Santa Cruz ya es parte de la industria naviera

El Gobierno quiere reactivar la industria naval. Para ello optó por el mecanismo más extendido en el mundo para construir buques -el leasing- por un monto tímido en principio -$ 430 millones- a modo de prueba piloto.

El Gobierno quiere reactivar la industria naval. Para ello optó por el mecanismo más extendido en el mundo para construir buques -el leasing- por un monto tímido en principio -$ 430 millones- a modo de prueba piloto.

A nueve meses del anuncio realizado por el presidente Néstor Kirchner el 10 de julio de 2006, Nación Leasing -empresa del Banco Nación- comprometió más de $ 300 millones de esa línea para barcazas de carga seca y tanques (unas 110 aproximadamente), cinco remolcadores y un barco arenero. En tanto, tres buques graneleros, de 27.000 toneladas cada uno, aguardan aprobación.

El leasing tiene un gran escollo, una suerte de escudo protector para la caja estatal que, a su vez, desprotege a quien quiera optar por esta vía: obliga a los armadores y a los astilleros a conseguir el prefinanciamiento para construir las embarcaciones. Una vez terminada la obra, Nación Leasing entra en la ecuación, compra el bien y firma el contrato de arrendamiento. Con este "riesgo empresario" el Gobierno apunta a evitar la incobrabilidad que caracterizó a gran parte de los créditos del Fondo de la Marina Mercante.

No obstante, la prolijidad que pretende el Estado limita el "resurgimiento de la marina mercante": los buques de ultramar pueden costar más de US$ 22 millones, una cifra que excede las posibilidades crediticias del sistema financiero local, dejando a los armadores solos en la gesta de fondos. Una barcaza ronda los US$ 750.000, o poco más.

Juan Antonio Torresin, presidente de la Federación de la Industria Naval Argentina (FINA) y presidente del astillero Coserena, destacó que el mayor éxito del leasing con las barcazas se debe "a la necesidad de renovar e incrementar la flota que circula por la hidrovía", que transporta gran parte de la cosecha de granos. "Es un primer paso. Hay que ajustar más las prefinanciaciones, pero cuesta mucho poner en marcha una rueda que estuvo parada por 30 años", indicó.

La opción de construir en el país es atractiva porque los astilleros están disponibles y las gradas internacionales están atiborradas hasta 2008.

El director de Nación Leasing, Alejandro Acerbo, rescató en cambio la importancia de que el prefinanciamiento sea "el riesgo empresario que asumen los armadores y los astilleros". Acerbo recordó que se firmaron acuerdos preliminares por más de 300 millones de pesos "y hay tres que están en etapa de requerimientos financieros, de evaluación de riesgo y de documentación".

27/05/07
EL PERIODICO AUSTRAL

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