Paro en Mar del Plata: Pérdidas que exceden el daño económico

Tras cinco semanas de huelga, comenzaron las audiencias para que el gremio y las empresas puedan acordar.

Tras cinco semanas de huelga, comenzaron las audiencias para que el gremio y las empresas puedan acordar.

MAR DEL PLATA.- La aventura gremial comenzó hace más de un mes. Y, lejos de lo planeado, la solución reclamada no aparece. Sí, en cambio, están a la vista los perjuicios de la inactividad de un sector de la industria portuaria local, que, por el paro dispuesto por el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) ya perdió casi dos millones de pesos en las últimas cinco semanas.

Es que la protesta no afecta sólo a los obreros del sector, que con su reclamo buscan que las empresas pesqueras firmen un nuevo convenio colectivo de trabajo. También alcanza a cooperativas y firmas vinculadas con la operatoria de exportaciones, desde las agencias marítimas hasta los estibadores.

El paro significó desde su puesta en marcha la suspensión del ingreso de los buques portacontenedores que retiran aquí miles de toneladas de producción marplatense y de la zona con destino a otros países.

Y en esta historia quedaron involucrados, entre otros, los responsables de los remolcadores que habitualmente colaboran en el ingreso de los mercantes a la estación marítima. "El gremio nos pidió colaboración, se la dimos, pero quedamos en el medio de un conflicto que no nos pertenece", explicó Sergio Di Napoli, uno de los responsables del remolcador Doblegador. Recordó que el 25 de septiembre ingresó el último buque a esta terminal: "Con nuestro personal no hay conflictos salariales y ahora estamos sufriendo un perjuicio enorme por este paro".

Dos portacontenedores de Hamburg Südy Maersk Line ingresaban semanalmente al puerto. Buena parte de la mercadería que retiran aquí es pescado envasado para exportación. Y cada buque genera en tierra un movimiento de servicios y mano de obra estimado en 200.000 pesos.

Pero el SOMU inició a fines del mes último un paro porque exige a las cámaras empresarias de la pesca un convenio colectivo de trabajo que ponga a sus afiliados locales en iguales condiciones con sus pares de los puertos del Sur. "Queremos seguridad social para nuestra gente y que en el convenio laboral no se hable de pesos sino de dólares, la moneda que se utiliza para las exportaciones", explicó Néstor María, titular del gremio en esta ciudad.

Los remolcadores accedieron al pedido de adhesión al paro, pero pronto aclararon que no acompañarían la continuidad de la protesta que ya lleva más de un mes. "No estamos de paro, pero los buques igual no ingresan", advierte Di Napoli.

La decisión de las navieras de no enviar buques aquí tendría como objetivo evitar que el SOMU tome represalias y amplíe la medida de fuerza a otros puertos de mayor actividad, como el de Buenos Aires. El gremio tiene aquí muy pocos afiliados (la mayoría de los operarios pertenece al Sindicato de Marítimos Pesqueros), pero tiene una presencia fuerte en el resto del país.

El presidente del Consorcio Portuario Regional de Mar del Plata, Eduardo Pezatti, señaló los perjuicios que el paro ocasiona al puerto y a la comunidad. "Hay más de 200 personas afectadas en forma directa, incluyendo estibadores, camioneros, prácticos y tripulación de remolcadores", detalló. Y, por supuesto, el propio consorcio. Además indicó el trastorno logístico que ocasiona a las navieras, que deben reacomodar sus rutas para el despacho de mercaderías que llegan y parten desde este puerto. Las pesqueras marplatenses sortean la situación con transporte de cargas por vía terrestre hasta el puerto metropolitano, donde embarcan sus contenedores hacia otros países.

En un comunicado, la Cámara de la Industria Pesquera Argentina destacó que sus flotas "operan con convenios y actas acuerdo firmadas con los representantes de los gremios embarcados". Pero María asegura que las cámaras locales 2son las únicas que no adhirieron al convenio colectivo de trabajo".

Ahora, el debate se trasladó al ámbito de la delegación local del Ministerio de Trabajo de la Nación. Allí ya empezaron las audiencias para que las partes fijen reclamos y propuestas. Todo en busca de un acuerdo que se demora y arriesga a Mar del Plata a colgarse un cartel incómodo por donde se lo mire: el de puerto "sucio".

Por Darío Palavecino
Corresponsal en Mar del Plata

28/10/08
LA NACION – COMERCIO EXTERIOR

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