El gobierno del estado brasileño de Río de Janeiro decidió otorgar exenciones fiscales para la importación de acero naval, lo que beneficia a astilleros que arman buques para las compañías petroleras Petrobras y Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), informaron hoy autoridades.
El gobierno del estado brasileño de Río de Janeiro decidió otorgar exenciones fiscales para la importación de acero naval, lo que beneficia a astilleros que arman buques para las compañías petroleras Petrobras y Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), informaron hoy autoridades.
Río de Janeiro, 20 feb (EFECOM).- El gobierno del estado de Río, en un evento público, decretó hoy la exención para la industria naval del Impuesto a la Circulación de Mercancías y Prestación de Servicios (ICMS) de 15 por ciento.
Otro 1,0 por ciento era cobrado para sustentar un fondo de combate a la pobreza.
Exenciones similares existen desde hace un tiempo en los estados de Río Grande do Sul, Santa Caterina, Ceará y Pernambuco.
La medida es la primera de un programa oficial para impulsar la industria naval del estado, según las autoridades de Río.
El secretario de Desarrollo Económico del estado, Julio Bueno, explicó que el sector naval brasileño tiene 70 buques en su cartera de encomiendas para los próximos años y el 60 por ciento de ellos serán construidos en Río de Janeiro.
La menor recaudación por este impuesto será compensada con el mayor desarrollo de la industria naval, dijo Bueno.
Desde hace algunos años el Sindicato Nacional de la Industria Naval (Sinaval) reclama la reducción de los precios del acero en Brasil, el cual sale hasta en 30 por ciento más caro que el importado.
"Si antes del aumento del precio de mineral de hierro y antes de la exención de impuestos, el acero importado ya era 30 por ciento más barato, ahora podremos ser mucho más competitivos", dijo el presidente de Sinaval, Ariovaldo Rocha, durante el acto oficial en la ciudad de Niteroi, vecina a Río y sede de importantes astilleros.
Los cálculos de Sinaval indican que solamente con los encargos firmes hasta 2010 la industria naval brasileña demandará cerca de un millón de toneladas de acero.
La mitad será usada en la construcción de los 23 grandes buques petroleros encomendados por Transpetro, la filial de transporte de hidrocarburos de Petrobras.
El director de Transpetro, Agenor Junqueira, afirmó que persiguen los mismos precios que los astilleros competidores ofrecen en el exterior.
Transpetro ha hecho su propio levantamiento de precios entre siderúrgicas de Brasil y del mundo para la compra de 240.000 toneladas de acero, que serán usadas por los astilleros en los primeros 10 buques que se construirán en su Programa de Modernización de la Flota.
El acto oficial se llevó a cabo en la sede del astillero Mauá, en Niteroi, del empresario brasileño nacido en bolivia German Efromovich.
El astillero Mauá ya importa sistemáticamente acero para la construcción de plataformas de Petrobras y para los ocho súper tanqueros tipo "Panamax" y dos tanqueros menores encomendaos en 2006 por PDVSA.
"Lo que termina sucediendo es que la industria naval brasileña subsidia a la siderúrgica al tener que pagar esa exorbitante diferencia (entre el acero brasileño y el importado)", señaló.
"Brasil exporta el mineral de hierro para China y nosotros compramos las placas de acero que es fabricada allá, a partir de ese mineral", agregó.
Sinaval calcula que el 70 por ciento del acero consumido por los astilleros brasileños es importado.
Según Rocha los astilleros europeos ya no tienen capacidad adicional y los de Asia están ocupados hasta el 2020, por lo que Brasil vive un momento favorable a la construcción naval.
EFECOM ol/jgc
20/02/08
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