Rumbo a los remolinos oceánicos, los grandes desconocidos del mar

Rumbo a los remolinos oceánicos, los grandes desconocidos del mar

El buque de la Armada «Hespérides» parte para investigar estos verdaderos oasis de vida que se crean en las islas Canarias. 

El buque de la Armada «Hespérides» parte para investigar estos verdaderos oasis de vida que se crean en las islas Canarias. 


Este domingo 31 de agosto, una veintena de investigadores de La Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), el Instituto de Ciencias Marinas de Vigo del CSIC, la Universidad de California-Los Ángeles, el Centro Helmotz de Investigación Oceanográfica-Geomar de Kiel (Alemania), el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada de México y el Real Instituto de Investigaciones Marinas de Holanda zarparán desde la isla de Gran Canaria a bordo del buque de la Armada «Hespérides» al encuentro de los tres enormes remolinos oceánicos activos a 300 millas al suroeste de las islas.

Son un mecanismo esencial para enriquecer las aguas marinas.

Des Barton, profesor de investigación del Instituto de Investigaciones Marinas del CSIC, explica a ABC que «cuando la corriente oceánica que fluye de norte a sur pasa por el archipiélago de Canarias, igual que ocurre con el agua de un río al sortear los pilares de un puente, genera unos enormes remolinos -en torno a los 100 kilómetros- que giran muy lentamente». Las Islas Canarias se convierten así en «fábricas» naturales de remolinos oceánicos, que pasan desapercibidos a los barcos por su gran diámetro y su lento movimiento, pero sí son detectados por los satélites gracias al desnivel que generan en la superficie del mar (un resalte de unos 20 centímetros de altura, en forma de cabeza de chincheta).

Como si de grandes ciclones submarinos se tratase, estos remolinos, detalla Pablo Sangrà, investigador de la ULPGC y director de esta campaña, tardan en dar una vuelta completa en torno a unos diez días, emergiendo desde profundidades de alrededor de 700 metros y poniendo en movimiento masas de agua tremendas (hasta un millón de metros cúbicos por segundo), informa Efe.

Gigantescos sumideros de CO2

La importancia de este fenómeno estriba en que, continúa Des Barton, estas masas de agua en movimiento «una vez formadas cobran identidad propia y se mueven durante meses en dirección hacia el oeste. Cumplen una función esencial en la mezcla de las aguas porque capturan aguas costeras, y con ellas nutrientes y organismos, que desplazan hacia el océano abierto. Son un mecanismo esencial a la hora de enriquecer las aguas oligotróficas (mar abierto), que tienen baja concentración de nutrientes. Son muy importantes para la vida marina». Además, recuerda Sangrà, el fitoplancton, como las plantas terrestres, absorbe dióxido de carbono por el día, pero lo expulsa por la noche. Como estos remolinos hunden grandes masas de agua en las profundidades, el CO2 capturado por el plancton arrastrado ya no volvería a liberarse en la atmósfera.

Podrían ayudar a mejorar la eficiencia energética de la navegación

Estos «oasis» en medio del océano llevan pocos años estudiándose, y los datos apuntan a que podrían alcanzar incluso el Golfo de México desde las costas africanas, transportando con ellos infinidad de especies. Pese a que estos remolinos aparecen y desaparecen, Barton asegura que «siempre se forman en las mismas áreas, y detallar un mapa de su comportamiento podría ayudar a mejorar la eficiencia energética del transporte marítimo, aprovechando estas corrientes, al igual que en la navegación a vela se aprovechan los vientos, y también para predecir, si fuese necesario, el rumbo de sustancias contaminantes, puesto que igual que pueden transportar vida de un continente a otro, también podría llevar sustancias no tan deseables».  (Por Alejandro Carra; ABC.es)

02/09/14

 

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