Perspectivas para la investigación

Ha sido una positiva novedad la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. La Argentina puede exhibir con legítimo orgullo la obra de investigadores consagrados internacionalmente, como Bernardo Houssay, Luis Federico Leloir, César Milstein y muchos otros.

Ha sido una positiva novedad la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. La Argentina puede exhibir con legítimo orgullo la obra de investigadores consagrados internacionalmente, como Bernardo Houssay, Luis Federico Leloir, César Milstein y muchos otros.

Asimismo, son valiosos antecedentes para la creación a la que nos referimos que, hace ya casi medio siglo, se haya organizado entre nosotros una institución tan promisoria como el Conicet y que haya contado con investigadores capaces de desarrollar proyectos, aun en lucha con políticas adversas, escasez de financiamientos para realizar las tareas y bajo reconocimiento salarial.

De ahí, entonces, que las perspectivas que abren las políticas del flamante ministerio reaviven las expectativas según las cuales, en la actual sociedad del conocimiento, el país pueda ampliar su presencia e influencia.

Por estas circunstancias, ha sido de verdadero interés conocer el planteo de las políticas que emprenderá el flamante ministro Lino Barañao. Sus declaraciones, vertidas en el curso de una entrevista concedida a LA NACION, aludieron a cuestiones centrales de su gestión. En este sentido, señaló que su propósito principal es ubicar la investigación al servicio del desarrollo del país. Consecuentemente, su organismo asumirá una función coordinadora de la actividad a fin de evitar fragmentaciones o superposiciones de proyectos o realizaciones.

La cuestión del financiamiento exige sumar nuevos recursos que estarían posibilitados por las vías de los fondos sectoriales que contarán, en primer lugar, con aportes del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y se distribuirían a través de tres programas vigentes cuyo destino sería la puesta en marcha de empresas de base tecnológica vinculadas a distintas áreas, como el software, la biotecnología y la nanotecnología, las que no cierran otras opciones factibles.

Afirmó Lino Barañao el interés de promover la formación de más empresas científico-tecnológicas, proyecto articulado con el objetivo de acrecentar la producción argentina de ese carácter. En esta dimensión, se aludió también al interés de que crezcan las posibilidades del trabajo de sus investigadores para llegar a pensar "en grande" con lógico beneficio para el país.

El funcionario se mostró cauto con respecto al ingreso en la organización ministerial de organismos cuyos fines exceden a la investigación, como es el caso del INTA, el INTI o la CONEA. Lo que sí se propone es mantener con esos organismos una adecuada coordinación funcional.

En otro plano de necesidades, el nuevo ministerio debe resolver importantes problemas de infraestructura, cuyo desarrollo se analiza junto con el Ministerio de Planificación. También Lino Barañao hizo notar el apoyo que se dispensará a las áreas de enseñanza y de seguridad en el sector de su responsabilidad. Por último, dejó manifiesto el interés de ir sentando las bases para una asociación regional Mercosur-Unión Europea, vínculo, por otra parte, de carácter estratégico.

En suma, las perspectivas son promisorias: la tarea es lograr que lo posible se torne real. Ello requiere continuidad en el tratamiento de las líneas de acción enunciadas, voluntad política que no se desvanezca ante los obstáculos y disposición a escuchar propuestas de quienes representen a los distintos sectores de la investigación.

21/01/08
LA NACIÓN

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