La comunidad comercial tiene la responsabilidad de hacer que el comercio de la pesca sea más inclusivo y sostenible, y para ello se debe acabar con los inútiles y perjudiciales subsidios a la pesca, afirmó un alto funcionario de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).
La comunidad comercial tiene la responsabilidad de hacer que el comercio de la pesca sea más inclusivo y sostenible, y para ello se debe acabar con los inútiles y perjudiciales subsidios a la pesca, afirmó un alto funcionario de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).
En el marco de una reunión de la Organización Mundial del Comercio (OMC) celebrada en Ginebra, el secretario adjunto de la UNCTAD, Joakim Reiter, destacó que las exportaciones de pescado y productos del mar crecieron más de diez veces más en una década, y alcanzaron un valor récord de USD 1.400 millones en 2014. Esto muestra que el pescado se ha convertido en uno de los productos más comercializados en todo el mundo, y que también es esencial para la economía de muchos países en desarrollo costeros y de pequeños estados insulares en desarrollo (SIDS).
Las estadísticas de la UNCTAD también ponen de manifiesto que mientras que el 90 % de las poblaciones de peces marinos del mundo están ahora explotadas plenamente, sobreexplotadas o agotadas, los gobiernos todavía están pagando cerca de USD 35.000 millones en subvenciones a la pesca, de los cuales USD 20.000 millones contribuyen de manera directa a la sobrepesca.
A juicio de este organismo, estos subsidios significan en la práctica que los contribuyentes están pagando a barcos industriales para degradar el medio ambiente y destruir la seguridad alimentaria y medios de vida de las comunidades costeras vulnerables. Al alimentar la competencia desleal entre las grandes flotas y los pescadores artesanales, están fomentando también la desigualdad.
“Los subsidios para apoyar la extracción de un recurso ya agotado no tienen sentido económico, ambiental o social”, sentenció Reiter. “Estamos corriendo una carrera sin sentido hacia el fondo, en la que muy pronto todos seremos los perdedores.”
“Nosotros, como comunidad comercial, tenemos la responsabilidad de hacer que el comercio de la pesca se más inclusivo, más sostenible”, enfatizó, y mencionó tres acciones que pueden ayudar a lograr esta meta: terminar con los subsidios de pesca, apoyar una gestión eficaz de la pesca, y minimizar las medidas arancelarias y no arancelarias.
En julio, la UNCTAD, la FAO y el PNUMA se unieron para proponer una hoja de ruta para acabar con los subsidios, declaración que fue apoyada por más de 90 Estados miembros, cuatro organizaciones internacionales y regionales, y más de 10 ONG globales.
Reiter también hizo hincapié en que la reducción de los subsidios dañinos a la pesca podría dar como resultado ganancias económicas que se calculan en unos USD 72.000 millones al año en todo el mundo. Este dinero debería destinarse a un Fondo de Desarrollo Azul para ayudar a los pequeños Estados insulares y a los países menos adelantados a apoyar economías más sostenibles y una mejor administración de las pesquerías.
Por otra parte, el secretario recalcó que es necesario investigar más para comprender mejor la manera en que algunas otras medidas comerciales pueden contribuir a la sobrepesca, y dijo que la nacionalidad de una embarcación individual, y no el origen de los peces, determina las políticas comerciales que deben aplicarse.
“Por ejemplo, un pescado de Liberia es considerado milagrosamente de Europa si es capturado por un barco español frente a la costa de Monrovia. Esta situación distorsiona los incentivos de una manera importante”, concluyó Reiter. (Fis.com)
04/10/16
