Pese a la oposición laborista, Blair renovará el arsenal nuclear británico

La Cámara de los Comunes aprobó la polémica modernización de los submarinos y misiles atómicos.

La Cámara de los Comunes aprobó la polémica modernización de los submarinos y misiles atómicos.

LONDRES.- A pesar de una inédita rebelión en las filas laboristas, el premier británico, Tony Blair, consiguió ayer que la Cámara de los Comunes aprobara su polémico plan para renovar el arsenal nuclear de Gran Bretaña.

En la misma línea que China y Rusia, que en las últimas semanas anunciaron inversiones militares multimillonarias, Gran Bretaña se sumó ayer a la ola de rearme mundial con un nuevo plan que tiene un costo total que roza los 40.000 millones de dólares.

De esta manera, Londres modernizará en los próximos años su flota de submarinos y misiles atómicos, algo que según el premier británico es "esencial" para garantizar la "seguridad en un mundo incierto" y ante las amenazas de países como Irán y Corea del Norte.

Un total de 409 diputados votaron finalmente en favor de la renovación del programa de defensa atómica de Gran Bretaña y 161 en contra, lo que dejó a Blair con una mayoría de 248 votos.

El apoyo del Partido Conservador fue determinante, ya que 90 de los 354 diputados laboristas votaron en contra. El oficialismo cuenta con una escasa mayoría de 67 escaños en la Cámara de los Comunes (de un total de 645), por eso una rebelión interna del partido puede frustrar cualquier proyecto del gobierno, que se vio obligado a conseguir el apoyo de la oposición.

Así, paradójicamente, gracias al voto de la oposición conservadora Blair logró sortear la rebelión de sus correligionarios, la más importante desde que 140 diputados laboristas rechazaron la invasión de Irak, en marzo de 2003.

Los críticos de la medida consideran que la renovación del arsenal nuclear es innecesaria e incluso "hipócrita", teniendo en cuenta que Londres encabeza los esfuerzos internacionales para convencer a Teherán de que abandone las actividades nucleares que pueden servir para fabricar armas atómicas.

Al cabo de más de seis horas de debate y con multitudinarias manifestaciones de protesta fuera del Parlamento, el proyecto de Blair, que estipula modernizar el sistema Trident de defensa, fue aprobado.

El sistema Trident, que se basa en misiles balísticos intercontinentales ubicados en una flota de cuatro submarinos, tiene una vida útil de 30 años, que teóricamente concluiría en 2024.

Sin embargo, el gobierno ha propuesto unirse a un programa militar estadounidense que extiende la vida de los misiles hasta 2040, pero que exige construir mientras tanto una nueva generación de submarinos para reemplazar a los actuales Vanguard.

El plan del gobierno también estipula reducir en un 20% las ojivas nucleares y pasar de las 200 que existen actualmente a 160 en 2020.

Los nuevos sumergibles costarán, según el gobierno, unos 38.600 millones de dólares en un plazo de 30 años, aunque los ecologistas de Greenpeace calculan que el costo final podría ser hasta cinco veces más alto.

Al margen del problema del costo, están los argumentos en torno a la legalidad de la renovación, por eso los críticos argumentan que ésta contraviene el artículo VI del Tratado de No Proliferación Nuclear, que obliga a los países signatarios, como Gran Bretaña, a dar pasos hacia el desarme.

La renovación del arsenal británico coincide con un fenómeno de rearme mundial que recuerda los peores tiempos de la Guerra Fría. En momentos en que la OTAN refuerza su dispositivo militar en Europa Oriental, Rusia consagrará 190.000 millones de dólares en los próximos ocho años para modernizar su arsenal y China anunció recientemente un aumento del 17,8% de su presupuesto militar para 2007, que asciende a casi 45.000 millones de dólares (aunque según expertos norteamericanos supera los 100.000).

Victoria pírrica

Aunque Blair logró imponer su proyecto en la Cámara de los Comunes, muchos observadores consideran que, visto en detalle, el resultado significa un fuerte revés para el gobierno de Blair, que tras casi una década en el poder ya no logra mantener la disciplina interna de su partido.

Cuatro diputados laboristas con cargos ministeriales -Jim Devine, Nigel Griffith, Chris Ruane y Stephen Pound- dimitieron esta semana de sus puestos, los dos últimos ayer mismo, para sumarse a sus colegas rebeldes y votar en contra de la línea oficial impuesta por el partido.

La "derrota moral" de ayer representa otro capítulo más en la pérdida de popularidad de Blair, que dejaría su cargo a fines de este año.

Antes del voto sobre la renovación del Trident, los diputados laboristas ya habían indicado su voluntad de rebelarse, al apoyar una enmienda para posponer unos años la decisión sobre el arsenal nuclear. Esta enmienda fue rechazada por 413 diputados frente a los 167 que la apoyaron, entre ellos unos 95 del oficialismo.

Agencias AP, AFP, EFE y ANSA

15/03/07
LA NACION

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