En noviembre recibieron Alpesca en alquiler. Les regalaron cinco permisos de pesca, pero no ocuparon a los desocupados de la pesquera violando la ley que creó esas licencias. Ahora dicen que tomarán 300 personas en planta, pero recién para mayo, y si hay viento a favor.
En noviembre recibieron Alpesca en alquiler. Les regalaron cinco permisos de pesca, pero no ocuparon a los desocupados de la pesquera violando la ley que creó esas licencias. Ahora dicen que tomarán 300 personas en planta, pero recién para mayo, y si hay viento a favor.
El Gobierno de Chubut firmó el 12 de noviembre de 2014 el contrato de arrendamiento de los bienes productivos de Alpesca en favor de la empresa Adalia SA, representada en ese acto por Yu Shon Mou. La clave del contrato fue la cláusula decimoquinta que estableció que la Provincia otorgaría a los “inquilinos” un total de cinco permisos de pesca provinciales para embarcaciones menores de 21 metros de eslora y dos autorizaciones de captura experimental de centolla. “Para el procesamiento de la captura La Empresa deberá ingresar un total de 50 (cincuenta) empleados por cada uno de los permisos provinciales para embarcaciones menores de 21 metros de eslora, sin incluir en el cálculo de los mismos al personal de mantenimiento de planta, personal embarcado, personal de vigilancia y demás tareas auxiliares”, decía aquel contrato de alquiler que en parte quedó en letra muerta.
Andando el carro se acomodan las sandias. Al poco tiempo, Mou dejó la presidencia de Adalia y el cargo quedó en manos de Emiliano Javier López Barillari, el sobrino de Franco.
El 18 de diciembre de 2014, la Legislatura de Chubut sancionó la Ley IX Nº 133 que facultó a la autoridad pesquera provincial a reemplazar en forma transitoria los permisos de pesca provinciales de tres de los buques que figuran en el artículo 1° de la Ley I N° 527 a los efectos de afectar para su uso en forma precaria y transitoria, a la empresa Red Chamber Argentina S.A. por igual número de embarcaciones de la flota amarilla, que fueran contratadas o adquiridas exclusivamente por la empresa en cuestión.
Los diputados especificaron en la ley que esos permisos de pesca quedaban supeditados “a que Red Chamber Argentina dé estricto cumplimiento a la legislación vigente, específicamente a lo prescripto en el artículo 5° de la Ley I N° 527”.
Incumplimiento I
El artículo en cuestión exigía taxativamente que la prioridad exclusiva de toma de mano de obra correspondiera al personal que pertenecía a Alpesca. Esto no se cumplió. Dos de esos permisos de pesca fueron asignados a los barcos Punta Mogotes (M.N. 4975) y el buque Gloriosus (M.N. 02626), ambos vinculados estrechamente al clan marplatense Barillari. Apenas cinco (5) marineros que eran de Alpesca fueron convocados para trabajar en esos buques que están usufructuando las licencias concedidas por el Estado, pero ni siquiera fueron tomados por Red Chamber, sino que en la AFIP fueron dados de alta como empleados de la firma Meridian SA, cuya presidenta es Corina Verónica López Barillari; hermana de Emiliano.
La semana pasada siguieron operando los barcos y a bordo no llevaron a “nadie” de Alpesca. Ningún marinero que perteneciera a la malograda pesquera madrynense integró la tribulación de los buques que están usufructuando las licencias creadas para ese fin. Esto es fácilmente comprobable al verificar el Registro de Roles de Tripulación en la Prefectura Naval Puerto Rawson desde donde fueron despachadas a la pesca dichas embarcaciones.
Incumplimiento II
Ante tamaño incumplimiento de la ley, la sugestiva “vista gorda” del Gobierno de Martín Buzzi y el reclamo de los marineros del SOMU, “Marcelo” Mou reapareció tratando de dar explicaciones y con su voz parsimoniosa los convenció de que pronto serían recontratados por RCA y no por Meridian. Entre tanto, los barcos siguen pescando pero sin ni un solo trabajador desocupado de Alpesca; los barcos de Barillari están pescando con los permisos de Alpesca con tripulaciones de Mar del Plata.
El Artículo 5° de la Ley 527 de expropiación de Alpesca dice: “La explotación de las unidades productivas expropiadas se deberá llevar adelante con los trabajadores dependientes de la firma Alpesca S.A. que mantengan vigente el vínculo laboral con la firma al momento de la promulgación de la presente Ley, debiendo respetarse las mismas condiciones laborales que éstos mantienen con su actual empleadora, con excepción de aquellos que perciban sus indemnizaciones por antigüedad en un eventual proceso de quiebra o pago de las indemnizaciones a través del monto abonado por el Estado a través de la expropiación”.
Síntesis: la ley no se cumple, el gobierno se hace el distraído, los diputados hacen tibios pedidos de informes, Barillari usufructúa los permisos de pesca, y los desocupados de Alpesca siguen sin cobrar un peso.
Incumplimiento III
Cinco meses transcurrieron desde que se firmó el “arrendamiento” de los bienes de la pesquera. Lejos quedaron las promesas de los “inquilinos” acerca de que personal de planta sería contratado en 60, 90 o 120 días.
En una nueva estrategia, los inversores optaron porque el interlocutor con los trabajadores sea Yu Shon Mou y no López Barillari. Así el brasileño de rasgos asiáticos fue quien se puso al frente de una ronda de contactos con personal de a bordo y de planta de Alpesca. Primero fue al SOMU y días después al STIA.
La nueva promesa fue que se citaría a 300 personas en dos turnos de 150 obreros cada uno, y cuando le preguntaron fechas, dijo que estimativamente en mayo, pero sin afirmarlo en forma categórica.
El resto de los obreros se incorporarían a fin de año, siempre y cuando no haya alteraciones del alineamiento de los planetas, pero en fin, nadie está en condiciones de pronosticar lo que el destino les deparará a los cientos de desocupados de Alpesca. Aunque antes de volver a Buenos Aires, Yu Shon Mou volvió a florear el multimillonario plan de inversiones que tienen previsto para “el largo plazo”.
Mientras tanto, en la inmediatez “del corto plazo” los trabajadores siguen con las manos vacías sin poder llevar con dignidad el sustento a sus hogares. (Poe Nelson Saldivia; Revista Puerto)
31/03/15

