Las obras siguen paralizadas hasta nuevo aviso. Es la principal inversión en marcha a nivel local y regional. Hoy está en riesgo la continuidad laboral de unas 1.000 personas, ahora licenciadas. La reanudación de los trabajos había sufrido varias postergaciones, lo cual crea sospechas entre contratistas, proveedores y trabajadores.
Las obras siguen paralizadas hasta nuevo aviso. Es la principal inversión en marcha a nivel local y regional. Hoy está en riesgo la continuidad laboral de unas 1.000 personas, ahora licenciadas. La reanudación de los trabajos había sufrido varias postergaciones, lo cual crea sospechas entre contratistas, proveedores y trabajadores.
Por aguas turbulentas y sin rumbo cierto navega el multimillonario emprendimiento que la minera Vale decidió, algunos años atrás y con otro escenario económico, para el sur de Mendoza y nuestra ciudad.
Tras una evidente desaceleración en diciembre pasado, las obras ya se encuentran totalmente paralizadas y, por estas horas, no existe evidencia alguna de reanudación a corto plazo.
Oficialmente la empresa brasileña informó que los trabajos, tanto la construcción de un muelle y una planta de almacenaje en Ingeniero White, como la mina propiamente dicha en Malargüe, están paralizados “por tiempo indeterminado”.
Si bien el personal fue licenciado y la firma garantizó el pago de salarios, nadie sabe a ciencia cierta hasta cuándo se prolongará la situación iniciada el 21 de diciembre pasado, lo que ya viene generando preocupación en alrededor de un millar de trabajadores y directivos de empresas contratistas y subcontratistas locales.
Autoridades de Vale confirmaron al diario mendocino “Los Andes” que el receso seguirá “hasta resolver un presupuesto más acotado y cuestiones relativas al ritmo de obra, proveedores, contratos y empleados. Es un momento de contracción; todo está bajo análisis. La vuelta depende de las definiciones, porque hay que tener el panorama lo más claro posible”.
La medida afecta a unos 4.200 trabajadores en el país que, por ahora, continúan cobrando su salario. Originalmente, el receso se programó hasta el 7 de enero. Luego se lo estiró hasta el 4 de febrero y todo hace prever que continuará.
Hasta ahora Vale señaló que lleva invertidos 1.800 millones de dólares (sobre un presupuesto inicial de 5.900 millones) en el proyecto destinado a obtener cloruro de potasio del sur mendocino para su posterior exportación por Ingeniero White a Brasil, para ser empleado como fertilizante.
Según informó la agencia Bloomberg, la decisión de parar las obras obedece a la necesidad de recortar inversiones. Incluso el CEO de la empresa con base en San Pablo, Murilo Ferreira, dijo que Vale está vendiendo activos y suspendiendo inversiones mientras se prepara para informar las menores ganancias en tres años.
Ferreira agregó a Bloomberg que se está en conversaciones con potenciales socios para el proyecto, situación que pudo confirmar “La Nueva Provincia” cuando, a fines del año pasado, una delegación de empresarios japoneses visitó el país para interiorizarse de la iniciativa, evidentemente sin mayores resultados.
Incluso ayer otro directivo de la empresa señaló que “el proyecto está parado hasta nuevo aviso”, sobre todo porque Vale se encuentra revisando el presupuesto para 2013, que de 1.080 millones de dólares se redujo a 611 millones.
Contexto desfavorable
Según la minera, existen condiciones globales que hoy no favorecen la continuación del proyecto, por caso la brusca caída en el precio del mineral de hierro, principal fuente de ingresos de Vale y pozo de donde extrae buena parte de los fondos para financiar el resto de sus proyectos.
En tal sentido, mientras la cotización del potasio se redujo cerca del 50% desde 2010, China, habitual comprador de hierro para la industria pesada, demanda menos por su bajo ritmo de ventas a Europa y Estados Unidos.
Cabe recordar que la empresa inició un proceso de venta de activos y cancelación de proyectos debido a que sus ganancias están resultando las más bajas, como se mencionó, en tres años.
Por ejemplo, en agosto de 2012 había anunciado la suspensión de un proyecto similar en Canadá por 3.000 millones de dólares y una siderúrgica en el estado brasileño de Pará.
En una entrevista al diario “Valor” en diciembre pasado, Murilo Ferreira aseguró que “el superciclo (de commodities) terminó y nuestra filosofía es que no vamos a generar más excedentes financieros tan generosos en un futuro próximo”.
Tras señalar que Vale no despedirá personal, explicó también que continuará cortando activos no estratégicos y buscando socios para nuevos negocios con el objetivo de reducir gastos y garantizar la caja para seguir adelante con sus proyectos.
Grandes empresas
En el proyecto hay importantes firmas involucradas. La sueca Skanska se encarga de la remoción de suelos; Odebrecht (Brasil) y Techint (Argentina) se ocupan de la construcción de la mina; Camargo Correa (Brasil), del tendido ferroviario; Andrade Gutiérrez (Brasil) del puerto local; y Cartellone-Distrocuyo (Argentinas) se quedaron con la construcción del tendido eléctrico para abastecer la mina.
Un futuro con más dudas que certezas
Según pudo saber “La Nueva Provincia” , existen varias condiciones que, hoy por hoy, tornan complicada la reanudación de los trabajos y ponen en riesgo incluso la concreción definitiva del proyecto.
“Preferimos perder 2 mil millones de dólares (por el monto ya invertido) a perder 6 mil millones”, dijo un alto directivo de la firma, el año pasado, a un grupo de colaboradores, cuando las turbulencias financieras y un pésimo escenario internacional ya complicaban la continuidad de las obras.
Incluso por estos días autoridades de Vale tienen previsto reunirse con miembros del gobierno nacional para plantearles las dificultades que se presentan para continuar con la inversión, la cual el año pasado había sido puesta en duda por la decisión oficial de restringir el giro de divisas al exterior, y la obligación de las mineras de liquidar sus exportaciones en el país.
A esto deben sumarse los costos derivados del atraso cambiario que sufre el país y el ritmo inflacionario, que habría hecho crecer de 6.000 a 10.000 millones de dólares el costo total del proyecto.
Y, por si fuera poco, hay que agregar los numerosos reclamos que vienen realizando los gobiernos provinciales y municipales vinculados con las obras, sobre todo de inversiones destinadas a compensar supuestas “molestias a la población”.
En tal sentido, durante 2012 fueron cada vez más frecuentes los comentarios por parte de la empresa sobre las dificultades halladas en la definición de la cuestión ferroviaria para transportar el cloruro de potasio desde Malargüe al puerto local.
Sin ir más lejos, en nuestro medio se habló en reiteradas oportunidades de la necesidad de construir varios puentes en la vía a Neuquén, para no alterar el flujo vehicular por avenida Colón o Pedro Pico, entre otras obras.
Hasta ahora el silencio y la quietud son protagonistas indiscutidos en el predio de 35 hectáreas ubicado junto a la central termoeléctrica Luis Piedra Buena, donde hasta fines de diciembre se ejecutaba la pata local del proyecto.
Quizás el anuncio oficial sobre la postergación indefinida de las obras sea sólo una forma de presionar al gobierno nacional para obtener algunas ventajas o mejoras. Sin embargo, la cantidad de problemas a resolver indican que ya llegó el momento de comenzar a encender algunas velas.
Con suerte, se podría exportar en el año 2017
Si las obras totales se reanudaran en febrero-marzo y avanzaran a toda máquina, con suerte podrían concluir en 2016, con un inicio de exportaciones en 2017, en lugar del año 2014 previsto inicialmente.
La megaobra se divide en 3 capítulos: el yacimiento propiamente dicho en Malargüe, que mantiene en estos días guardias mínimas de 60 personas en turnos rotativos; el tramo férreo que lo conecta con el puerto local (aún pendiente de ejecución); y la terminal portuaria misma, en Ingeniero White, cuya construcción se encuentra en una etapa incipiente.
Se estima que la mina tendrá una capacidad nominal de producción de alrededor de 4,3 millones de toneladas anuales de potasio, que transportará desde Mendoza a White.
La iniciativa prevé compactar el cloruro de potasio en nuestra ciudad para encuadrarlo en las especificidades exigidas en el mercado internacional. Asimismo, con el mismo fin, se podría realizar la coloración del mineral en la zona portuaria local.
Para eso se venían ejecutando trabajos en un predio de 35 hectáreas que contemplan la construcción de un edificio de descarga, una planta de compactación, celdas de acopio, cintas transportadoras cerradas, talleres de mantenimiento para vagones, edificios administrativos y un muelle.
La intervención global ya supuso el movimiento de 900 mil metros cúbicos de tierra y se estima que el proyecto total demandará 22 mil toneladas de hormigón para pilotes, 80 mil para obras civiles y 11 mil de estructura metálica.
Hasta fines del año pasado se había colocado la casi totalidad de los 9.000 pilotes previstos, mientras que el edificio destinado al acondicionamiento del potasio para su posterior embarque registra un 20% de ejecución.
Por Adrián Luciani
25/01/13
LA NUEVA PROVINCIA
