OPINIÓN: Happy Christmas, world is not over

De un extremo a otro del mundo no se habla de otra cosa: del cambio climático. Y de los deseos de mejorar nuestras actuaciones, de alcanzar una mayor conciencia solidaria, de recuperar la esperanza por un mundo menos contaminado y más limpio.

De un extremo a otro del mundo no se habla de otra cosa: del cambio climático. Y de los deseos de mejorar nuestras actuaciones, de alcanzar una mayor conciencia solidaria, de recuperar la esperanza por un mundo menos contaminado y más limpio.

Deseamos que no se rompa el frágil hilo que mantiene a la humanidad al borde de la hecatombe, que no perdamos nuestro planeta. Sabemos que sólo nosotros, los hombres, podemos hundirlo o salvarlo. Y como de un extremo a otro del mundo, de oriente a occidente, de norte a sur, predominan las Cumbres sobre el cambio climático, los protocolos, las reuniones de jefes de Estado, los corrillos en los bares y el comentario del taxista ,de que así, con todos los coches circulando, no vamos a ninguna parte, de los escépticos y los agoreros, los preocupados y los inquietos, los gobiernos que están contra las emisiones de CO2, los vertidos de combustible en mares y océanos y los jerarcas del mundo que contaminan más que nadie pero que ni les preocupa ni les importa, pensamos que algo bueno saldrá de todo.

El año pasado deseábamos Paz en las felicitaciones navideñas, este año pedimos solidaridad con nuestra madre tierra. Que triunfen las gentes de buena voluntad, las gentes y organizaciones que son los vigías de la tierra, que luchan por ella y la defienden, porque hacen mucha falta, pues nunca habíamos sido menos salvajes ni habíamos estado más informados y, sin embargo, ni la codicia ni la mala voluntad ni el desdén por el medio ambiente que parece haber acompañado la historia de la humanidad han retrocedido conforme avanzábamos en la civilización y el conocimiento.

Ante los grandes retos del futuro, los cambios abismales, reaccionamos aferrándonos a la conciencia social cuando ya no tiene remedio. Creer en las soluciones repentinas, en las súbitas iluminaciones de entendederas, en la sensatez inesperada de quienes tienen el poder además de la gloria… Bueno… mucha gente todavía pensamos que el mundo se puede arreglar.

Queremos desearles que 2008 sea un año lleno de buenos propósitos para la tierra y, copiando en parte a John Lennon, nos gustaría decirles: Happy Christmas, world is not over.

19/12/07
Gabinete de Comunicación de la Fundación Phillipe Cousteau

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