Prueban en la base Esperanza fuentes de energía limpias

Prueban en la base Esperanza fuentes de energía limpias

Un ingeniero que participa del congreso Hyfusen, brindó detalles del módulo argentino de energías limpias, que se está utilizando como prueba piloto desde hace dos años. El objetivo es reemplazar los combustibles fósiles.

Un ingeniero que participa del congreso Hyfusen, brindó detalles del módulo argentino de energías limpias, que se está utilizando como prueba piloto desde hace dos años. El objetivo es reemplazar los combustibles fósiles.

Un protocolo ambiental firmado en 1991, complementario del Tratado Antártico, tiene por objetivo comprometer a los países signatarios a conservar el estado prístino del continente antártico. En ese marco, un grupo de organismos y entidades educativas y científicas inició en el año 2009 un proyecto piloto en la Base Esperanza, que lleva dos años y continúa.

El objetivo de este proyecto es ir reemplazando gradualmente el uso de combustibles fósiles para la generación de electricidad, calefacción, cocción, etc, por la generación de energía a través de otras fuentes presentes en esa inhóspita región del planeta.

El ingeniero José Luis Aprea, de la Universidad del Comahue, Conea e integrante de la Asociación Argentina del Hidrógeno formó parte del equipo de trabajo que instaló en enero de 2009 el Módulo Argentino de Energías Limpias (MAEN) en la base Esperanza. El especialista se encuentra en Mar del Plata participando del Congreso de Hidrógeno y Fuentes Sustentables de Energía (Hyfusen) organizado por el Instituto de Energía y Desarrollo Sustentable, dependiente de la Comisión Nacional de Energía Atómica, juntamente con el Rectorado y el Centro de Estudios Mar del Plata de la Universidad Tecnológica Nacional -UTN-. En ese contexto conversó con LA CAPITAL sobre este proyecto que ha dado resultados "muy satisfactorios, esperables y en otros casos ha habido problemas", según indicó.

"La Antártida es uno de los lugares más prístinos, cristalinos, limpios que tenemos, una de las pocas regiones que no se han arruinado" señaló Aprea, al fundamentar la importancia de este proyecto que busca cambiar las formas de energía en ese sitio. Siempre teniendo en cuenta que allí la energía es fundamental para la supervivencia de los habitantes, por lo que tiene que ser "muy confiable y con la capacidad suficiente".

Del proyecto participan la Dirección Nacional del Antártico, el Comando Antártico del Ejército Argentino y el Instituto Antártico, con el aporte de la Asociación Argentina de Hidrógeno, la Fundación de Hidrógeno de Santa Cruz, el Instituto Tecnológico de Buenos Aires y el Instituto de Estudios para la Defensa de Argentina.

"La base Esperanza es muy especial, es como una mini ciudad enclavada en la Península Antártica, en el medio de muchos glaciares que confluyen hacia la Península Trinidad, muy alejada, pero hay vida permanente" describió, señalando que por esas características, las actividades de investigación, meteorología y logística y control, conviven con la rutina propia de las familias que allí desarrollan su trabajo.

Por ello ese lugar fue elegido para llevar adelante este proyecto. "En la base Esperanza se consume gasoil especial antártico y gas almacenado en cilindros, para calefacción, cocción, electricidad, transporte, todos los efectos. El plan es reducir en un período de 15 años el consumo de esas energías fósiles, reducir a la mitad el número de horas de vuelo, porque el combustible se transporta en navíos y tiene que ser descargado en helicóptero, con operaciones caras, riesgosas, delicadas" señaló.

En ese marco, "el módulo argentino de energías limpias toma como energía primaria, renovable y permanente la generación de energía eléctrica a partir del viento, que tiene mucha disponibilidad. Los vientos son predominantemente fuertes, con frecuencia diaria y en algunos casos mucho más fuertes que lo que necesitamos. Fue bastante difícil establecer capturar parte de esa energía que lleva el viento a partir de máquinas eólicas, se hizo con diferentes prototipos que se establecieron en la base, para generar energía, almacenarla, a través de baterías para generar, a partir de esa energía, hidrógeno".

Al respecto, Aprea describió que "el viento que se capta con generadores eólicos se transforma en energía eléctrica, luego en hidrógeno y el hidrógeno se almacena. Como se requiere una utilización de esa energía capturada hay una serie de aplicaciones, por ejemplo en motogeneradores, para volver a convertirla en energía eléctrica a demanda, para la cocción a través del quemado de hidrógeno, para el calentamiento a través de hornos a hidrógeno. En todos estos casos se genera, como subproducto, agua ultrapura, lo cual cierra un ciclo muy importante desde el punto de vista de la contaminación cero".

Más adelante el científico explicó que "el hidrógeno a partir de energía eléctrica en el módulo se obtiene de distintas formas. En este caso, por electrólisis de agua. La materia prima es agua, que se descompone a través de la electricidad para generar oxígeno e hidrógeno y el hidrógeno se almacena. En este caso estudiamos el almacenaje como gas a presión, en el que la propia generación electrolítica se hace a presión, con lo cual evita el uso de compresores. También se puede almacenar en hidruros y hay otros tipos de almacenamiento que están siendo investigados".

"Se ha llegado a la operación por dos años en forma exitosa, con algunos inconvenientes que deben ser solucionados con más investigación, reprogramación de algunos diseños en el tiempo para mejorar, pero aquello que ha dado resultado. La idea es internalizar su uso entre los habitantes de la base y los visitantes".

09/06/11
LA CAPITAL (Mar del Plata)

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio