Primera mujer baqueana del río Paraná

Es también integrante de la primera promoción de mujeres egresadas de la Escuela Nacional Fluvial “Comodoro Antonio Somellera”.

Es también integrante de la primera promoción de mujeres egresadas de la Escuela Nacional Fluvial “Comodoro Antonio Somellera”.BUENOS AIRES – Con 10 viajes de práctica aguas arriba y abajo del río Paraná, desde Buenos Aires a Barranqueras (Chaco) y los canales interiores, Natalia Reinquet se convirtió a los 22 años en la primera mujer baqueana del río Paraná.

“No importa si sos mujer o la edad que tengas, lo que te propongas los podés hacer”, afirma Natalia, pionera que decidió realizar el curso de baqueana para ampliar sus opciones para navegar en el río. Oriunda de La Matanza, es oficial fluvial desde su adolescencia; su hermano mayor también es marino mercante fluvial y sus amigos son sus colegas que conoció en la Escuela Nacional Fluvial. Por eso, al hablar de su cotidianidad y de las vivencias a bordo, para ella es “todo” indivisible de su vida.

A los 14 años Natalia ingresó a la Escuela Nacional Fluvial sin imaginar por entonces el curso que elegiría para su profesión, que conoció a través de su hermano cuando este la invitó a una fiesta del cadete. Después, averiguó que se había abierto el cupo para mujeres y formó parte de la primera promoción que egresó en 2007 del instituto de formación que depende de la Dirección General de Educación de la Armada Argentina.

En tierra comparte la vida familiar y percibe el día a día de quienes van y vuelven del trabajo; en cambio cuando ella se va, no vuelve a casa durante días o meses. Desde que se recibió hasta el día de hoy, no pasó ninguna Navidad en tierra y solamente una vez recibió el Año Nuevo.

Ahora, su responsabilidad es conducir las maniobras en los empujes, que son un tipo de remolcadores que llevan barcazas con cargas generales, soja, contenedores o petróleo. “Los empujes tienen una forma de navegación diferente, son embarcaciones con timón de avance y retroceso que en maniobra a veces se avanza atravesado”, agrega Natalia.

En el puente de comando, aunque la máxima autoridad a bordo es el capitán, los baqueanos son quienes llevan el buque a destino; en parte por lo específico y técnico que es navegar la zona del río Paraná y también por el calado y porte de las embarcaciones. Para recibirse de baqueana, Natalia rindió un examen y realizó prácticas desde fines de 2010 y concluyó en mayo de 2011.

Las primeras navegaciones

De sus comienzos en esta profesión, Natalia recordó las primeras guardias en navegación, cuando de la parte académica pasó a la práctica. Recuerda especialmente el momento de despachar la carga: “¡Al principio te pasan todas! Son pruebas que no están en los libros”.

Otro momento que destaca es la navegación por el río Paraná de las Palmas porque tiene curvas y contracurvas y le tocó estar de guardia desde la medianoche hasta las 4 de la madrugada, que es la hora en que todos duermen. “Ahí asumís toda la responsabilidad”, dice Natalia, quien prefiere navegar en aguas arriba de la zona San Lorenzo, antes que en el tramo Buenos Aires – Santa Fe, donde el tráfico es constante y con barcos de gran porte.

Para el inicio de las prácticas de baqueana tuvo nuevos desafíos. Embarcó en un buque que ya conocía, un convoy con 20 barcazas, aunque esa vez “fue difícil estar del otro lado. Al timonel el baqueano embarcado le dice ‘fijate el viento, no te abras tanto o tirate más a la costa’. Ahora soy yo la que guía”.

Actualmente Natalia tiene un régimen de una semana navegando y una de descanso, pero viene de ritmos de un mes embarcada por dos días en tierra. Con esta rutina, además de disfrutar su profesión se propuso juntar las singladuras para seguir avanzando en la profesión, convertirse en primera oficial y seguir adelante hasta llegar a capitán, su máximo desafío.

11/01/12

GACETA MARINERA

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