Hace dos semanas que un crucero está sumergido junto al muelle. En un puerto con actividad ello sería impensable, lo mismo que un auto roto en medio de una transitada avenida.
Hace dos semanas que un crucero está sumergido junto al muelle. En un puerto con actividad ello sería impensable, lo mismo que un auto roto en medio de una transitada avenida.
Los turistas y residentes que recorren la avenida Costanera y visitan el Puerto San Carlos observan con asombro el barco hundido junto a uno de los dos muelles del embarcadero. Es un pequeño crucero, que hace más de dos semanas se encuentra sumergido en las frías aguas del Nahuel Huapi.
Según pudo averiguar este diario pertenece a un vecino de esta ciudad, quien estaría tramitando con el seguro el rescate de la embarcación. Personal de Prefectura Naval explicó que para reflotarlo hace falta una grúa y también varios estanques inflables, que se colocarían junto a la embarcación para que vuelva a la superficie. El barco tendría unos 7 metros de largo, con casco en "v".
La presente es la segunda embarcación hundida en el puerto y constituye una muestra más de su histórico abandono. "En un puerto en actividad un barco así sería reflotado en muy poco tiempo", señaló uno de los encargados de la seguridad del lugar. Explicó que el hecho de que el barco esté amarrado en el muelle haría imposible que su lateral sea utilizado para el ascenso y descenso de pasajeros y por ello debería ser retirado en forma rápida. "Es lo mismo que un automóvil en plena ruta, no puede obstruir el tránsito más de unas horas", explicó.
Lo cierto es que el pequeño crucero lleva más de dos semanas sumergido y producto de ello ya comenzó a desintegrarse. Esta construido en madera y al menos el techo de la cabina de mando ya está desprendido de sus laterales.
En 1993 se hundió el barco Don Luis, que estaba destinado a las excursiones turísticas entre el puerto y la Isla Huemul. Pertenecía a la empresa Catedral Turismo y operaba en conjunto con Emprendimientos Bariloche. Después del hundimiento nunca más volvió a operar en forma comercial.
El puerto San Carlos suma más de dos décadas de desencuentros y ninguno de los gobiernos municipales supo cómo resolver la situación, ya que el puerto es una concesión municipal, que no cumplió los objetivos por los cuales fue adjudicada. El ambicioso proyecto presentado por un grupo de empresarios locales nunca se concretó. Hace años que luce abandonado y opera sólo con una pista de patinaje y con una sala para recitales de rock. No tiene ninguna embarcación comercial. Junto al barco hundido están amarrados tres veleros, una lancha y un crucero, además del guardacostas de Prefectura Naval. Muy poco para el puerto que pretendió ser cabecera de las excursiones lacustres en el Nahuel Huapi.
28/07/09
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