez en nuestra región en el orden multilateral. Otro aspecto novedoso será contar, asimismo, con un instrumento o mecanismo permanente de gestión como debería ser el Consejo.
Manteniendo presente el principio de gradualidad y flexibilidad, la voluntad política nos permitirá llegar a la articulación de medidas, posturas estratégicas comunes y, eventualmente, acciones combinadas tales como operaciones conjuntas en mantenimiento de la paz. Todo ello sin duda apunta en la dirección de construir un modelo subregional de seguridad cooperativa.
Cuando los presidentes formalicen la propuesta generada por el Grupo de Trabajo se marcará un hito histórico representado por el consenso alcanzado entre 12 países que registran realidades nacionales disímiles en materia de defensa; diferentes grados de desarrollo en sus respectivos procesos de modernización institucional; distintos niveles de control y conducción civil de la política de defensa, militar y de las propias fuerzas armadas; asimetrías marcadas respecto a capacidades y medios del instrumento militar, así como también respecto al desarrollo en materia de infraestructura y producción industrial para la defensa. En este marco, los consensos logrados hasta el momento implicaron básicamente la identificación de los mínimos denominadores comunes en defensa regional.
Frente a esta gran diversidad de realidades, se ha propiciado la complementación de las ideas y propuestas y la Argentina ha contribuido desde su lugar. Es por ello que la actitud que nuestro país ha adoptado frente a esta iniciativa es proactiva y queremos ser generadores de proyectos concretos y movilizadores.
En este sentido, y tomando en cuenta el objetivo de "alcanzar una Zona Suramericana de Paz como base para la estabilidad democrática y el desarrollo integral de nuestros pueblos", sugerimos propiciar la articulación, a través del Consejo, de un mecanismo regional de coordinación de políticas y medidas conjuntas destinadas a la protección y conservación de factores estratégicos comunes. Esto incluye, por ejemplo, recursos naturales tales como el agua, los mares, acuíferos, energía, etc.
Ningún país de la región está en condiciones de defender estos activos por sí mismo y resulta necesario promover activamente la complementariedad y la interoperabilidad de los medios y equipos de nuestros respectivos instrumentos militares, como también la homologación de las doctrinas y la capacitación de los integrantes de sus fuerzas armadas, con el fin de lograr una efectiva protección y defensa de esos "factores del interés regional sudamericano".
Vale aclarar que entendemos el interés regional como la sumatoria de los factores del interés nacional que nos son comunes.
Para avanzar en esta dirección la Argentina, en la reciente Cumbre de Ministros de Defensa de las Américas celebrada en Canadá, presentó a los Ministros de Defensa de UNASUR allí presentes y a sus representantes, la iniciativa de crear un Centro Sudamericano de Estudios Estratégicos para la Defensa, que fue recibida con amplio apoyo.
Promovemos que este Centro tenga como objetivo primario la generación y difusión de un pensamiento geoestratégico auténticamente sudamericano, que contribuya a la construcción de una identidad sudamericana y a la consolidación de la región como una Zona de Paz. Asimismo, el Centro será de vital importancia para avanzar en la identificación y definición del referido "interés regional". Estaría conformado por expertos civiles y militares de nuestros países y funcionaría bajo la directiva y al servicio del Consejo Sudamericano de Defensa.
Al respecto, me complace informar la aprobación, por parte de la Sra. Presidenta Cristina Fernández, de ofrecer como sede de este Centro a la República Argentina.
Nuestro país también considera necesario promover el establecimiento de un Colegio Sudamericano de Defensa. Éste podría servir como una importante medida de confianza mutua regional, por ejemplo, capacitando a militares y civiles en Defensa a partir de una concepción regional común y evitando que muchos cuadros de la región deban recurrir a centros de formación externos a ella. Este Colegio podría, asimismo, cumplir un papel fundamental en la estandarización de la doctrina y de la currícula de formación en los centros nacionales de los militares y de cuadros civiles para los ministerios de defensa.
Señoras y señores, en la defensa, como en las relaciones humanas, la gestión conjunta se traduce en la búsqueda del bien común. Hoy, más que nunca, podemos decir que Sudamérica vive un momento histórico de desafíos comunes y coincidencias para consolidar un verdadero espacio de integración regional. En esa tarea, como dijera Almafuerte: "Nadie es tan fuerte para hacerlo solo, nadie es tan débil para no ayudar".
Ponencia del Ministro de Defensa de Ecuador Javier Ponce
La defensa se define en función de las amenazas externas a un país. Por ello existe en función de lo exterior. De esta manera el objetivo ultimo de la defensa tiene que ser no solo contribuir al estado de derecho y a los valores democráticos de cada país, sino conjuntamente apoyar la constitución de confianza y la cooperación entre los países miembros de la región. Esto ultimo alumbra una tercera paradoja en un escenario en el que se comienzan a revertir los sentidos tradicionales para encontrar nuevas dimensiones en un subcontinente afectado hasta hace muy poco de un autoritarismo y militarismo y aislamiento.
Un aislamiento en el que se ha fundado nuestra dependencia de políticas y estructuras alimentadas desde el norte y esta nueva paradoja es la soberanía como fundamento de la soberanía como fundamente de la región. Estos conceptos de soberanía y defensa están en el centro del tema que hoy abordamos como un tema importante.
Estamos ante sociedades diversas sin embargo tenemos un objetivo común la defensa es el motivo común. Los riesgos de la defensa son la amenaza mayor y a lo que nosotros nos une en medio de la diversidad es esa posibilidad de una defensa común. La defensa de nuestra soberanía común en todos los ámbitos. Es cierto que nos falta diálogo que nos falta comunicación entre nosotros. Resulta sorprendente pensar que desde el origen de nuestras naciones el déficit de comunicación esta en el centro de nuestras derrotas comunes. El efecto es el filósofo Tuestan Todorov el que nos recuerda que la conquista Europea de América se sustentó en la comunicación. Afirma Todorov que mientras los Aztecas mexicanos se comunicaban con los dioses las huestes de Hernán Cortés, dominaban la comunicación entre los hombres y esta ventaja le permitió derrotar como un puñado de hombres un ejército superior en número.
¿Cual fue la primera acción de Cortés?, se pregunta Todorov. Encontrar una interprete una mediación y nuestra historia dolorosa de dependencias se ha fundado en sucesivas mediaciones, en sucesivas intermediaciones económicas, tecnológicas, culturales, para prolongar nuestra dependencia del norte.
Hay varios elementos básicos que se pueden mencionar en torno al Consejo Sudamericano de Defensa. Unos ya los ha presentando la Ministra Garre. Los intereses de los países se encaminan hacia la construcción de una organización subregional con identidad nueva en materia de defensa. Los consensos, la cooperación, el intercambio transparente de información y la articulación de posiciones y acciones conjuntas como la posibilidad de compras militares comunes evocada por la ministra Garre constituyen uno de los ejes articuladores de esta construcción.
En ese plano los intercambios en materia de formación y capacitación militar como los compromisos estatales de ayuda y participación no generar ensimismo compromisos para alianzas militares o apoyo en caso de conflictos convencionales o internos. Se requiere por tanto dar un contexto institucional para que alcance sentido el intercambio y la complementariedad entre nuestros países.
El desempeño del consejo hasta ahora ha sido modesto porque se han desarrollado tres reuniones y se ha tenido que sobrellevar las complejidades de cada país. No obstante se desarrollan contactos para superar los inconvenientes entre los que cabe mencionar la falta de una unanimidad sobre el pedido Colombiano de promover el rechazo a la acción de los grupos violentos. Rechazar la presencia o acción de grupos armados ilegales que ejerzan o propicien la violencia cualquiera sea su origen.
Mientras tanto Bolivia y Venezuela proponen reconocer la necesidad de combatir las amenazas de cualquier naturaleza que se ciernan la convivencia de nuestros pueblos y su sistema democrático de gobierno.
En esa dinámica no se ha podido lograr todavía un consenso porque la mención a grupos armados ilegales se refiere a las FARC que operan en Colombia y a las cuales el gobierno del presidente Uribe a calificado de terrorista, termino que no se utiliza necesariamente en todos nuestros países.
Ecuador tiene una enorme interés de impulsar el Consejo y las relaciones bilaterales y multilaterales que abran novedosas perspectivas de cooperación en las distintas facetas de la defensa bajo UNASUR. De hecho será uno de los retos que deberemos procesar en el Ecuador como país cuando en abril del 2009 asumamos la presidencia de UNASUR y del Consejo Sudamericano de Defensa. En este lapso esperamos sinceramente que visiones subregionales se modifiquen y que nuestro vecino Colombia de muestra que sus intereses no vulneren la soberanía de países vecinos.
Esperamos que sucesos como los acontecidos el 1 de marzo cuando Colombia bombardeo territorio ecuatoriano con pleno conocimiento y colaboración del país externo a la subregión que ejerce soberanía sobre el continente sea una práctica desechada de las relaciones transparentes entre vecinos. Asumir el reto de reconstruir una nueva integración regional como el consejo subregional de defensa implica necesariamente revisar el pasado reciente, los paradigmas y doctrinas con los cuales han venido operando nuestras fuerzas armadas. Si la doctrina de la seguridad nacional dio una muy cuestionada identidad a la labor castrense hoy es la oportunidad de transformar esas prácticas caducas por ello junto a los colegas argentinos venimos trabajando arduamente en la implementación y el fortalecimiento del Centro de Estudios Estratégicos General Belgrano. Requerimos rehacer conceptualmente la doctrina y obtener autonomías conceptuales a través de la investigación y las reformas institucionales.
El proceso de modernización de los ministerios de defensa, el control político civil sobre los planes de defensa, constituye nuevas políticas públicas que se asocian al estado democrático y de derecho. En ese orden de cosas las profundas transformaciones que se realicen sobre los servicios de inteligencia son cruciales para el asesoramiento de las decisiones políticas y de las autoridades democráticas. No sé puede dejar de lado la cooperación bilateral rápida y concreta en materia de Ciencia y Tecnología que ha sido uno de los temas flacos de nuestros países de lo que se puede ampliar en el marco del Consejo al conjunto de la subregión.
La dependencia que tenemos sobre este factor tecnológico debe ser reconsiderada para superar las limitaciones y obtener mayor autonomía y soberanía subregional.
Hace muchos años se firmaron convenios que luego pasaban al cajón del respectivo ministro de turno. La conjunción de voluntades políticas es importante a la hora de hablar los mismos lenguajes en materia de defensa. Vivimos afortunadamente otra época de integración. Época de oportunidades si lo comparamos con periodos no muy lejanos donde los intereses hegemónicos superaban las intenciones de la integración de países fraternos. También es una época para estar despierta a los despliegues y acciones unilaterales que vulneren la soberanía e interrumpan la paz. Afortunadamente esos casos son los menos y han sido condenados por organismos como la OEA y el Grupo de Río.
De ahí que el apoyo a esta iniciativa de integración como UNASUR y el Consejo Sudamericano de Defensa representen tareas importantes para lograr que se nos confiera identidad a los países miembros y para eso estamos aquí.
Finalmente quiero subrayar que el carácter no vinculante del Consejo que nos permite alcanzar consensos aunque no una unanimidad. En este campo pienso yo que el consejo Sudamericano tal como lo planteo Brasil puede crecer de UNASUR y crear consensos que no necesariamente sean vinculantes pero que nos permitan caminar juntos.
17/11/08
Universidad de Tres de Febrero
