Entre la renuncia de Gerardo Nieto y la asunción de Norberto Yahuar, confirmado nuevo Subsecretario de Pesca de la Nación, el Consejo Federal Pesquero (CFP) sigue alimentando buenas razones para pensar en 2008 como año de inflexión en la gestión de la pesquería de merluza y la recuperación de ese recurso.
Entre la renuncia de Gerardo Nieto y la asunción de Norberto Yahuar, confirmado nuevo Subsecretario de Pesca de la Nación, el Consejo Federal Pesquero (CFP) sigue alimentando buenas razones para pensar en 2008 como año de inflexión en la gestión de la pesquería de merluza y la recuperación de ese recurso.
En reuniones anteriores, ya se había recomendado al INIDEP incrementar los embarques de observadores a bordo para compensar la falta de información que surge de no haberse realizado la campaña global (una compensación bastante relativa por cierto) y se definió la realización de una prospección en una zona recientemente vedada por la Subsecretaría.
Se ha encargado al INVAP, asimismo, el desarrollo de un sistema de partes de pesca electrónicos que puede aportar transparencia al sistema y ayudar en el combate a la subdeclaración.
Pero el 6 de noviembre (el mismo día que Nieto presentó su renuncia) el CFP fue más allá. Además de fijar la captura máxima permisible (CMP) del stock sur en 207 mil toneladas, siguiendo las recomendaciones del INIDEP (Ver “Preocupante, pero no tan catastrófico”), adoptó una serie de medidas que (de concretarse) pueden marcar el comienzo de la recuperación del recurso:
Establecer un Programa de Recuperación del Efectivo Sur de Merluza con acciones tendientes a producir un aumento de la biomasa de reproductores.
Definir las responsabilidades compartidas entre todos los actores de la actividad pesquera que deben ser incluidas en el marco del plan mencionado en el punto anterior.
Hasta que dicho plan sea implementado, aplicar las siguientes medidas en el corto plazo:
o Solicitar a la Autoridad de Aplicación que instrumente el procedimiento de abordaje en el mar para verificar el cumplimiento de las regulaciones vigentes respecto de la utilización de las artes de pesca, tanto en la pesquería dirigida como en otras en las que la merluza es capturada como by-catch (langostino).
o Que por Secretaría Técnica se convoque a la Prefectura Naval Argentina (PNA) a una reunión con el CFP para dar tratamiento a ese y otros temas.
o Mantener las áreas actuales establecidas para la protección de juveniles de la especie.
o Se instruye a la Autoridad de Aplicación para que en la emisión de Autorizaciones de Captura del año próximo se tomen en cuenta los valores de CMP de 2008, como criterio precautorio, hasta que el CFP los establezca en forma definitiva.
Además, sobre la base de un documento con información de la estimación de la captura incidental de merluza en la pesquería de langostino años 2004 y 2006, preparado por el comité técnico conjunto del INIDEP y las provincias de Chubut y Santa Cruz, se decidió crear la “Comisión Técnica de Captura Incidental de Merluza en la Pesquería de Langostino” con el comité mencionado (Ver “Nada de qué preocuparse”).
Asimismo, “ante la necesidad de establecer procedimientos metodológicos comunes entre los distintos Programas de Observadores”, se decidió convocar a los responsables de dichos programas en el INIDEP y en las Provincias de Chubut, Santa Cruz, Río Negro, Buenos Aires y Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, para una reunión a fines de noviembre.
Combatir el descarte
Dentro de la coincidencia general que pueden suscitar las medidas comentadas, deben efectuarse algunas precisiones. Especialmente en el tipo de controles que ejercerán los inspectores embarcados en buques de la PNA y en la cuestión de la veda.
Dada la situación actual del caladero, con un nivel de accesibilidad al recurso relativamente bajo, una proporción de juveniles en la población tan alta que ningún arte puede ser suficientemente selectivo, y una abundancia relativamente baja, debe re-conceptuarse la normativa, y el control en el mar debe apuntar a combatir principalmente el descarte, el cual es visualmente (en directo o por vigilancia remota) relativamente sencillo de detectar.
Partiendo del concepto de que lo capturado debe llegar a tierra, sea del tamaño que sea, debe encontrarse la forma de que las capturas se ajusten lo más posible a los desembarques, y estos a las autorizaciones de captura. Aun manteniendo el DEJUPA original en el horizonte, como un objetivo de mediano plazo, se hace necesario derogar la normativa que prohíbe desembarcar más de un 10 % de ejemplares menores de 35 cm. La consigna, en cambio, debería ser que todo lo que se pesque llegue a tierra, transfiriendo a pescadores y empresarios la responsabilidad por el mejor aprovechamiento de sus recursos humanos, técnicos y financieros, así como de lo que extraen del mar.
Tampoco puede ignorarse la enorme resistencia (justificada racionalmente o no, no tiene importancia) que ha despertado el uso del DEJUPA entre los pescadores. Un enfoque sensato al respecto debería contemplar la suspensión de su obligatoriedad por seis meses.
Durante ese período, debería conducirse un proceso serio de ensayos de selectividad, coordinado por el INIDEP, con participación activa de la flota comercial y los capitanes de pesca, poniendo el objetivo, en una primera etapa, en una talla comercial de primera captura, que podría estar en alrededor de 30 cm. Esto tanto con un DEJUPA flexible calibrado adecuadamente como con otras artes (por ejemplo malla cuadrada), y a partir de los ensayos, con resultados compartidos con todos, se adoptaría el criterio obligatorio que debe ser controlado por los abordajes en el mar subsecuentemente, poniendo el foco siempre en combatir el descarte.
En la medida que la abundancia y la estructura por edad vayan recuperándose, podrá ir elevándose la exigencia en cuanto a la selectividad de las artes. Al mismo tiempo, debería establecerse un programa de divulgación para ser desarrollado entre los capitanes, explicando cómo, en la medida que aumente la selectividad, pueden habilitarse nuevas zonas de pesca.
En la pesquería de langostino, podría aceptarse provisionalmente el uso del “Hargril”, pero no debería tolerarse más que, sea éste o el DISELA, no sean utilizados por la flota, y luego de una comparación con la suficiente cantidad de ensayos, podría adoptarse un criterio definitivo.
Manejo adaptativo
El concepto de una veda fija y en ampliación permanente como única respuesta frente a los problemas de reclutamiento e invariabilidad de la mortalidad por pesca no puede ser sostenido porque (valga la perogrullada) los peces se mueven. Alrededor de la veda se está creando un semi-desierto donde los pescadores muchas veces atrapan cardúmenes que tienen tantos juveniles o más que los que existen dentro de la zona prohibida.
Por supuesto que debe haber un núcleo duro de la veda, inviolable para todo y para todos (incluidos los pescadores de langostino) donde se proteja desovantes y crías. Pero la periferia debe ser móvil, con prospecciones permanentes e información en tiempo real, y con criterios transparentes de apertura y cierre, incluyendo la selectividad de las artes.
Cupos por stock y controles en tierra
Otro aspecto que debe modificarse es la existencia de cupos o autorizaciones únicas, aptas para pescar en ambos stocks. La política actual de asignaciones ha llevado a una sobrepesca sistemática del stock sur ya que, al sumar las CMPs en un cupo único, y no poder cumplimentar nunca la porción norte, la autorización se completa con merluza del stock sur. Lo contrario también puede darse, como este año (Ver “Liquidación de temporada”).
La implementación de cupos por stock evitará, asimismo, que deba anticiparse un cierre de la pesquería, con las consecuencias sociales previsibles.
El Consejo debería también reforzar la política para mejorar los controles en tierra e impedir que allí se anulen los esfuerzos realizados en el mar, mediante la sub-declaración. Para ello, deben implementarse medidas que transparenten a fondo toda la información, desde la posición de los buques hasta los partes de pesca, reconstituyendo la subcomisión de control de las descargas, y promoviendo la participación de las provincias y de otros organismos públicos (particularmente SENASA, ADUANA y AFIP) en el cruce de información y la trazabilidad relacionada con la actividad pesquera.
Si estos esfuerzos resultaran inútiles, no quedará otro remedio que regular el esfuerzo mediante los días de pesca o las horas de arrastre controladas por satélite.
Los desafíos de las nuevas autoridades
El CFP, organismo relativamente autónomo creado por la Ley Federal de Pesca, previsiblemente será presidido desde ahora por nuevas autoridades. Todos los actores, pescadores, empresarios, comunidad en general, le desean el mejor de los éxitos en el logro de un objetivo común: la recuperación del caladero y el establecimiento de una pesquería sostenible y socialmente equitativa.
Norberto Yahuar deberá tener en cuenta que alcanzar ese objetivo supera el alcance de la Subsecretaría de Pesca y probablemente de su mandato. Los Ministerios de Economía y Acción Social deben participar también en la elaboración de un programa integral de corto y mediano plazo que incluya subsidios proporcionales a los recortes de cupos, y un plan de reducción de la capacidad de pesca y de reestructuración de la industria, de manera que la recuperación llegue para quedarse.
17/11/08
CEDEPESCA
