Esta industria está atravesando una grave situación que ha provocado que varias empresas paralicen sus operaciones, algunas de forma definitiva. Así, en la región Patagónica, estimaciones prudentes hablan de 5400 empleos directos perdidos en el sector. Dos de las principales causas parecen ser la caída de la demanda externa y el aumento de los costos en la actividad.
Esta industria está atravesando una grave situación que ha provocado que varias empresas paralicen sus operaciones, algunas de forma definitiva. Así, en la región Patagónica, estimaciones prudentes hablan de 5400 empleos directos perdidos en el sector. Dos de las principales causas parecen ser la caída de la demanda externa y el aumento de los costos en la actividad.
La situación en las provincias del sur es grave. En Río Negro, cuatro plantas cerraron y 5 están a punto de hacerlo y en Santa Cruz la actividad cayó un 40%.
En Chubut, son 6 las plantas que cerraron y 5 redujeron sus actividades. Además, los trabajadores de la pesca están en paro desde la semana pasada. El sindicato reclama 400 pesos no remunerativos hasta fin de año y retroactivos a junio.
A nivel internacional, la caída de los precios contribuyó negativamente. Las principales especies bajaron de 25 a 45%, desbalanceando los altos costos en dólares que el sector afronta, principalmente para el pago de los salarios, tomando en cuenta que la incidencia del costo laboral en la pesca trepa hasta el 60%, muy superior al promedio general en el resto de las industrias.
Ello no impide, por otro lado, que los trabajadores de la pesca afronten un fenómeno inflacionario que, sin llegar a ser catastrófico, ha absorbido parte de las mejoras salariales logradas hasta hace dos años.
Por el lado empresario, el rosario de quejas es casi infinito:
– Ausencia de créditos para prefinanciar exportaciones;
– Altos costos de estibaje, energía y agua;
– Incremento de los fletes marítimos de exportación.
– Mayor costo del gasoil para la flota pesquera (segundo insumo de costos).
– Aumentos de costos provinciales (canon de pesca, estiba, subsidios o incrementos forzados);
– Atrasos de más de 10 meses en el cobro de reintegro de impuestos con desfinanciaciones millonarias en dólares para muchas empresas;
– Fuerte impacto en la actividad por la Ley 26.341 (Ley Recalde o de Tickets de Comida). Esta norma, sancionada en diciembre de 2007, establece que los vales por almuerzo y ticket canasta sean incorporados al salario (pasando así su importe a ser remunerativo), en un diez por ciento bimestral;
– Aumento del tope de pago de ART (Ley de Riesgo del Trabajo), que tuvo muy alto impacto especialmente en la Patagonia, donde en general los salarios se pagan en blanco;
– Localizaciones en las que hay que pagar zona desfavorable en los sueldos de entre 20% y 30%, pero sin compensación alguna para las empresas;
– Liberación de los topes salariales para el pago de cargas sociales: de muy fuerte impacto por el nivel salarial de las tripulaciones de las flotas que operan en la región;
– Altos indicies de ausentismo crónico, mayor al 20%;
– Altísimos costos y muchos días de demoras en diagnósticos para dar altas por falta de infraestructura (tomógrafos, resonancias, etc.);
07/09/09
PATAGONIA FISHING
