El buque de cruceros “PACIFIC STAR” ha vuelto a convertirse en materia de quejas de sus pasajeros, después de que fuera afectado por altas olas y fuertes vientos del Ciclón Funa, que rompieron vidrios, arrancaron refrigeradores de cuajo, y dejaron cinco pasajeros heridos.
El buque de cruceros “PACIFIC STAR” ha vuelto a convertirse en materia de quejas de sus pasajeros, después de que fuera afectado por altas olas y fuertes vientos del Ciclón Funa, que rompieron vidrios, arrancaron refrigeradores de cuajo, y dejaron cinco pasajeros heridos.
El buque había estado poco tiempo atrás en la picota a raíz de la denuncia de una pasajera de 46 años, quien habría sido violada por otro pasajero en su camarote en la noche de Año Nuevo.
“Era un caos, la gente gritaba” contaba Marilyn Farr, una pasajera del crucero de 8 días a Vanuatu, que regresó a Auckland, Nueva Zelanda ayer, con un día de atraso.
La mujer se mostró disgustada con la forma en que la compañía naviera – P&O – manejó el crucero, dado que sabiendo de la presencia del Funa, continuó su navegación hasta encontrarse atrapado por un violento temporal en la noche del domingo.
“Había gente corriendo con sus salvavidas colocados, porque el agua ingresaba a sus camarotes, la situación fue de pánico absoluto”, agregó. “Todo en la zona del bar estaba destruido, al igual que en la cocina; toda la vajilla destrozada”.
“El buque comenzó a rolar de banda a banda, y todo comenzó a sacudirse; se ponía peor y peor. Los refrigeradores saltaron de sus calzos”.
La Señora Farr contó que una silla cayó sobre ella, dejándole contusiones en su brazo.
“Si sabían que la tormenta estaba en la ruta, debieron haberse quedado un día más en Noumea”.
La testigo agregó que ella y nueve miembros de su familia, incluidos sus tres hijos y tres nietos, tuvieron una experiencia “terrible”. Debió ser medicada durante la tormenta por el shock, y la familia terminó el viaje, por el que pagaron 18.000 dólares, con total descontento.
Y aunque la Sra Farr había disfrutado de un viaje mejor en el mismo buque en mayo pasado, dice que no volverá a navegar con esa compañía otra vez.
Según ella, lo pero del viaje ocurrió cuando el buque viró y comenzó a rolar de lado a lado, algo que ocurrió sin que se advirtiera al pasaje. P&O dice en cambio, que los pasajeros fueron alertados de la maniobra mediante anuncios.
El gerente de relaciones Públicas de P&O, Anthony Fisk, dijo que cinco pasajeros sufrieron lesiones, incluidos esguinces, contusiones y una lesión de costillas, sufrida por un pasajero que cayó de su cama.
“Tuvimos olas de siete metros de altura… eso es mucho y causa mareos en la gente”, afirmó. “Obviamente el estado del tiempo está fuera de nuestro control, y nosotros sabíamos que la mayor parte del viaje tendría buen tiempo. Pero sucedió que justo el ciclón se desplazó de su trayectoria en el Pacífico. Debimos ajustar el rumbo consecuentemente, y obviamente nos disculpamos por cualquier inconveniente sufrido. Tratamos de hacer lo mejor posible para garantizar la seguridad de los pasajeros por sobre todas las cosas”.
Fisk aseguró que se transmitieron alertas el domingo, pidiendo a los pasajeros que tuvieran cuidado en sus desplazamientos por el buque y que evitaran la circulación por cubiertas externas. Un anuncio a las 10.50 pm pidió a los pasajeros que retornaran a sus camarotes o permanecieran sentados, explicando que los rolidos que se estaban experimentando se debían a dos trenes de olas que provenían de diferentes direcciones.
En julio, los pasajeros del “PACIFIC STAR” describieron otras vacaciones de infierno, en un viaje igual (desde Auckland a Vanuatu), en el que el buque fue apaleado por otra tormenta.
P&O ha hecho grandes esfuerzos por recuperar su reputación, luego de la muerte de Dianne Brimble en otro buque, el “PACIFIC SKY”, en septiembre de 2002
(Fuente: The New Zealand Herald; 23/01/08).
25/01/08
MARITIME NEWS
Traducción de NUESTROMAR

