Los foros de seguridad consideran un fracaso el desempeño de la fuerza y dicen que la inseguridad es alarmante. Además estiman que la Municipalidad ya lleva gastados 6 millones de pesos en el alojamiento del personal y critican la falta de coordinación con la Policía.
Los foros de seguridad consideran un fracaso el desempeño de la fuerza y dicen que la inseguridad es alarmante. Además estiman que la Municipalidad ya lleva gastados 6 millones de pesos en el alojamiento del personal y critican la falta de coordinación con la Policía.
De un lado, los foros de seguridad consideran un fracaso el trabajo de la Prefectura, dicen que la inseguridad en Mar del Plata es alarmante y estiman que la Municipalidad ya lleva gastados 6 millones de pesos en el alojamiento de unos 500 efectivos de la fuerza. Del otro, la Policía elogia la labor del personal y asegura que el delito disminuyó.
A un año de la llegada de la Prefectura a la ciudad, se desató la polémica. Las opiniones están divididas. Y algunas posturas son extremas: el concejal del GEN (Generación para un Encuentro Nacional) Guillermo Schütrumpf pidió que los agentes se vayan.
La historia se remonta a abril de 2009. Luego de que el Concejo Deliberante declarara la emergencia de seguridad por 90 días a raíz de una serie de crímenes y asaltos violentos, el gobierno nacional envió a la Prefectura para que colabore con la policía bonaerense en la prevención del delito.
En un principio, la mayor parte del personal se dedicó a custodiar barrios considerados "calientes", como Jorge Newbery, Evita, Autódromo y Belgrano, ubicados en la periferia norte, mientras que la zona sur y el centro quedaron bajo vigilancia de la planta estable de la fuerza. Sin embargo, los vecinos denuncian que en los últimos meses sólo ven agentes en las calles céntricas.
El homicidio del taxista Javier Sampino, de 30 años, cometido el 19 de junio del año pasado por dos jóvenes que intentaron robarle su vehículo, generó conmoción entre los marplatenses y provocó marchas en reclamo de mayor seguridad. No se trató de un caso aislado: el chofer se convirtió en la tercera víctima asesinada en seis meses mientras trabajaba.
Otro caso que tuvo repercusión ocurrió el 1 de noviembre de 2008. Ese día Luis Severiens, un taxista de 44 años, murió tras ser baleado en la cabeza en un robo. Y el 27 de febrero de 2009 la quiosquera Dalina Di Mauro fue atacada por asaltantes que creyeron que los había denunciado a la policía. Después de casi una semana de agonía, la víctima falleció.
En los tres hechos los ladrones eran personas jóvenes que tenían antecedentes delictivos. Uno de ellos, incluso, había sido beneficiado con la suspensión del juicio a prueba.
Además, hubo una gran cantidad de robos violentos a ancianos. Y hasta ocurrió un asalto contra un taxista al que le inyectaron con una jeringa un líquido, que finalmente no resultó tóxico.
La ola de inseguridad provocó la llegada de la Prefectura. A un año de la decisión del Gobierno, afloran las críticas. El presidente del Foro Municipal de Seguridad, Miguel Gómez, dijo que el balance es negativo. "En total, no deben haber hecho más de veinte detenciones desde que arribaron", sostuvo. Y estimó que la fuerza utiliza mil litros de combustible por día para patrullar las calles, lo que equivale a 3.700 pesos diarios.
Gómez reclamó que los operativos no se focalicen sólo en el centro, sino que se realicen en los barrios periféricos, donde "se viven situaciones desesperantes que en muchos casos no trascienden porque las víctimas no hacen la denuncia".
Los foros de seguridad piden mayor presencia policial en la zona de Las Heras, Newbery, Libertad y Belgrano, entre otras. "Los vecinos de Bosque Grande me contaban hace unos días que cuando cae el sol ya casi no salen de sus casas por los robos", dijo.
Según Gómez, la inseguridad es uno de los problemas que generan mayor preocupación en la ciudad y afirmó que los hechos son cada vez más violentos. "El hurto no para de crecer", aseguró.
El titular del foro estimó que en la prevención del delito están abocados 1.200 policías, una cifra que consideró insuficiente. "Tenemos un efectivo cada más de 2 mil habitantes, es muy poco", aseveró.
La postura del jefe de la Policía Departamental, Osvaldo Castelli, es diferente. Elogió la labor de la Prefectura y calificó como una ayuda importante el servicio que presta. "Todo lo que se pueda aportar en materia de seguridad siempre es bienvenido", expresó.
El comisario reconoció que no hay coordinación entre la Policía y la Prefectura. En ese sentido, explicó que cada fuerza diseña sus propios operativos. "Cada uno obedece a sus mandos naturales y no tiene una subordinación", manifestó.
Aunque admitió que no le gusta hablar de estadísticas, aseguró que el índice delictivo mostró una merma sensible. "Pero eso no quiere decir que esté todo bien. Al contrario, tenemos que seguir trabajando y mucho", indicó.
El concejal Schütrumpf no piensa como Castelli: consideró un fracaso el trabajo de la Prefectura. "No sólo no bajaron el índice de inseguridad, sino que aumentaron los gastos porque hay que alojarlos, darles de comer y pagarles el combustible para que anden controlando cosas que a los marplatenses no nos sirven", opinó.
También cuestionó a la fuerza por la forma en la que se maneja. Dijo que responde a su propio mando pero sin coordinar el trabajo con la Policía. "Es una actividad bastante inútil y nos generan un gasto enorme que se podría haber destinado a cosas más importantes para combatir el delito", insistió.
Para Schütrumpf, la Prefectura no resolvió ninguno de los problemas de la inseguridad. Pero sus críticas no se detuvieron allí y arremetió contra el intendente Gustavo Pulti. "Tendría que reconocer que el desempeño fue un fracaso. Los agentes deberían hacer los bolsos e ir a cumplir su función principal: controlar las fronteras húmedas, los ríos y los mares para que no ingresen drogas peligrosas al país", dijo y se abrió el debate. La polémica está abierta.
04/07/10
LA CAPITAL (Mar del Plata)

