La espuma con relación a la cumbre Rio + 20 viene subiendo fuertemente. Este encuentro que tendrá lugar del 20 al 22 de junio en Rio de Janeiro, y cuyos ejes centrales serán la “energía sostenible, sustentabilidad de las ciudades y la respuesta ante los desastres”, será sin dudas un hito en la historia del desarrollo sustentable a escala global.
La espuma con relación a la cumbre Rio + 20 viene subiendo fuertemente. Este encuentro que tendrá lugar del 20 al 22 de junio en Rio de Janeiro, y cuyos ejes centrales serán la “energía sostenible, sustentabilidad de las ciudades y la respuesta ante los desastres”, será sin dudas un hito en la historia del desarrollo sustentable a escala global.
Además, existe la posibilidad de debate entre otros temas, de crear una Organización Mundial del Medio Ambiente, algo que ya es resistido por algunos países desarrollados. Ahora bien, si se tiene en cuenta que actualmente el mundo consume los recursos de un planeta y medio, Europa de tres y Estados Unidos de siete planetas, un organismo de control y con un fuerte poder sancionatorio puede resultar una buena idea.
En Rio + 20 varias cuestiones seguramente saldrán a la luz, y de allí lo interesante de este evento. En un contexto de serias dificultades a nivel político, económico o la combinación de ambas en diferentes regiones del mundo, las economías emergentes parecen continuar su escalada de crecimiento y por ello es de prever que tengan en esta oportunidad una mayor injerencia en el “policy making”.
Río 2012 es la sucesora de la Cumbre de la Tierra de 1992 presentada en su momento como un punto de inflexión en la manera en que la sociedad, el medio ambiente y la economía se interrelacionaban.
En perspectiva, Rio 1992 tuvo mucho brillo. El objetivo era ambicioso y por muchos motivos fue un gran avance en la historia de sustentabilidad a nivel mundial. Además de varios jefes de estado, participaron más de 20.000 personas y la cubrieron 10.000 periodistas
Quizás el aporte más relevante de Rio 92, fue la conformación de un marco a partir del cual tratar el cambio climático. La cumbre permitió también alentar la mirada sobre el desarrollo sustentable, poniendo énfasis en el calentamiento global. A partir de allí y con diferentes visiones, surgieron varios desacuerdos entre los países desarrollados del norte y los emergentes del sur. Los países desarrollados no aceptaban un acuerdo que podría impedir su crecimiento, y las economías emergentes se oponían a aceptar límites a su futuro desarrollo. Algo similar a esto ocurrió en la pasada cumbre de Copenhague en 2009.
También es cierto que si bien muchos podrían considerar a la Cumbre de la Tierra de 1992 como un gran acontecimiento, incluso inspirador, para algunos solo fue un encuentro de gran romanticismo, hay que recordar que la misma falló en definir el “cómo” seguir adelante y tampoco pudo generar el impacto transformador necesario para que la sociedad pudiera comenzar a vivir dentro de los límites ecológicos.
Es importante tener en cuenta que hoy en día, en casi cualquier indicador que se quiera elegir: impacto en la biodiversidad, acceso a agua potable, acumulación de las emisiones de gases de efecto invernadero, acidificación de los océanos o la inequidad socio-económica, en todos, se está más lejos de la definición de la Comisión Brundtland de 1987, que estableció el significado de desarrollo sustentable (desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades).
Como sus predecesores, Río 2012 tiene el objetivo de acelerar el desarrollo de una economía global verde en el contexto de la erradicación de la pobreza y el desarrollo sustentable, y establecer un mejor marco institucional que rija el proceso.
Río 2012 será definido por el liderazgo y la valentía (o su ausencia) de aquellos con poder de decisión. En 1992, un encuentro y una llamada de atención pudo ser juzgada al menos como un relativo éxito. Rio 2012 será exitosa, solo si logra catalizar una acción mundial rápida. El sector privado, con su capacidad única de lograr un cambio rápido en todos los mercados de todas las regiones, será un jugador importante en la mesa.
La Cumbre será una oportunidad crucial para que los líderes mundiales puedan de una vez por todas allanar el camino hacia la economía verde, que permita que nuestros hijos y nietos puedan desplegar todas sus capacidades y disfrutar de la naturaleza.
Por Juan Roza Alconada
05/03/12
CRONISTA.COM
