Menos de dos meses para licitar el nuevo Sistema María

La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y las direcciones que de ella dependen, como la de Aduanas, se embarcaron en un camino sin retorno de aplicación de recursos tecnológicos a sus acciones tradicionales de recaudación y control.

La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y las direcciones que de ella dependen, como la de Aduanas, se embarcaron en un camino sin retorno de aplicación de recursos tecnológicos a sus acciones tradicionales de recaudación y control.

Los operadores del comercio exterior deben seguirle el paso y rogar que la tecnología, por lo menos, sirva para que los procesos sean más rápidos, presenten menos trabas y dejen menos espacio a la discrecionalidad de los funcionarios.

Si las ventanillas y mesas de entrada colapsaban de papeles, y los cajones rebosaban de expedientes, y los horarios de atención al público obligaban a una "auténtica logística del cadete", todo indica que la posibilidad de aprovechar la PC -y de reemplazar paulatinamente trámites físicos por virtuales- no deja de ser una buena noticia.

Pero siempre hay un pero. Porque los hombres manejan la tecnología. Y la tecnología siempre es susceptible de ser "politizada".

El Sistema María, la Matrix del comercio exterior, sufrió ciertos apagones en el pasado.
La actual Administración prometió una actualización del sistema, que requiere un rediseño para dotar al María 2.0 de módulos, como el de anticipo de información y gestión de riesgos.

En estos dos puntos, la Aduana viene trabajando de la mano con los operadores privados, con resultados que permitieron detectar hechos de fraude marcario, contrabando y narcotráfico.

El famoso pliego para la licitación internacional de la reingeniería del Sistema María ya fue terminado. Está ahora en la AFIP, aguardando su revisión final.

Cabe recordar que esta redefinición del sistema informático obedece, sobre todo, más a normas que impulsa la Organización Mundial de Aduanas (OMA) que a necesidades internas.

El 1° de julio último, inició la fase que contempla el inicio del proceso licitación y, de cumplirse los plazos, antes del 31 de diciembre debería llamarse a licitación. Queda poco menos de dos meses.

06/10/09
LA NACION

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