Miles de personas se suman al boicot del atún rojo

Unas 16.000 personas de 149 países se unieron a restaurantes y minoristas en un boicot contra el consumo atún rojo del Mediterráneo hasta que la pesquería esté bien administrada y la población del recurso se encuentre bajo control.

Unas 16.000 personas de 149 países se unieron a restaurantes y minoristas en un boicot contra el consumo atún rojo del Mediterráneo hasta que la pesquería esté bien administrada y la población del recurso se encuentre bajo control.

El boicot fue organizado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), que presentó la semana pasada una petición a la Comisión Internacional para la Conservación del Atún del Atlántico (ICCAT) en Marruecos, en donde se reunió la organización.

“Miles de consumidores de todo el mundo votan con sus billeteras al dejar de comprar o de consumir el atún rojo del Mediterráneo, que se encuentra en peligro”, dijo Sergi Tudela, director de Pesca de la rama del WWF en el Mediterráneo. “El WWF espera que la ICCAT actúe ante este fuerte pedido de los ciudadanos del planeta.”

La cantidad de consumidores y de minoristas que han declarado el boicot a la especie está aumentando, afirma el WWF.

Las primeras empresas que manifestaron su adhesión al boicot  -Auchan en Francia, Carrefour en Italia, Coop en Italia y otros-, fueron seguidas por muchas más, entre las que se encuentran el supermercado francés Casino, el procesador alemán Friedrichs, el proveedor de productos del mar M&J del Reino Unido, el supermercado suizo Migros, el restaurante francés Relais du Parc, los chefs españoles Sergi Arola, Dario Barrio y Karel Bel,l y más de 50 restaurantes de Mónaco.

“El atún rojo fue uno de los principales productos de nuestro menú, pero la situación crítica de los stocks nos obligó a eliminarlo de nuestros platos para poder disfrutarlo en los años futuros”, dijo el famoso chef español Arola. “Creo que es mi obligación velar tanto por la sustentabilidad de un plato como por su sabor.”

Los miembros de la ICCAT han estado bajo una fuerte presión ejercida por varios países, organizaciones internacionales, científicos e incluso por la evaluación que encargaron a un organismo independiente para mejorar la administración de la pesquería, señaló Tudela.

“Ahora también sufren cada vez más la presión de sus propios ciudadanos, de sus destacados chefs, de los restaurantes más cotizados y de sus principales distribuidores”, añadió.

24/11/08
FIS

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