Las terminales de la capital provincial y Rosario quieren atraer a las empresas diferenciándose de Buenos Aires con menores costos operativos y tránsitos más descongestionados
Las terminales de la capital provincial y Rosario quieren atraer a las empresas diferenciándose de Buenos Aires con menores costos operativos y tránsitos más descongestionados
SANTA FE.- La bajante del río Paraná hace estragos en el curso medio e inferior de ese cauce, y hasta modifica las escalas de negocios previstos por las empresas que exportan e importan desde los puertos de esta provincia, especialmente en las estaciones graneleras instaladas desde Timbúes hasta Arroyo Seco, en la zona que se conoce como el Gran Rosario. No obstante, el comercio sigue firme, convertido en un gran desafío de la región.
Durante las últimas semanas, y contra todos los pronósticos, al puerto de esta capital ingresó la nave que realiza el trayecto Montevideo-Santa Fe, con dos frecuencias semanales, especialmente dedicado al transporte industrial. Claro que, de mantenerse la bajante, habrá limitantes seguras al normal desplazamiento de las embarcaciones y a corto plazo, según admitieron voceros de la Prefectura Naval.
Las estadísticas son necesarias para entender el valor del trabajo para mejorar la infraestructura. En lo que va de la década, Santa Fe aumentó el volumen de sus exportaciones en un 80%, habiendo superado los 33 millones de toneladas.
"Constituye un contrasentido económico que teniendo una estación portuaria aquí, mandemos nuestra producción a salir por el Puerto de Buenos Aires que está 500 kilómetros aguas abajo", refirió Alfredo Cecchi, titular del Ente Portuario de Santa Fe.
Tras remarcar que "la exportación que se realiza desde el Puerto de Santa Fe es una exportación definitiva, ya que aquí se verifican las cargas y se emiten los certificados de exportación definitivos", Cecchi exhortó a los empresarios del comercio exterior a "que exijan a sus navieras salir o entrar por Santa Fe, para que todas depositen sus contenedores en el puerto local y se multipliquen nuestras posibilidades de servir a la producción de nuestra zona de influencia".
Un hecho relevante para el puerto local coincidió el año pasado con la primera exportación de diseño industrial. En 64 contenedores refrigerados -que ahora ya están ofrecidos a futuros exportadores-, se embarcaron 215 toneladas de material de la firma Cinter con destino a la construcción del nuevo aeropuerto de Carrasco, en Montevideo (Uruguay).
Se trata del servicio semanal para el transporte fluvial de contenedores, tanto dry como reefer , a y desde el puerto de Santa Fe, conectando en el puerto de Montevideo con la amplia red de servicios oceánicos que posee la naviera Hamburg-Süd, y a la que pronto se estima agregar otros armadores.
Desde la Bolsa de Comercio de Santa Fe, su presidente, Mario Pérez García, resaltó las condiciones favorables del puerto de Santa Fe. "Es un puerto limpio, no tiene problemas de seguridad y sí espacio para nuevos emprendimientos. No hay que olvidarse de que el transporte por contenedores crece permanentemente", recordó el empresario.
Sinergia
Cecchi apunta a la necesidad de reactivar la estación fluvial local, más allá de los emprendimientos privados que mejoraron la oferta portuaria, desde que a mitad del año pasado se incorporaron a esa zona un hotel, un shopping , un casino y cines.
"Luego de tantos años de inactividad la realidad nos obliga a concretar mayores esfuerzos para garantizar las cargas. Desde el puerto y el gobierno vamos a ayudar a la actividad privada para mantener este servicio y, en orden a ello, hemos previsto la realización de una serie de reuniones con las cámaras de comercio exterior de todo el hinterland de Santa Fe", apuntó.
"Estamos dispuestos a trabajar junto con las autoridades -despejados los aspectos legales respecto del nuevo puerto- para que el gobierno nacional realice los aportes necesarios para la construcción de los accesos al Nuevo Puerto Regional", que estará ubicado entre los kilómetros 584 y 579 de la red troncal del río Paraná.
Ahora queda la gestión central: consolidar a Santa Fe como una plaza portuaria. Para ello hubo reuniones en Buenos Aires, Esperanza y Rafaela con el propósito de fortalecer el movimiento de cargas hacia el puerto capitalino, entendiendo que la estación fluvial local se posiciona en la zona como un nodo de comunicaciones con centro en las posibilidades portuarias.
Las ventajas operativas más destacadas, "se pueden identificar en la agilidad de operaciones ante la Aduana, ya que sólo interviene la de Santa Fe; la obtención de certificados Senasa/cumplidos de embarque, al momento del embarque; los menores costos de seguro/custodias armadas al evitar transportes terrestres a Buenos Aires; los menores costos y tiempos de espera en ingreso a terminal portuaria, en comparación con las entradas/salidas de Buenos Aires; y los menores riesgos de costos adicionales por demoras, estadías, entre otros", sintetizó Cecchi.
También están por delante las acciones tendientes al fortalecimiento de las aspiraciones santafecinas de que la Nación participe en el financiamiento de las obras que requiere el emplazamiento ubicado frente a la Isla La Paciencia.
Parte del proyecto es financiado con un préstamo del Fonplata que tiene una contrapartida del Estado santafecino. La infraestructura a construir es fundamental para el éxito del proyecto, por el cual las entidades locales llevan años bregando. Cabe recordar que la Legislatura sancionó una ley que autoriza disponer de las tierras necesarias para el desarrollo portuario. "Antes de elaborarse el proyecto definitivo deben reunirse las autoridades nacionales y provinciales y ver cómo se inserta la iniciativa de un nuevo puerto de agrograneles y cargas generales, en las estrategias y políticas portuarias de la Nación", agregó el titular del Ente portuario local.
"Si deseamos un puerto cerealero, necesariamente, la diferencia de calado con los ubicados en las zona del Gran Rosario, no puede ser superior a cuatro pies", apuntó Cecchi.
27/01/09
LA NACION

