Los geólogos creen que en la profundidad de los mares del Ártico, descansan reservas de petróleo y gas aún no reveladas. Estas aguas congeladas se inscriben entre las más tormentosas del mundo, y son la fuente de “icebergs” como el que hundió al TITANIC en 1912. Con temperaturas que superan los 30º bajo cero en invierno, e inmersas en total oscuridad durante meses, resulta difícil imaginar un ambiente más hostil.
Los geólogos creen que en la profundidad de los mares del Ártico, descansan reservas de petróleo y gas aún no reveladas. Estas aguas congeladas se inscriben entre las más tormentosas del mundo, y son la fuente de “icebergs” como el que hundió al TITANIC en 1912. Con temperaturas que superan los 30º bajo cero en invierno, e inmersas en total oscuridad durante meses, resulta difícil imaginar un ambiente más hostil.
Por estos días, sin embargo, no sólo los “icebergs” aparecen destacados en el horizonte, sino las poderosas fuerzas del Petróleo. Con su precio cercano a los cien dólares por barril, la economía de emprendimientos de tanto riesgo y dificultad tecnológica, comienzan a resultar atractiva.
ExxonMobil, la mayor petrolera del mundo, y Chevron –ambas de los Estados Unidos -, Husky y Encana de Canadá, Dong de Dinamarca, y la británica Cairn Energy, se encuentran entre las compañías que se han postulado u obtenido licencias de la Oficina de Minerales y Petróleo de Groenlandia, sobre determinadas áreas.
“Estamos a 10 o 15 años de conocer el potencial de estas áreas, pero todo luce como una excelente oportunidad costa afuera”, afirmó Graham White, vocero de Husky Energy, que este verano comenzó con las prospecciones de petróleo en dos extensos bloques ubicados a más de 100 km de las costas de Disko Bay, al noroeste de la ribera cercana a Nuuk, la pequeña ciudad capital de Groenlandia.
“Groenlandia es uno de los últimos lugares en el mundo en donde es posible hacer un gran negocio petrolero manteniéndose ajenos al tipo de riesgos políticos que se enfrentan en Medio Oriente, Rusia o África”, dijo un funcionario de otra compañía activa en la zona. “Los descubrimientos podrían ser enormes, pero nadie conoce la verdad todavía”.
Las estimaciones del Servicio Geológico de los Estados Unidos son ciertamente promisorias. Este organismo ha sostenido que un área ubicada frente a las costas del este de Groenlandia podría contener más de 110.000 millones de barriles de petróleo – alrededor del 42% de las reservas de Arabia Saudita – por lo que no sorprende que una multitud de compañías se muestren tan ansiosas por involucrarse.
Las exploraciones en el área de Disko Bay, y en otra ubicada más al sur, están bastante avanzadas. A principio de este año, fueron concedidos una serie de permisos, que dieron origen a evaluaciones aéreas y sísmicas ya en curso. Si resultaran exitosas, las perforaciones exploratorias podrían comenzar en uno o dos años más.
Otra área frente a las costas de Jamesonland, en el este de Groenlandia, también está despertando interés, aunque se encuentra en un estadio más inicial.
Groenlandia es todavía una región relativamente inexplorada. En total, sólo se han perforado seis pozos, uno en el 2000 y los demás durante el período de altos precios del petróleo registrado en la década del 70.
Los resultados no fueron concluyentes, pero según Hans-Christian Langage, jerarquizado consultor de la Autoridad Danesa de Energía, hay mucho trabajo por hacer antes de tener claro el potencial del área. Concuerda con que podría ser inmenso, pero insta a mantener la cautela.
“Con el tiempo se abrirán más áreas, aunque existe un 25% de posibilidades de que no haya nada de petróleo”, afirmó.
Y no son sólo los altos precios del petróleo y la escasez de lugares donde buscarlo, lo que está motorizando este desarrollo.
Muchos de los 57.000 residentes de la isla están ansiosos por hallar caminos para financiar su independencia de Dinamarca, que actualmente provee 385 millones de euros en subsidios cada año, una importante porción de los 1.300 millones de euros que constituyen el PBI de Groenlandia. El descubrimiento de petróleo y riquezas minerales acrecentaría las perspectivas de una transformación en la minúscula economía del país, que todavía descansa mayormente en la pesca.
Y por cierto, para los ambientalistas, todo esto representa una pesadilla. Groenlandia, la mayor isla del mundo, es un frágil hábitat para osos polares, ballenas, morsas y aves marinas.
“Un derrame de petróleo podría ser catastrófico”, afirmó Tarjei Haaland, activista en energía y ambiente de Greenpeace Nordic, de Copenhagen. “Es el área más sensible del mundo para la exploración petrolera. Siempre existe el riesgo de que ocurra un accidente”.
Irónicamente tal vez, el calentamiento global constituye una ventaja para las compañías petroleras. “Es mucho más fácil ahora, por el calentamiento” dice Jørn Skov Nielsen, viceministro de la Oficina de Minerales y Petróleo de Groenlandia. “Hay muchísimo menos hielo ahora que hace ocho o diez años”.
Con todo, y al igual que en áreas similares como las del Ártico ruso, donde están en desarrollo proyectos similares (en el mar de Shtokman en el círculo ártico, y en la península de Yamal, en el norte de Siberia), la prospección sigue siendo desafiante y costosa.
Una ventana de unos pocos meses al año, y con un frío extremo, constituye también un desafío inusual.
Los témpanos por ejemplo, deben ser “trackeados” mediante satélites y helicópteros, y si fuera necesario deben ser remolcados por buques de apoyo. Los altos niveles actuales del precio del petróleo hace todo esto económicamente posible.
Y aun cuando no existen garantías de que los altos precios se mantengan, mientras esto ocurra, la carrera por el petróleo en Groenlandia seguirá su curso.
La lucha contra los elementos
– Antes que las compañías petroleras puedan comenzar a explotar las reservas árticas de petróleo y gas, deberán superar uno de los ambientes más duros del planeta.
– Durante el invierno, el hielo compactado y los témpanos pueden poner en riesgo las operaciones de plataformas.
– Las empresas deberán usar satélites, helicópteros y radares para monitorear los témpanos.
– Cuando la danesa Dong Energy perforó el último pozo en el 2000, fue necesario movilizar un buque de apoyo para remolcar un témpano y evitar que embistiera la plataforma.
– Podría ser necesario clausurar las plataformas durante el invierno y replegar a su personal. El frío extremo y la oscuridad reinantes durante los meses de invierno imponen que los relevamiento iniciales deban desarrollarse durante el corto período del verano.
(Fuente: Times online; 27/12/07)
MARITIME NEWS
28/12/07
Traducción de NUESTROMAR

