No hubo acuerdo y ningún barco zarpó de Puerto Rawson

No hubo acuerdo y ningún barco zarpó de Puerto Rawson

Contrariamente a lo anunciado por los medios locales la flota amarilla no se movió del puerto porque ninguna empresa accedió a firmar el acta acuerdo redactada por el SOMU. En realidad quedaron involucrados, sin saberlo, en una operación para presionar a los armadores.

Contrariamente a lo anunciado por los medios locales la flota amarilla no se movió del puerto porque ninguna empresa accedió a firmar el acta acuerdo redactada por el SOMU. En realidad quedaron involucrados, sin saberlo, en una operación para presionar a los armadores.

Al promediar la semana pasada los marineros de Rawson aceptaron salir a pescar con un langostino a 11 pesos y desde el gremio se anunció que cinco empresas firmarían el acuerdo y que en horas zarparían los buques. La realidad fue bastante distinta: ningún armador aceptó las condiciones impuestas en el acta acuerdo y ni un solo barco se movió del muelle. La Prefectura Rawson le confirmó ayer a REVISTA PUERTO que no hubo, ni hay despachos programados para las próximas horas.

Desde el SOMU cuando anunciaron que se destrababa parcialmente el conflicto no se reveló el nombre de los empresarios que habían prometido firmar, aunque con el correr de las horas trascendió que las interesadas eran las PyMEs con planta de procesamiento propia que tienen que afrontar sueldos asegurados en tierra.

Debe entenderse que dentro del mismo sector hay realidades muy diferentes en cuanto a la estructura de costos y la ecuación del negocio pesquero. La situación de Conarpesa es bien distinta a la de los armadores independientes que tienen un barco y negocian sus capturas en banquina; otra situación es de los independientes que sólo le venden a Conarpesa, y por otro lado están las empresas chicas con barcos y plantas en tierra que no tienen casas matrices en Europa que les financien saldos negativos de sus balances.

No obstante ello, lo que se había dejado trascender era que barcos del empresario José Novelo y uno de Pesquera del Sud de Comodoro Rivadavia suscribirían un acuerdo por cuarenta días con el SOMU y que sus embarcaciones podrían salir a zona de pesca, pero desde esas empresas negaron a Revista Puerto que fuesen a firmar en los términos pretendidos por el sindicato.

En estos largos meses de conflicto poco se ha sabido de la letra chica de la discusión; lo que sigue es el último borrador que fue girado por el gremio a las empresas:

Valores de producción
“A los efectos del cálculo de la producción del buque las partes acuerdan que la misma se calculará teniendo en cuenta el total del pescado descargado en el muelle y que se encuentre apto para el consumo humano, de acuerdo a los siguientes valores por kilogramo”.

Merluza: $ 1,20
Abadejo chico: $ 2,30
Abadejo grande: $ 3,80
Mero: $ 2,00
Lenguado grande: $ 3,25
Lenguado chico: $ 2,00
Salmón chico: $ 2,10
Salmón grande: $ 4,00
Camarón: $ 5,25
Anchoíta, gallo, cazón, gatuzo, palometa, pejerrey: $ 1,20
Centolla: $ 5,00
Varios: $ 1,20

Langostino
“Para la especie langostino (entero) se acuerda un precio de pesos once ($ 11) por kilogramo incluyendo calidad con un mínimo garantizado a pagar de diez (10) kilos por cajón, el cual no deberá exceder los 14 kilos. La tripulación podrá requerir al armador o propietario efectuar el promedio de peso por cajón y especie en el muelle en caso de divergencia, teniendo plena vigencia el artículo 9 del convenio de Trabajo para PyMES (Ley 24.467) de la flota que opera con puerto base o de destino habitual desde el Puerto de Rawson, suscripto en el mes de octubre de 2000. Si la captura se traslada a la zona de Camarones, las partes acuerdan renegociar los valores teniendo en cuenta la calidad del marisco, la cual quedará determinada al arribo del barco a puerto”.

Francos
“Se reconocerá a cada tripulante el goce de siete (7) días de franco mensuales, estableciéndose al valor del día del franco en la suma de pesos ciento setenta y dos ($ 172)”.

Básico y garantizado
“Se fija el valor del sueldo básico de cada marinero en la suma de pesos dos mil trescientos ($ 2.300) de los cuales ($ 500) tendrán el carácter de no remunerativo”.

Se fija también el sueldo garantizado en la suma de pesos tres mil doscientos ($ 3.200) de los cuales ($ 700) tendrán el carácter de no remunerativo”.

Nuevos adicionales
“Se fija como adicional por traslado la suma mensual de pesos quinientos setenta y seis ($ 576) no remunerativos (Comodoro Rivadavia y Camarones). Se establece además otro adicional por responsabilidad que consistirá en el pago de una suma equivalente a ‘un cuarto’ más de parte a cada ‘primer pescador’ de cada barco, sin perjuicio de lo que le corresponda en la liquidación; y una suma equivalente a ‘un octavo’ más de parte al ‘segundo pescador’ y al ‘cocinero’ de los barcos. Dicho adicional se establece en virtud de las tareas que realiza dicho personal y la res-ponsabilidad que tienen a bordo”.

Día de trabajo
“Se abonará a cada marinero la suma de pesos ciento setenta y dos ($ 172) por cada día de trabajo. Se entiende por ‘día de trabajo’ aquellos en que el marinero realiza trabajos en el muelle, armado y desarmado de barcos y arreglos de redes tanto en muelle como en alta mar”.

Descuentos
“El presente acuerdo es celebrado sólo como un principio de solución para el conflicto suscitado entre las partes y que originara el paro por tiempo indeterminado llevado a cabo por los representantes del SOMU en reclamo de mejoras salariales. En tal sentido y para avanzar en una solución definitiva del conflicto ambas partes se comprometen a realizar dentro de un plazo no mayor a los 40 días las negociaciones tendientes a incrementar el 81 por ciento del valor total de la producción establecida en el Convenio Colectivo para el cálculo de la remuneración bruta de la tripulación”.

Sin retorno
Con este esquema planteado, las empresas que habían accedido pagar un langostino a once pesos optaron por rechazar los términos del acuerdo porque aparecieron ‘items’ hasta ahora fuera de discusión: francos asegurados, nuevos adicionales, arreglos de redes, entre otros. Además, once pesos era solamente para el langostino L1; el L2 y L3 tenían precios diferentes. Y, supeditar todo eso a que en 40 días se bajen los descuentos del 19 por ciento representaba un acuerdo de una fragilidad tal que fue inviable.

Así las cosas, con el tiempo transcurrido ya no hay margen para un acuerdo parcial sobre el cual se pueda seguir conversando la cuestión de fondo. La solución es integral o no hay salida posible.

Y, agotada la temporada de langostino, de la que sólo restan dos meses, las con-diciones para renegociar precios de especies abrirá una brecha cada vez mayor entre las partes, lo que hace temer que este conflicto traiga consecuencias por ahora impredecibles.
Texto y fotos de Nelson Saldivia

11/01/10
REVISTA PUERTO

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