Mitad aeroplano, mitad barco de vela, pesa 600 kilos y, en lugar de usar velas de tela para generar movimiento, el Greenbird hace uso de un ala sólida.

Mitad aeroplano, mitad barco de vela, pesa 600 kilos y, en lugar de usar velas de tela para generar movimiento, el Greenbird hace uso de un ala sólida.

Chau autos de Fórmula 1, hola bólidos impulsados por el viento. Sin nafta ni gasoil, el Ecotricity Greenbird (Greenbird.co.uk) es oficialmente más rápido que el viento (como para que lo sufra uno de sus “hijos”, Claudio Paul Caniggia).

Haciendo añicos todos los récords, este vehículo completamente eólico construido por el ingeniero inglés Richard Jenkins es capaz de arañar los 202,9 kilómetros por hora.

No lo hizo ni en las calles de Buenos Aires ni de San Francisco sino en lo que alguna vez fue –y ahora no es más– el lago Ivanpah en el desierto de Nevada, Estados Unidos.

Mitad aeroplano, mitad barco de vela, el Greenbird está construido con fibra de carbono, que le da su característica liviandad, con un estilo que mezcla elegancia, sofisticación y toques futuristas. Pesa unos 600 kilos y, en lugar de usar velas de tela para generar movimiento, el Greenbird hace uso de un ala sólida.

Por el momento, Jenkins no piensa jubilarse –ni él mismo ni a su invento–: tiene en mente construir una versión para que se mueva sobre hielo y ya está todo listo para que en esta temporada 2009/2010 busque dejar a más escépticos con la boca abierta y demostrar que los vehículos ecológicos pueden ser tan potentes y veloces como los contaminantes.

09/07/09
CRÍTICA DIGITAL

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio