No es esta la oportunidad para que desde esta columna analicemos la eficacia de las evaluaciones y trabajos científicos que se realizan en el principal centro de investigaciones marinas de nuestro país.
No es esta la oportunidad para que desde esta columna analicemos la eficacia de las evaluaciones y trabajos científicos que se realizan en el principal centro de investigaciones marinas de nuestro país.
El altísimo nivel técnico y científico de sus investigadores junto a los múltiples y constantes reconocimientos internacionales que recibe son, para este análisis, prueba suficiente de la calidad de los desarrollos y valoraciones que de allí surgen.
Tampoco en esta ocasión parece propicio entrar a indagar qué importancia le adjudica a los informes técnicos que emanan de INIDEP al momento de tomar las decisiones políticas que implican aumentar o disminuir volúmenes de pesca, abrir o cerrar áreas o mantener en mayor o menor plazo ciertas zonas vedadas a los buques pesqueros.
Pero sí parece ser el momento adecuado para preguntarse si una industria que, como la pesquera, mantiene varios miles de empleos directos y muchos más indirectos y hace importantes aportes a la balanza comercial positiva de nuestro país, puede desarrollar su actividad sin el aporte investigativo de las autoridades científicas en la materia.
Sería impensable, por ejemplo, imaginarse la faena y exportación de carne vacuna sin la existencia del SENASA o el crecimiento sostenido de la frontera agrícola nacional sin el aporte del INTA.
Lo mismo ocurre con la industria pesquera. No es posible mantener los niveles de actividad sin contar con los datos mínimos que pueden mantenernos a la suficiente distancia de cometer alguna imprudencia que ponga a una especie, cualquiera de ellas, en una crisis sin retorno.
Hoy en día los muelles de la escollera norte marplatense se encuentran decorados con tres buques de casco negro que pese a la millonaria inversión realizada por el Estado en su reparación, no salen a navegar.
No es indiferencia oficial, no es falta de presupuesto, no es falta de planificación, no es que no haya nada por hacer. Es simplemente un grupo de marineros que, con o sin razón, no quieren zarpar si no obtienen mejoras salariales.
La base científica marina acumulada en el INIDEP se debilita. La industria pierde el rumbo. Las autoridades no cuentan con datos para decidir.
Puede ser que el beneficio que buscan los marineros del SIMAPE sea justo pero el mal que causan a tantos es injusto e incluso, en muchos casos, irreparable.
Por Tedy Woodley
21/01/08
PESCA & PUERTOS
