A horas de que nuestra provincia y la región sean escenario de la presentación del Plan Quinquenal de Transporte Argentino por parte del Gobierno Nacional, la palidez de los muelles portuarios refleja que muy poco se concretó después de tantos anuncios.
A horas de que nuestra provincia y la región sean escenario de la presentación del Plan Quinquenal de Transporte Argentino por parte del Gobierno Nacional, la palidez de los muelles portuarios refleja que muy poco se concretó después de tantos anuncios.
“Si tengo la oportunidad de ser el gobernador del Chaco, el puerto y el ferrocarril, junto con la Hidrovía, serán prioridades en mi gestión”, le dijo Jorge Capitanich al Foro de las Federaciones Económicas del Norte Grande que sesionaban en mayo de 2007 en la sede de la Fechaco en Resistencia.
Sus palabras, iniciaron en un compromiso que luego se trasuntó en muchos hechos y acciones de su gobierno que avanzaron en ese sentido. Sin embargo, a pesar del camino recorrido en estos cuatro años, el paisaje que muestra el puerto barranqueño es casi desolador. Los números, también muestran su retroceso operativo.
Por ejemplo, podríamos enunciar aquí las diversas inversiones públicas y privadas que fueron recibiendo las instalaciones portuarias en los últimos diez años, como el valioso y promocionado proceso de recuperación de los ramales ferroviarios del Belgrano Cargas que atraviesan nuestra provincia. Sin embargo, hoy por hoy, la realidad marca que el grueso del movimiento de las cosechas y los productos exportables, se sigue realizando sobre camiones y con costos muy elevados.
“Yo tuve que convencerme a la fuerza. Por eso ahora vivo en Corrientes y muevo mis cargas por el puerto de esa ciudad”, me dijo casi resignado el empresario chaqueño Hugo Herrera – un amigo personal de la infancia – que cuenta con explotaciones en Colonias Unidas.
Son palabras que duelen, lastiman. Como las de aquella maestra que años atrás, desde el patio de su escuela en Barranqueras desde donde se observaban las alturas de las grúas portuarias, me confesó que “sabemos que el puerto está ahí y es nuestro, pero nosotros nunca vamos ni sabemos qué pasa”. Por supuesto, sus alumnos tampoco.
Cierto es que el destino y reactivación de un complejo portuario como el que ostenta nuestra provincia está atado a decisiones y concreciones de un plan estratégico que – por peso político – debiera bajar desde la Nación con reglas claras y precisas vinculadas el desenvolvimiento fluvial. Pero siendo su administración específica de competencia provincial, no es menos contundente que los resultados son absolutamente magros ante el ímpetu y la impronta que el gobernador impuso en su gestión para reactivarlo de una vez por todas.
“El puerto es un engranaje más de un proceso que se conoce como multimodal de cargas, que tiene varios actores y sistemas de transporte. Y todo debe funcionar, adecuadamente”, le escuché decir al ingeniero Daniel Gaborov, allá por 1997, cuando oficiaba de interventor de la estación fluvial chaqueña.
¿Cuánto se prometió y se hizo desde entonces? ¿Cuánto se cumplió y cuánto se mintió al respecto? ¿Cuánto más hay que esperar y cuanto más queda por hacer?
“Hay que tener mucho cuidado a la hora de opinar sobre esto, porque acá hay muchos intereses en juego”, me confesó un jubilado de una de las reparticiones oficiales del puerto. Para después señalarme el rosario de denuncias, acusaciones, desmentidas y discursos que fuimos escuchando, y muchas veces ignorando en todos estos años, sobre el otrora emporio fluvial del norte argentino.
Lo que hoy observamos, es lo que define la realidad. Muelles casi vacíos, riacho Barranqueras tapado en su boca norte (nunca se lo habilitó en 25 años), una draga que no está porque ahora refula arenas para las playas de Corrientes y un río que sigue esperando.
Este jueves llega el secretario de Transporte de la Nación, Juan Pablo Schiavi, para concretar el lanzamiento del Plan nacional ante un foro que contaría con la presencia de acopiadores, cooperativas, Bolsas de Comercio y Cámaras empresariales; Cámaras y Federaciones navales; gremios que agrupan a trabajadores del transporte de cargas y pasajeros y también ministros y directores de transporte e infraestructura de las cuatro provincias del NEA.
Con semejante escenario presencial, no dejemos que las palabras vuelvan a suplir a los hechos. El Puerto de Barranqueras, el Chaco y la economía regional, ya no admitirán desperdiciar tamaña oportunidad histórica.
Será esencial que sepamos, entre todos, merecer formar parte de la historia.
Rodolfo “Pocholo” Mancuello
05/11711
CHACO DIA POR DIA

