Restos de la ballena antártica más vieja

Restos de la ballena antártica más vieja

Un grupo de científicos afirmó que se ha encontrado la ballena más antigua que se conoce que habitó en la Antártida.

Un grupo de científicos afirmó que se ha encontrado la ballena más antigua que se conoce que habitó en la Antártida. Un maxilar de 60 centímetros de largo fue descubierto entre un depósito rico en fósiles de la península Antártica.
La criatura, que pudo haber llegado a medir hasta 6 metros, tenía la boca llena de dientes y probablemente se alimentaba de pingüinos gigantes, tiburones y grandes peces llenos de espinas, cuyos restos también fueron descubiertos junto al maxilar.
La ballena primitiva cursó las aguas polares durante el periodo del Eoceno, hace aproximadamente 49 millones de años. Su edad sugiere que las ballenas completamente acuáticas evolucionaron de sus ancestros mamíferos más rápidamente de lo que se pensaba, dice el investigador Thomas Mors, paleozoólogo del Museo Sueco de Historia Natural.
Basándose en fósiles de 53 millones de años de mamíferos semiacuáticos parecidos a ballenas, los científicos pensaban que éstas evolucionaron de los mamíferos en un proceso que se llevó 15 millones de años. El nuevo descubrimiento sugiere que sólo requirió 4 millones de años.
Y lo que es más, “tan pronto como se volvieron animales completamente marinos, se dispersaron por el mundo, mostrando el gran éxito de la construcción de las ballenas”, señaló Mörs vía correo electrónico.

La ballena vivía en aguas cálidas de la Antártida

Ni siquiera las aguas frías fueron un obstáculo para las primeras ballenas, aunque durante el Eoceno la Antártida era mucho más cálida que ahora.
El continente era verde, alfombrado con bosques que albergaban marsupiales y mamíferos que sobrevivieron a la era de los dinosaurios, destacó Mörs, quien está alistando un informe sobre la ballena para publicarlo en una revista.
“Las costas estaban habitadas por colonias de pingüinos, entre ellos gigantes. Y las aguas marinas todavía eran lo suficientemente cálidas como para las tortugas gigantes y una diversa fauna de tiburones”, agregó.
Y también para las ballenas antiguas.
(Un resumen del descubrimiento fue publicado para el XI Simposio Internacional de Ciencia Terrestre de la Antártida, celebrado en julio en Edimburgo, Escocia).

Por John Roach – NATIONAL GEOGRAPHIC SOCIETY

04/12/11

LOS ANDES

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