Hace cuatro meses se anunció el reinicio de actividades en la harinera de Madryn. El personal denuncia que todavía no cobraron noviembre y que hay vencidas cuotas de los salarios caídos del año pasado. Tampoco hay materia prima para que pueda funcionar. El panorama se presenta muy complejo.
Hace cuatro meses se anunció el reinicio de actividades en la harinera de Madryn. El personal denuncia que todavía no cobraron noviembre y que hay vencidas cuotas de los salarios caídos del año pasado. Tampoco hay materia prima para que pueda funcionar. El panorama se presenta muy complejo.Cuando promediaba el año, en julio pasado, los directivos de Moliendas del Sur llegaron a Puerto Madryn para destrabar la clausura que pesaba sobre la planta de harina de pescado y ese levantamiento implicaba el compromiso de reapertura de la misma, al igual que la regularización de las deudas salariales para con su personal.
Los meses transcurrieron y hubo varios amagues para restablecer la producción, pero lo cierto es que los problemas se mantienen y ni un kilo de desechos de pescados ha sido procesado allí.
Los trabajadores ya no confían en las promesas que se les efectúan desde la conducción de la harinera, cuyos titulares residen en Mar del Plata. Ayer, lunes feriado, informaron a través de un comunicado dirigido a “las autoridades de turno y la sociedad toda”, ya que querían dar a conocer su postura en torno a “la situación actual de Moliendas del Sur”, señalando que “a hoy estamos sin cobrar el mes de octubre y la sexta cuota, vencida el día 20 de noviembre de la deuda de sueldos caídos desde el año pasado”, revelaron.
La aclaración que realizaron se debe “a que el personal jerárquico de la empresa ha salido a decir que ya no se debía nada, y eso es mentira”, afirmaron los trabajadores de la planta que ya lleva más de un año sin trabajar.
“El señor Antonio Carrasco (dueño) y el (contador) Walter Tolosa han incumplido con la mayoría de las promesas que nos hicieron, y además nos subestiman a los empleados”, cuestionaron dando muestras de fastidio por el deterioro en la relación laboral.
Recordaron que en un gesto para mantener la fuente laboral y la paz social, por un lado se levantó la clausura, y los trabajadores cedieron al pedido de la empresa de sacar las toneladas de harina de pescado que había en el interior de la planta con la idea de que lo producido con la venta de esa materia prima exportable, sirviera para saldar las deudas salariales y a su vez restablecer la actividad productiva, pero lo primero se cumplió solo en parte, y lo segundo, referido a la reapertura de Moliendas del Sur, sigue siendo una incógnita. “Este tipo de empresarios son de Mar del Plata, iguales a los de Alpesca. No sabemos cuáles serán sus negocios, pero algo es seguro: siempre están o estuvieron con los gobiernos de turno aprovechando cualquier beneficio que se les pueda dar, con plata del pueblo”, reprocharon.
En ese marco señalaron que la Municipalidad de Puerto Madryn “como un buen gesto, de no hacernos perder la fuente de trabajo y que no cierre definitivamente la empresa, ayudó a Moliendas del Sur a gestionar nuevamente su apertura”, recordaron. “Nosotros les dejamos sacar toda la harina acopiada que teníamos como garantía, con la promesa que iban a comenzar a funcionar y cumplir con todo lo adeudado”, relatan en inequívoco gesto de hastío por los incumplimientos de largos meses.
“El lunes estaremos produciendo harina de pescado”, fue la frase que los máximos autoridades de Moliendas del Sur, encabezadas por Antonio Carrasco, realizaban sobre finales de julio, tras una reunión mantenida con los trabajadores y el intendente de Puerto Madryn, Ricardo Sastre.
En octubre pasado se cumplió un año de la paralización total de las actividades fabriles en la planta, y a pesar de los esfuerzos por restablecer la operatoria, ello no ha sido posible. La planta no contaba con los servicios de agua potable, electricidad ni gas y, según explicaron la semana pasada, la prestadora Camuzzi Gas del Sur no autorizaba la reconexión debido a fallas en las instalaciones y redes de la empresa; por lo tanto se exigían obras complementarias.
Con todo, la totalidad de los desechos de las plantas pesqueras de la ciudad y la región continúan siendo arrojados en cuencos a cielo abierto en la zona norte de Madryn, lo cual no deja de ser una preocupación ambiental.
Los conflictos se suceden en forma recurrente tanto con el Sindicato de Trabajadores de la Alimentación como con el Sindicato de Camioneros, las dos entidades gremiales que tienen afiliados en Moliendas del Sur. Lo cierto es que a esta altura del año las plantas de procesamiento de pescado centran su actividad en el reproceso y clasificado de langostino que proviene del puerto de Rawson, y el trabajo sobre la especie merluza se reduce casi exclusivamente a Alpesca, la que, dicho sea de paso, sigue con problemas cotidianos y su productividad no está al cien por ciento. Si hoy la harinera de pescado volviera a abrir, no tendría volumen o masa crítica de materia prima, es decir desechos de merluza para operar, ya que los restos de langostino no se utilizan para hacer harina.
Así, los trabajadores que creían tener una solución, se han vuelto a decepcionar, porque además no tienen precisiones sobre lo que pueda ocurrir en el corto plazo.
Por Nelson Saldivia
27/11/12
REVISTA PUERTO
