Menos glaciares forman la Antártida

El chasquido constante del hielo quebrándose y el sonido de este derritiéndose sorprendieron a Hernán Moreano, director del Instituto Antártico Ecuatoriano, en su última expedición a la Antártida. Con este comportamiento ambiental, evidenciaba cómo la masa del glacial está perdiendo grosor y las rocas que estaban cubiertas ahora son más visibles.

El chasquido constante del hielo quebrándose y el sonido de este derritiéndose sorprendieron a Hernán Moreano, director del Instituto Antártico Ecuatoriano, en su última expedición a la Antártida. Con este comportamiento ambiental, evidenciaba cómo la masa del glacial está perdiendo grosor y las rocas que estaban cubiertas ahora son más visibles.

“La plataforma de hielo disminuyó notablemente en masa. Antes tenía un metro y ahora tiene 50 centímetros.

Todos podemos observar cómo va derritiéndose y se forman pequeñas lagunas que van hacia el mar”.

El calentamiento global actúa con fuerza en el ‘Continente Blanco’. Desde hace 18 años, en la punta Fort Williams, en la isla Greenwich de la Antártida, los glaciares están disminuyendo poco a poco. Científicos ecuatorianos detectaron que se  ha perdido al menos 50  metros de longitud y se forman cada vez más caudales.

También la tierra que ahora está descubierta está formada por pequeños pedazos de roca que se crearon al ingresar agua por los poros de las piedras, una vez que se descongelaba el hielo. Y con el paso del tiempo prevén que se transformarán en arena.

En total 18 expertos participaron en la undécima expedición que realizó desde el 13 de enero hasta al 9 de febrero, en ese continente.  Sus investigaciones fueron en el perímetro que corresponde a la  Estación ecuatoriana Pedro Vicente Maldonado.

El deshielo preocupa a Moreano, ya que el nivel de las aguas aumenta y podría escasear con el paso del tiempo.

Asimismo, se prevé que en decenas de años la altura del mar suba y las islas y sitios bajos desaparezcan del mapa. Pero  ahora no tienen establecido cuánto ha subido.

“De pronto hasta la isla, donde está la estación, podría afectarse. Esta situación es similar en toda la península de la Antártida, el Polo Norte y la isla de Groenlandia”.

La isla Greenwich, ubicada al norte del continente, ocupa 150 hectáreas, de 14 millones que tiene  la Antártida. Y la estación se establece en una hectárea. Su temperatura más baja es de menos 89 grados centígrados, en la meseta, y  menos 20 en la base ecuatoriana. La más alta era de tres grados.

Pero  este año ese límite de temperatura varió. En los días soleados de la  temporada cálida, el termómetro ya alcanza los 8 grados. Además,  los vientos ya no tienen la misma intensidad.

La temperatura y el terreno rocoso y libre de hielo han permitido que más petreles gigantes (un especie  de aves) se acerquen a la zona para poner sus nidos. Estos pájaros de color café con blanco y su pico alargado ahora tienen la seguridad de que en ese sitio  sus crías se desarrollarán sin peligro, mientras buscan animales muertos como el pingüino y las focas para alimentarse.

“La unidad detectó  alrededor de 500 aves adultas y 450 nidos. Antes no los veíamos en grandes bandadas porque no tenían dónde dejar sus crías. Ellas son de bajas temperaturas y vuelan largas distancias. También vimos skuas”, comentó  Moreano.

Sin embargo, el funcionario sostiene que aún no se observa un comportamiento anormal en los pingüinos y lobos marinos, pero si les llega a faltar la comida pudieran afectarse. Lo mismo sucede con los peces merluza y bacalao.

“Este año la colonia de pingüinos disminuyó, pero suele ocurrir en ciertas épocas. Por tal razón es que no creemos que sea por el deshielo de glaciares o por las altas temperaturas”.

Decenas de fotos de la expedición revelan un dato curioso. La aparición de fauna rodeando las rocas que estaban cubiertas de glaciares. Líquenes, musgos y hasta hongos se divisan en la parte superior formando, según expertos, un microsistema en las áreas descubiertas, que forman parte del cambio climático.

Cambio climático

Las isla Greenwich  recibe anualmente 30 000 turistas. Llegan durante los meses de diciembre, enero y febrero, cuando la temperatura mejora.  

Según Hernán Moreano, el deshielo no tiene freno. En la Antártida  hay altas temperaturas y transferencia de gases más calientes llegan al continente blanco. “Lo único que podemos hacer es disminuir la emanación de gases tóxicos”.  

La expedición ecuatoriana viaja una vez al año al ‘Continente Blanco’ para efectuar proyectos ambientales. La travesía la desarrollan los dos primeros meses.

Este año realizaron10 proyectos. También viajaron científicos de cuatro universidades del país.

05/03/07
EL COMERCIO (ECUADOR)

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio