El domingo 27 de febrero se realizará la cuarta peregrinación náutica con la imagen de Nuestra Señora del Nahuel Huapi, réplica de la que presidió la misión del "Nahuelhuapi" que permanecerá una semana en la localidad de Villa La Angostura, diócesis de Neuquén, para su veneración y otros cultos marianos, informó el párroco de Nuestra Señora de los Lagos, presbítero Federico Wernicke.
El domingo 27 de febrero se realizará la cuarta peregrinación náutica con la imagen de Nuestra Señora del Nahuel Huapi, réplica de la que presidió la misión del "Nahuelhuapi" que permanecerá una semana en la localidad de Villa La Angostura, diócesis de Neuquén, para su veneración y otros cultos marianos, informó el párroco de Nuestra Señora de los Lagos, presbítero Federico Wernicke.
La imagen que llegará a la Villa es la que se venera actualmente en la catedral de San Carlos de Bariloche y cuya efigie original se encuentra en la iglesia de Santa María de Loreto, Isla de Achao, (Chiloe) República de Chile.
El motivo de la peregrinación, explican en la convocatoria, es "hacer memoria" de los primeros evangelizadores, y comprometerse como comunidad eclesial a “continuar la tarea de evangelización que ellos regaron con su sangre de discípulos y mártires de la fe”.
La misión "Nahuelhuapi”
La Misión fue fundada en 1670 por el misionero jesuita Nicolás Mascardi y el grupo de aborígenes poyas que, liberados del cautiverio, regresaban a sus tierras.
Tras la muerte temprana y violenta del padre Mascardi en 1674, la pequeña comunidad misionera de laicos quedó desamparada por casi cuarenta años. Recién el 23 de diciembre de 1703 llegó el padre Felipe de la Laguna, un holandés de 36 años, para dar continuidad a esa obra.
"Después de un viaje de casi tres meses, llegué, pues, con mucho aliento y salud al término deseado de mi Misión Nahuelhuapi…" "…años que con particular vocación…, me llamaba Dios a los indios poyas y puelches.., en la memoria reciente de las virtudes heroicas del padre Mascardi…, su fecunda sangre de mártir…Mirando las cosas con la prudencia humana, me parecía casi imposible mi intento", consigna en sus escritos el padre Laguna, quien murió el 29 de octubre de 1707 al beber un vaso de chicha envenenada.
El 20 de enero de 1704 se sumó a la misión el padre Juan José Guillelmo, un italiano de 31 años, quien supo relatar: “Las jornadas eran agotadoras y se extendían de sol a sol: … Además de catequizar, buscar lo preciso para el tenue alimento, ir por agua al río y por leña al monte…" Junto con la descripción del trabajo, también nos dejó, por escrito, la de su espíritu: "Parece me suponen en un mar de melancolía, cuando de verdad estoy en un mar de alegría, y contento de mi alma y con indecible gusto mío."
También en un vaso de chicha envenenada, bebió su muerte martirial el 19 de mayo de 1716.
23/02/08
AICA
