El hecho de que haya sido reducido a 270 mil toneladas el cupo global de captura de merluza hubbsi para este año ya dio lugar a pronósticos inquietantes sobre el modo en el que se desarrollará la actividad durante los próximos meses.
El hecho de que haya sido reducido a 270 mil toneladas el cupo global de captura de merluza hubbsi para este año ya dio lugar a pronósticos inquietantes sobre el modo en el que se desarrollará la actividad durante los próximos meses.
La menor disponibilidad de materia prima, sin dudas, dará lugar a un descenso en el ritmo de trabajo de los buques fresqueros y congeladores así como en las plantas dedicadas a procesar en tierra. Por esa razón, la semana pasada el concejal Ricardo Alonso solicitó que el Concejo Deliberante declare desde ahora "en crisis" a la industria pesquera local, como un modo de abrir el paraguas antes de que la escasez del recurso derive en problemas sociales de magnitud.
La decisión de autorizar como máximo la pesca de 270 mil toneladas de merluza hubbsi para todo 2008 fue adoptada semanas atrás por la Subsecretaría de Pesca de la Nación, en base a los informes del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero que reportaron una fuerte baja en la disponibilidad de la especie. Este número significa una reducción del 20% respecto de lo autorizado en 2007, cuando se permitió pescar un máximo de 340 mil toneladas. Aunque de manera efectiva, el año pasado la flota pesquera argentina pescó 290 mil toneladas, con lo cual si en 2008 se capturara la cifra autorizada no se estaría lejos del obtener casi la misma cantidad de materia prima de la que se dispuso en 2007.
Sin embargo, esa es sólo una posibilidad, en un escenario que a todas luces se presenta difícil.
Según el concejal Alonso, es necesario que la industria pesquera local sea declarada en crisis para anticiparse a las secuelas que podría traer la escasez de materia prima, tanto en la actividad pesquera como en la procesadora. "Necesitamos medidas para atenuar los efectos sociales", advirtió el edil.
Ya el año pasado la menor disponibilidad de pescado trajo problemas para la actividad de las embarcaciones y avivó conflictos en la actividad en tierra.
Las primeras damnificadas fueron las plantas que no están ligadas de manera directa a buques que puedan garantizarles materia prima, como sí ocurre en el caso de las empresas integradas.
Y, en ese contexto, los establecimientos clandestinos que se abastecen de pescado que elude los controles tuvieron serios inconvenientes para funcionar, con los consiguientes conflictos protagonizados por obreros que se desempeñan allí en negro y sin ningún tipo de cobertura social.
Desde 2004 a la fecha ya la captura máxima de merluza ya se redujo en un 35%, poniendo en evidencia que el recurso no siempre alcanza a satisfacer una capacidad industrial que pareciera estar excedida.
La proliferación de fábricas ya fue señalada como un problema potencial hace algunos meses por algunos analistas del sector, que incluso, indicaron la necesidad de cortar de cuajo el circuito negro de pescado mediante el que se abastecen las plantas clandestinas y de reconvertir laboralmente a los cientos de obreros que prestan servicios en negro, quienes podrían ser las primeras víctimas de las dificultades que se presentarán este año.
13/01/08
LA CAPITAL – MAR DEL PLATA
