Más allá de como resulten las febriles negociaciones que llevan adelante los sindicatos marítimos con los empresarios pesqueros, la primera lección aprendida es que así no se puede continuar.
Más allá de como resulten las febriles negociaciones que llevan adelante los sindicatos marítimos con los empresarios pesqueros, la primera lección aprendida es que así no se puede continuar.
Primero ocurrió ante la apertura de la zafra del calamar, sindicatos y empresarios comenzaron una carrera desenfrenada para llegar con un acuerdo antes del momento en que los barcos tuvieran que zarpar aguas adentro en busca de la zona de pesca.
Por parte de ambos lados en pugna se usaron tácticas más o menos éticas para llevar agua al molino propio. El resultado fue el retraso de la salida de los buques, menos pesca y pérdidas económicas para empresarios y trabajadores.
La última semana se vivió una situación similar con la partida a la pesca del langostino, la cual al cierre de estas líneas no se había descomprimido lo suficiente como para garantizar una normal partida de los tangoneros, fundamentalmente en Santa Cruz.
La falta de acuerdo retrasó al menos 15 días la apertura de la temporada de langostino impidiendo maximizar el aprovechamiento de esta especie en aguas del Chubut y teniendo en vilo a las autoridades políticas de ambas provincias.
Parecen lejanos, en la mente de los negociadores, aquellos momentos de violencia vividos años antes donde, sinceramente, todos reconocieron que fue mucho más alto el costo que el beneficio de aquel enfrentamiento.
Sin embargo se sigue sin buscar mecanismos más razonables, tiempos más propicios, discusiones más de fondo. Se siguen entremezclando en la negociación salarial las disputas de poder entre propios, no tan propios y con los de enfrente.
Se filtran cuestiones políticas, ordenamientos sindicales y acomodamientos empresarios.
Se vuelve turbio el ambiente, hasta que cuando menos lo sospechan quienes aumentan la presión para ver si el otro afloja, la situación pasa del punto de no regreso y los fantasmas vuelven sobre todos aquellos que tienen a la pesca como actividad y sustento.
Por Tedy Woodley
05/03/07
PESCA & PUERTOS
