Millonaria inversión de Brasil para impulsar un ambicioso plan nuclear

Incluye el ciclo total del enriquecimiento de uranio y el desarrollo de un submarino atómico.

Incluye el ciclo total del enriquecimiento de uranio y el desarrollo de un submarino atómico.

Brasil invertirá más de 500 millones de dólares en el desarrollo de su plan nuclear que incluye tanto a la parte militar como civil. Ese paquete de recursos, que serán desembolsados en cuotas anuales iguales hasta 2015, atenderán dos programas: el dominio total del ciclo de enriquecimiento de uranio y el montaje y puesta en marcha del submarino nuclear. Estos dos proyectos, que están muy avanzados, son dirigidos y estrictamente controlados por la Marina brasileña.

El presidente brasileño, además, confirmó la construcción de la central nuclear Angra III, la tercera del país, un proyecto que fue suspendido en los 80 por falta de fondos.

Lula hizo estas declaraciones en una conferencia de prensa poco después de recorrer, ayer, las instalaciones del Centro Experimental Aramar de la Armada brasileña en Iperó, a 120 kilómetros de San Pablo. En ese lugar, una frondosa vegetación tropical oculta a los desprevenidos la cerca que rodea a las instalaciones, vigiladas en forma continua por los marinos y por censores que detectan los movimientos en el entorno. Detrás de las murallas se encuentran los laboratorios donde se realizan los programas del Centro Tecnológico de la Marina y que tienen carácter "reservado". Dentro de 2 años y medio, según informaron allí, estará en funcionamiento una fábrica semiindustrial de hexafloruro de uranio, un paso central para obtener uranio enriquecido. En principio, el combustible producido allí sería utilizado en las plantas atómicas que propulsarán el submarino, que estará terminado en 2020.

Lula fue explícito: para Brasil entrar en esta nueva etapa implica "transformarse definitivamente en un Estado soberano: vamos a equipar nuestras Fuerzas Armadas, preparar el país para tener todo el conocimiento del ciclo del (enriquecimiento) uranio". Y sugirió que, si bien las inversiones prometidas ascienden a 62 millones de dólares por año, "quién sabe podemos poner un poco más de plata". El presidente consideró que "Brasil puede darse el lujo de ser uno de los pocos países en el mundo que dominan toda la tecnología de enriquecimiento. A partir de ahí, seremos muchos más valorizados como nación, como potencia que queremos ser". Concluyó con una frase sugestiva: "¿Por qué no soñar en grande y decir que queremos llegar a tener un submarino atómico?".

La planta de hexafluoruro de uranio, que estará operativa en 2010, permitirá a la Marina producir 40 toneladas por año de gas de uranio. Esta es una tecnología que Brasil no dominaba hasta ahora. De hecho, la "yellow-cake" (torta amarilla) de uranio debe aún ser enviada a Canadá para obtener ese producto. El compuesto gaseoso es esencial para la separación del isótopos 235 y 238 del uranio.

Después de su recorrido por Iperó, Lula se convenció del valor de las investigaciones en el área: elogió a los profesionales que allí trabajaban y dijo que "después de ver una instalación como ésta salgo convencido de que esta inversión no es un gasto".

Los periodistas le preguntaron cómo podía ser visto este anuncio de inversiones en el área nuclear por Estados Unidos, un día después que George W. Bush haya planteado que quiere iniciar una nueva etapa de aproximación con América latina, un plan que tendría como ejes a Brasil, México y Chile. El presidente de Brasil simplemente respondió: "Vean, no tenemos ningún compromiso con el presidente Bush… Nuestra determinación es brasileña; es una determinación del Estado brasileño, de la Marina brasileña, de utilizar todo nuestro conocimiento para realizar proyectos útiles a Brasil".

Por Eleonora Gosman 
egosman@clarin.com
SAN PABLO CORRESPONSAL

11/07/07
CLARIN

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio