La proporción de juveniles del recurso fue del 12% el año pasado. La cifra es la más baja desde el 2003. Lo revela un informe del INIDEP que analizó la evolución de la pesquería el año pasado, en base a los observadores. Se capturó casi todo lo autorizado. Situación estable sin perder el control.
La proporción de juveniles del recurso fue del 12% el año pasado. La cifra es la más baja desde el 2003. Lo revela un informe del INIDEP que analizó la evolución de la pesquería el año pasado, en base a los observadores. Se capturó casi todo lo autorizado. Situación estable sin perder el control.
Investigadores del Programa Pesquerías Demersales, Australes y Subantárticos del INIDEP presentaron la síntesis de la evolución de la pesquería de merluza negra el año pasado, una actividad que paulatinamente parece recuperarse luego del desmedido esfuerzo pesquero que se aplicó sobre el recurso en la década pasada.
El Informe Técnico Nº3 del INIDEP, elaborado por Patricia Martínez y Otto Wöhler, surge a partir de la información recolectada por observadores del propio Instituto, embarcados en buques comerciales; y de los datos de captura provenientes de la estadística oficial.
Los observadores realizaron los relevamientos biológicos de acuerdo al Protocolo de Muestreo de la Especie, elaborado por la investigadora Patricia Martínez en el 2008. Se analizaron 11 mareas de pesca: 8 de buques palangreros y 3 de arrastreros.
“Del análisis se pude concluir que la pesquería de merluza negra en el Mar Argentino presenta una situación estable favorable en cuanto a los niveles de captura desembarcados y a los porcentajes de juveniles presentes en las mismas”, sostiene uno de los párrafos principales del documento, al que tuvo acceso REVISTA PUERTO.
“La estrategia del ordenamiento en la pesquería establecida por las autoridades desde 2003, con una reducción de la captura total, la fijación de una CMP menor a las anteriores, la asignación limitada de autorizaciones de captura por el CFP, que provocaron una reducción del esfuerzo pesquero, han contribuido a esta situación más propicia”, completan los investigadores.
La pesquería de merluza negra comenzó a desarrollarse a principios de la década del ´90, cuando se incorporaron buques palangreros a los arrastreros que la tenían como una de las especie objetivo. En el ´95 se registró el mayor nivel de desembarques cuando se superaron las 18 mil toneladas. Recién cinco años después el CFP y la Subsecretaría de pesca comenzaron a reglamentar la actividad de la flota.
El año pasado se desembarcaron 2423 toneladas, sobre una CMP de 2500 toneladas. La captura descargada representó un 25 por ciento más de lo hecho en el 2008.
La proporción de ejemplares menores a 82 cm (longitud de primera madurez) durante el año pasado representó el 12 por ciento para las embarcaciones palangreras y del 13 por ciento para buques arrastreros. Dicha cifra es la menor desde 2003, cuando se registró una proporción del 37 por ciento.
El informe señala que del total capturado, el 73 por ciento correspondió a buques palangreros y el 27 por ciento restante a barcos arrastreros. La flota operó dentro del área de protección de juveniles y de esa zona provino el 57 por ciento del total de capturas. La flota arrastrera obtuvo el 99 por ciento de lo que capturó en dicha área, mientras que la palangrera, el 24 por ciento. El resto de su captura provino de zonas aledañas al talud continental.
El documento aclara que en el marco del Programa de Marcado y Recaptura de Merluza Negra, se han marcado 2.957 ejemplares, de los cuales se han recapturado 15. Las posiciones geográficas de las recapturas no se evidencian predominio de ninguna área en particular, ni grandes movimientos migratorios. No se registró ninguna recaptura en la zona APJ (Area Protección de Juveniles). Siete ejemplares fueron recapturados al sur del 41ºS y ocho al sur de los 54ºS.
Por último, los investigadores sostienen que a pesar de la mejora en la condición del estado de explotación de la pesquería, “no debe olvidarse que la merluza negra es una especie que posee características propias que la hacen particularmente vulnerable a la sobreexplotación y dificultan su recuperación en el corto y mediano plazo”.
En ese contexto, recomiendan continuar con las medidas de ordenamiento establecidas para esta pesquería, “especialmente con la obligación de llevar a bordo un observador del INIDEP” cuya información es de gran utilidad en el diagnóstico del estado del recurso y en la evaluación del mismo, permitiendo también la eficacia de las demás medidas vigentes.
Por Roberto Garrone / Fotos de Guillermo Nahum
17/03/10
REVISTA PUERTO

