El gobierno lanzó el Programa “Pescado para Todos”, consistente en la venta ambulante de merluza y calamar en los barrios de Capital y Gran Buenos Aries. El resto del país lo mira por TV.
El gobierno lanzó el Programa “Pescado para Todos”, consistente en la venta ambulante de merluza y calamar en los barrios de Capital y Gran Buenos Aries. El resto del país lo mira por TV.
Una medida de gobierno para aumentar el consumo interno que deja expuesta la falta de políticas de Estado.
A partir de la firma de un nuevo convenio suscripto entre la Secretaría de Comercio Inte¬rior y la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura de la Nación, se dará comienzo al programa “Pescado para Todos”, que buscará promocionar el consumo interno de pescado. Lo que encierra desde su nombre una gran mentira: todos, para el Gobierno Nacional, equivale a una parte de los habitantes de Capital Federal y el Gran Buenos Aires.
El programa cuenta con tres camiones adaptados como puestos de venta y cámaras frigoríficas, que recorrerán diferentes zonas de la Ciudad Autónoma y el Conurbano “promocionando el consumo de pescados y mariscos”, anuncia el comunicado de prensa, aunque en realidad la oferta se limita a merluza y calamar.
El pescado fue proporcionado por las empresas pesqueras, pero lejos de ser el resultado de una política de gobierno consensuada entre las partes, es la consecuencia de una de las habituales apretadas del Secretario de Comercio, Guillermo “Patota” Moreno. La merluza se venderá en estos puestos ambulantes a 12,50 pesos, es decir a un precio más bajo que el de venta directa entre la fábrica y la pescadería, ocasionando un serio perjuicio a los comerciantes que esperan la Semana Santa como una oportunidad de aumentar sus ventas. Mucho más que un programa para alentar el consumo interno parece ser una estrategia para enmascarar el alto índice de inflación, que se vio reflejado en un aumento de más del 20 por ciento del filete de merluza en los últimos días. Esto ha sido denunciado por asociaciones de consumidores, que ven en el nuevo programa un engaño a la ciudadanía.
El nombre del programa, “Pescado para Todos”, es realmente una burla para la mayoría de los argentinos, ya que quienes tendrán acceso al pescado por la módica suma de 12,50 pesos serán sólo algunos de los habitantes de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, quedando el resto del país fuera de esta gran campaña para alentar el consumo de pescado. “El punto central del emprendimiento es modificar hábitos alimentarios, además de que la gente pueda comprar barato”, declaró la Presidente de la Nación, entusiasmada y olvidando que, para el resto de la población es tan importante modificar hábitos de consumo para una vida más saludable, como para los residentes del conurbano bonaerense.
Pensar que este programa responde a una política de Estado para educar en el consumo de pescado es verdaderamente ridículo. Toda la campaña de promoción se limita a vender pescado barato y a la entrega de un escueto recetario.
El Subsecretario de Pesca, Norberto Yauhar, declaró que “hay que trabajar sobre lo cultural dado que en el país se consume mayoritariamente filete de merluza, apartando del menú a más de 300 especies de pescados de excelente calidad para consumo”. Sin embargo, en los camiones que hoy se exhibían frente a la Casa Rosada sólo podía comprarse filete de merluza y calamar, dos especies que actualmente y por diferentes circunstancias se encuentran comprometidas.
Cuando se diseñan seriamente políticas de este tipo, se busca el asesoramiento de profesionales y la intervención de distintos ministerios para llegar a todos los hogares, garantizando la incorporación de conocimientos esenciales para revertir hábitos. En los lugares en que este tipo de emprendimiento se ha llevado a cabo con éxito, se incorporó a las comunidades de pescadores artesanales y acuicultores para el abastecimiento; se capacitó a docentes para la divulgación de material didáctico entre los alumnos y se le enseñó al personal auxiliar de las escuelas la manipulación de pescado, para incorporarlo a la dieta escolar. Como es sabido, sólo a través de la educación pueden modificarse conductas de la sociedad. En este camino se encuentran los vecinos países de Uruguay, Brasil y Perú.
Pero nosotros somos argentinos y no necesitamos tomarnos tanto trabajo para duplicar el consumo de pescado en dos años, tal como aseguró el Subsecretario que sucederá; con tres “pescadomóviles”, nos basta. ¿O acaso no estamos condenados al éxito? Para qué molestarnos, entonces, en hacer las cosas como es debido.
Por Karina Fernández
18/03/10
REVISTA PUERTO

