(FNM) La Federación Internacional de Trabajadores del Transporte (ITWF) está reclamando a Panamá que se sume a los esfuerzos por brindar ayuda a la tripulación del “ICEBERG 1”, recientemente liberada de una verdadera pesadilla. Los tripulantes del buque, de bandera panameña, permanecieron como rehenes de piratas somalíes por casi tres años, y fueron hambreados, sometidos a torturas y en algunos casos mutilados, antes de su liberación ocurrida el mes pasado.
(FNM) La Federación Internacional de Trabajadores del Transporte (ITWF) está reclamando a Panamá que se sume a los esfuerzos por brindar ayuda a la tripulación del “ICEBERG 1”, recientemente liberada de una verdadera pesadilla. Los tripulantes del buque, de bandera panameña, permanecieron como rehenes de piratas somalíes por casi tres años, y fueron hambreados, sometidos a torturas y en algunos casos mutilados, antes de su liberación ocurrida el mes pasado.
Los 22 marinos liberados –el primer oficial todavía está desaparecido y otro tripulante se suicidó durante el cautiverio- pertenecen a siete nacionalidad diferentes. Para su regreso a casa, fueron ayudados por un Programa de Naciones Unidas para el apoyo a rehenes, por otras organizaciones humanitarias, por los consulados de los países de los marinos –en dos casos, los países enviaron aviones para repatriar a sus nacionales-, por Interpol y por la Federación Internacional del Transporte (ITF).
Ahora, necesitan urgente atención psicológica para enfrentar el trauma al que fueron sometidos, así como ayuda para reconstruir sus vidas. Muchos de ellos tienen problemas de salud y están buscando apoyo.
El Programa de Respuesta Humanitaria ante la Piratería Marítima (MPHRP) está evaluando la ayuda necesaria y calculando el monto que será necesario para proveerla.

Parte de la tripulación en tiempos del cautiverio
El director del área de marinos mercantes de la ITF, Dave Heindel, explicó: “Hay mucha comprensión entre la industria naviera acerca de cuánto han sufrido estos marinos y sus familias durante estos últimos tres años, y no sorprende por tanto que algunos miembros de la industria hayan ofrecido apoyo económico. No obstante, nosotros queremos en particular que el estado de pabellón, que en este caso es Panamá, se sume a ellos y a nosotros en el auspicio de este esfuerzo para asistirlos”.
Y continuó: “es desafortunado que el estado de pabellón no haya cumplido con su deber, establecido por la OMI, de cuidar de estos marinos durante su cautiverio, aun cuando estaban prestando servicio en un buque que enarbola su bandera. Ahora tiene la oportunidad de contribuir a su sostén y rehabilitación”.
“El cruel y bárbaro tratamiento aplicado a estos marinos debe servirnos como un recordatorio permanente de por qué los piratas deben ser combatidos, detenidos y juzgados”, concluyó.
Los 22 tripulantes fueron liberados durante operaciones armadas llevadas a cabo por fuerzas policiales somalíes en diciembre: 8 yemeníes, 5 indios, 4 ghaneses, 2 paquistaníes, 2 sudaneses y un filipino. Un marino yemení, Wagdi Akdram, no pudo soportar el sufrimiento y se suicidó. La suerte del primer oficial indio, Dhiraj Tiwari, es desconocida. Hasta donde se supo, fue torturado y separado del resto del grupo. Otro excautivo tiene sus orejas mutiladas. Todos los tripulantes fueron sometidos a torturas e inanición.

El capitán del MV Iceberg 1, Abdul Razaq, es ayudado por integrantes de la Fuerza Policial Marítima de Puntland (PMPF), tras su liberación. Foto: Mohamad Abdirahman, directo de la PMPF.
El “ICEBERG 1” fue secuestrado en marzo de 2010. El propietario del barco, Azal Shipping de Dubai, había dejado al buque sin seguro cuando fue capturado. La empresa no pagó sueldos ni a los marinos ni a sus familias durante todo este tiempo. (MarEx)
18/01/13
FUNDACIÓN NUESTROMAR

