Nuevas reglas reducen el ritmo de perforación en aguas poco profundas (Golfo de México)

Nuevas reglas reducen el ritmo de perforación en aguas poco profundas (Golfo de México)

(FNM) La moratoria sobre las perforaciones promulgada después del derrame de petróleo de BP, sólo se aplica a las aguas profundas del Golfo de México. Sin embargo, la exploración en aguas someras del Golfo está en una virtual situación de estancamiento, dado que las empresas perforadoras deben lidiar con normas federales más estrictas desde que ocurriera el derrame.

(FNM) La moratoria sobre las perforaciones promulgada después del derrame de petróleo de BP, sólo se aplica a las aguas profundas del Golfo de México. Sin embargo, la exploración en aguas someras del Golfo está en una virtual situación de estancamiento, dado que las empresas perforadoras deben lidiar con normas federales más estrictas desde que ocurriera el derrame.

El ritmo de concesión de permisos de perforación en aguas de menos de 500 pies de profundidad se ha desacelerado fuertemente este verano, según muestra un análisis de Associated Press basado en datos del gobierno.

Sólo cuatro de 10 pedidos de autorización para perforar en aguas poco profundas se han aprobado entre junio y agosto. En igual período del año pasado, se solicitaron y aprobaron 15 permisos.

Los grupos ambientalistas están entusiasmados por la tendencia. Pero los ejecutivos de perforación dicen que las nuevas reglas, que les obligan a elaborar planes detallados de respuesta a derrames y estimaciones para los peores escenarios, están añadiendo millones de dólares en costos y causando retrasos que han dado lugar a despidos.
Preocupa a los ejecutivos, que cuando el gobierno de Obama levante la moratoria de seis meses sobre las perforaciones en aguas profundas, donde los riesgos son mayores, el proceso de autorización resulte todavía más lento.

Estas preocupaciones crecieron después del incendio del 2 de septiembre en una plataforma de petróleo y gas propiedad de Mariner Energy que estaba trabajando en aguas poco profundas del Golfo de México. Funcionarios de la industria dijeron que treinta y uno de los 47 equipos de perforación utilizados en aguas poco profundas en el Golfo estarán fuera de servicio para fines de septiembre.

"Ciertamente parece que hay algún tipo de agenda establecida" para castigar a los perforadores costa afuera, afirma Kurt Hoffman, director de operaciones de Seahawk Drilling, empresa con sede en Houston que provee servicios de perforación en aguas poco profundas del Golfo. La compañía ha despedido a 200 de sus 300 trabajadores desde el derrame de BP.

Los funcionarios federales aseguran que comprenden la frustración de la industria  de montaje, y que no está tratando de reducir las perforaciones en el Golfo, sino solamente de hacerlas más seguras.

"No vamos a aprobar las solicitudes hasta y a menos que cumplan plenamente con los nuevos requisitos", dijo el lunes Michael Bromwich, director de la Oficina de Gestión de la Energía Oceánica, a través de un comunicado. "Eso no hará a todos felices, pero es la manera correcta de proceder."

La perforación en aguas poco profundas ha sido el corazón de la industria costa afuera por décadas. El noventa y ocho por ciento de las 3.400 plataformas que operan en el Golfo se encuentran en aguas poco profundas. Ellas producen el 30 por ciento del petróleo del Golfo de México y aproximadamente dos tercios de su gas natural. En los últimos años, los gigantes del petróleo como BP y Shell han avanzado hacia aguas más profundas para encontrar mayores yacimientos de petróleo y gas.

Inmediatamente después de la mortífera explosión de 20 de abril en la “Deepwater Horizon” el gobierno puso en marcha una moratoria de seis meses sobre las perforaciones a cualquier profundidad. El 8 de junio, se levantó la moratoria sobre nuevas perforaciones a realizarse en aguas poco profundas.

El análisis de AP con datos del gobierno muestra que desde 2007 hasta poco antes del derrame de BP, se presentaron 605 permisos para aguas poco profundas, resultando aprobados 576. Desde enero hasta a abril de este año, se solicitaron 45 permisos y se aprobaron 44.

Aunque el ritmo de otorgamiento de permisos ha disminuido desde el derrame, con el tiempo la gran mayoría de solicitudes de perforación probablemente sea concedida. Es sólo que el proceso llevará más tiempo, de acuerdo con Melissa Schwartz, portavoz de la Oficina de Gestión de la Energía Oceánica.

Los funcionarios de la industria opinan que la reducción en las solicitudes en los últimos meses, es un reflejo de la incertidumbre de los perforadores sobre las nuevas normas. En promedio, los perforadores solicitaron 20 permisos mensuales en 2007, 18 en 2008 y menos de nueve en 2009, en consonancia con la caída de los precios de la energía que frenó el entusiasmo de la industria. En los primeros cuatro meses de 2010, las solicitudes promediaron las 11 por mes.

Cumplir con la nueva normativa no ha sido fácil, afirman los perforadores. Es preciso contratar a expertos independientes para revisar los diseños de pozos y certificar que los equipos de prevención de derrame – el material que precisamente falló en el caso de BP – detendrán el flujo de petróleo si se produjera un accidente.

El gobierno ha organizado conferencias semanales con funcionarios de la industria petrolera para explicarles las nuevas normas. Sin embargo, éstos dicen que quedan perplejos ante algunos de los requisitos – como la forma de calcular los peores escenarios para el derrame de un pozo exploratorio.

"Hemos empezado a pedirles: “Cuéntennos lo que quieren”, dice Hoffman, de Seahawk. "Todavía es muy confuso".

Para Nabors Industries, la perforación en una de sus plataformas de aguas poco profundas fue detenida durante casi dos meses este verano, incluso después de haber recibido un permiso, contó el portavoz Dennis Smith. La empresa tuvo que comprar mangueras nuevas, líneas de estrangulamiento y otros equipos para cumplir con nuevas normas. En un momento, la compañía esperó durante varios días mientras el gobierno buscaba un inspector federal que no conociera a nadie en la plataforma – una política promulgada después del derrame de BP.

Antes del derrame del Golfo, por lo general tomaba una semana comenzar la perforación después de la concesión del permiso.

"Algunas de estas cosas bordean la estupidez", dice Smith, quien estima que los retrasos y los nuevos requisitos recortarán unos $ 30 millones en los ingresos de la compañía este año.

Las acciones de las compañías perforadoras de aguas poco profundas han caído fuertemente desde que se produjo el derrame de BP. Las de Seahawk bajaron un 59%, y las de Nabors un 14%.

BP demoró 87 días para tapar el pozo,  en gran medida porque la compañía no estaba preparada para un gran derrame a una profundidad de 5.000 pies. Tuvo entonces que apoyarse en vehículos sumergibles operados por control remoto y aptos para aguas profundas,  para obturar su pozo.

Los pozos en aguas poco profundas, se consideran menos riesgoso y más fáciles de reparar en caso de deterioro, ya que pueden ser alcanzados por buzos.

Pero han ocurrido accidentes graves en aguas poco profundas.

El derrame de petróleo de la plataforma “Ixtoc”, en 1979, – la catástrofe más grande del Golfo hasta la de “Deepwater Horizon”-, fue causada por el estallido de un pozo en sólo 160 pies de agua.

El derrame del año pasado frente a la costa occidental de Australia, se originó en una explosión en la plataforma “Montara”, que operaba en 250 pies de profundidad.

En una plataforma operada por Hercules Offshore Inc., sus casi 100 tripulantes se dedican al pintado y mantenimiento a la espera de órdenes para iniciar la siguiente perforación.

El consejero general de la empresa, Jim Noe, dice que los trabajadores serán despedidos si no consiguen un permiso de perforación en breve. "Tenemos 1.400 puestos de trabajo en la cuerda floja", agrega.

La moratoria sobre operaciones en aguas profundas está en vigor hasta 30 de noviembre, aunque los funcionarios de regulación han indicado que se está considerando levantarla antes de esa fecha.

Si bien las compañías offshore han amenazado con abandonar el Golfo, la mayoría se han quedado.

El Ministro del Interior Ken Salazar quiere asegurarse de que los perforadores puedan manejar reventones como el que hundió la “Deepwater Horizon”, y está considerando requerir equipo adicional, para el caso de falla de la válvula de seguro contra explosiones.

El Congreso está estudiando elevar el límite máximo de responsabilidad por derrames de petróleo y prohibir la concesión de permisos a las empresas con pobre historial de seguridad.

Las compañías petroleras, por su parte, están trabajando en una serie de nuevas normas de seguridad. Han lanzado una red de 10 mil millones dólares, que pueda responder ante otro gran derrame.

Los ambientalistas dicen que el gobierno debe seguir mezquinando la aprobación de permisos de perforación.

Después de disfrutar durante generaciones de una cálida relación con los funcionarios encargados de las regulaciones, la industria está finalmente enfrentando una dura postura por parte del gobierno, afirma Kieran Suckling, director del Centro para la Diversidad Biológica en Tucson, Arizona

"Van a tener que acostumbrarse a eso", agrega. "Los días de los vaqueros de la industria petrolera manejando el gobierno, se terminaron".

Por David Koenig y Chris Kahn

Adaptado al español por NUESTROMAR. Fuentes: AP, Kentucky.com y Maritime News; 14/09/10

17/09/10
NUESTROMAR

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio