A fines de año quedaría sin efecto el decreto 379 de 2001, que promueve la fabricación nacional de bienes de capital
A fines de año quedaría sin efecto el decreto 379 de 2001, que promueve la fabricación nacional de bienes de capital
Uomo avvisato, mezzo salvato. Un llamado de atención, hecho a tiempo, tiene más posibilidades de éxito. Así lo entendieron los fabricantes de bienes de capital y, mediante un estudio de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra), difundido días atrás, alertaron sobre la necesidad de prorrogar el Régimen de Incentivo a la Fabricación de Bienes de Capital (decreto 379/2001), que vence a fines de este año.
En el estudio argumentan que la competitividad de la industria nacional de bienes de capital se mide, diariamente, con una oferta importada fuerte (que ingresa con arancel cero). "El mundo desarrollado es un exportador nato de bienes de capital", explicó a LA NACION Gerardo Venutolo, secretario general y presidente de la Comisión de Bienes de Capital de Adimra. La balanza comercial, ampliamente deficitaria, así lo atestigua: mientras la producción nacional es de US$ 2126 millones (con exportaciones por US$ 800 millones), los bienes importados suman más de US$ 8000 millones.
En su favor, el sector señala que en la crisis de 2002, cuando la importación estaba prácticamente cerrada o era carísima, fue esta industria madre la que permitió que los distintos sectores pudieran abastecerse de bienes de capital. "Fue el primer motor de la recuperación económica argentina", señaló Venutolo.
El árbol de los bienes de capital se ramifica en grandes sectores como el de maquinaria agrícola, máquina herramienta, proyectos de ingeniería, plantas llave en mano, máquinas y equipos (como válvulas, bombas de agua y equipamiento para la industria del gas y el petróleo), puentes grúas elevadores, motores eléctricos, matricería, semirremolques y equipamiento hospitalario. Pero las raíces se extienden bastante más.
"Dos grandes características tiene esta industria: es intensiva en mano de obra súper especializada y es eminentemente PYME, con los problemas clásicos que tienen estas empresas de acceso al financiamiento y difícil entrada en mercados externos por la excesiva regulación. Pero están entrenadas porque, debido a la competencia de lo importado, la gran mayoría cuenta con certificaciones de calidad", dijo Venutolo.
Por estar íntimamente ligada a la inversión, protegida en este rubro, el cliente de bienes de capital enfrenta un IVA del 10,5%. Esto le genera al sector productivo un desbalance financiero porque compra insumos con un IVA del 21% y vende el producto terminado con la mitad del tributo.
"La cuenta IVA tiene un desbalance. Lo que le pedimos a la AFIP es que se simplifique la devolución del IVA y acorte los plazos de menos de un año a los tres meses que necesita una PYME". Para favorecer aún más la inversión en bienes de capital, el cliente no paga aranceles si el bien es importado. Como contrapartida y para poder competir, la industria local cuenta con un bono fiscal por ventas en el mercado interno del orden del 14% que sirve para pagar impuestos. "En ambos casos el inversor está favorecido por un IVA del 10,5% y una rebaja del 14%", agregó el directivo.
El tema es que a fines de este año vence el régimen de promoción de inversiones que norma estas condiciones tan necesarias para la industria local.
"Es por ello que desde Adimra realizamos un estudio que propone medidas para ampliar la base competitiva del sector, y como prioridad número uno, mantener el régimen de incentivo a la fabricación de bienes de capital y continuar favoreciendo la compra de bienes de capital nacionales con mecanismos como la amortización acelerada para la determinación del impuesto a las ganancias y el reintegro de impuestos asociados a utilidades reinvertidas en dichos bienes", amplió Venutolo.
Radiografía
En la Argentina, la fabricación de bienes de capital comprende alrededor de 2500 firmas productoras de bienes finales, cifra que asciende a cerca 5000 empresas si se considera además a las empresas productoras de componentes, partes y piezas. Representa alrededor del 3,5% del PBI industrial (sólo medio punto menos que las terminales automotrices) y exporta el 27% de su producción. A partir de la devaluación de 2002, el sector mostró tasas de crecimiento anuales de dos dígitos en todas sus variables.
En consecuencia, el sector estima necesario ampliar su base competitiva y consolidar su crecimiento. "Existe espacio para crecer y definir un sendero de desarrollo de capacidades locales. Con sólo considerar el mercado interno es posible llegar a esta conclusión: el 55% de la formación bruta de capital corresponde a bienes importados, las importaciones de bienes de capital, sus partes y piezas superan los 14.000 millones de dólares (más del 40% de las importaciones totales) y generan el mayor déficit de productos industriales", destacan en Adimra.
Por Emiliano Galli
De la Redacción de LA NACION
08/01/08
LA NACIÓN
