Si alguien no necesita presentación en la historia de nuestra industria pesquera, ésa es sin dudas la señora Nelly, Nélida Videla Sánchez.

Si alguien no necesita presentación en la historia de nuestra industria pesquera, ésa es sin dudas la señora Nelly, Nélida Videla Sánchez.

Honesta, transparente y firme defensora de los intereses nacionales, se desempeñó en la función pública desde principios de los años setenta hasta el 11 de diciembre de 2006, cuando la administración encabezada por Gerardo Nieto, luego de degradarla, humillarla, perseguirla y hasta enviarla a trabajar a un sótano, logró por fin que presentara la renuncia formal a sus tareas, en las que ya había sido reemplazada por amigos de la casa con escasa idoneidad pero obedientes.

Pero el ensañamiento no termina allí. Hace un año que Nelly Videla, verdadera memoria viviente de la pesca argentina, no cobra sueldo ni jubilación por motivos de índole administrativa muy fáciles de resolver si los actuales funcionarios quisiesen. Vive gracias a la ayuda de sus familiares más cercanos y los vecinos de toda la vida que la eximen del pago de expensas del departamento en donde vive, hace más de cuarenta años, con la única compañía de su perro, el "Chango Videla".

Un poco de historia. Todos hemos aprendido en estos últimos cuatro años que cuando un pingüino asume un cargo más o menos importante, o los demás se transforman en cornalitos o desaparecen; y a esa lógica no la alteran la trayectoria, la capacidad, la idoneidad ni la edad de la persona en cuestión. Y mucho menos, la honestidad y transparencia para desempeñar las tareas. Basta con ver lo que sucede en el INDEC; en esto no hay contemplaciones ni cuestiones humanitarias que merezcan ser atendidas. Se sabe, el corazón de algunos pingüinos que se enferman de protagonismo, suele volverse muy muy pequeñito.

Nelly Videla, a sus sesenta y seis años y con más de treinta y cuatro como empleada pública e interventora en la Dirección Nacional de Pesca desde el 8 de mayo de 2001, no lo entendió así. Y hoy sufre las consecuencias.

¿Qué hizo Nelly? ¿por qué tanto odio? ¿qué hecho tan grave merece tan indecorosa salida? La verdad es que no hubo un hecho desencadenante  y puntual, aunque sí varios pequeños actos que intentaré resumir:

•Conocida es por todos la corrupción imperante en los controles de descarga que se hacen en los distintos puertos. Una investigación de esta revista puso en evidencia dicha situación y resultaron despedidos doce inspectores del puerto de Mar del Plata, aunque al poco tiempo y por presiones del SIMAPE, los mismos fueron reincorporados, cumpliendo aún hoy muchos de ellos las mismas funciones. Nelly Videla, en diciembre de 2002, tramitó un sumario administrativo solicitando se haga una auditoría sobre los controles que se realizan tanto a bordo como en tierra. Además sugirió a Gerardo Nieto que se creara la carrera de inspector pesquero. Por supuesto que nada se hizo.

•Desde que se instalara el sistema Monpesat de seguimiento satelital de la flota pesquera, la información recolectada siempre se remitió en tiempo real a la Dirección Nacional de Pesca. Pero un día se comprobó fehacientemente que treinta buques estaban pescando en zona de veda y la señora Videla inmediatamente ordenó la suspensión preventiva de esos buques que operaban sin autorización. El subsecretario Nieto, en lugar de avalar lo actuado por Videla, escondió el proyecto que disponía la suspensión preventiva y su correspondiente dictamen jurídico durante casi cinco meses, para luego devolverlos a la Dirección Nacional de Pesca, sin firmar y diciendo que, atento al tiempo transcurrido (por su complicidad), no correspondía la suspensión preventiva. Además, la entonces Directora tuvo que soportar el sermón de Marcelo Santos en representación de una empresa en especial y, desde ese día en adelante, no se volvió a comunicar a la DNPyA la información del Monpesat, por orden expresa de Gerardo Nieto.

•También en 2002, Videla pidió una auditoría para determinar cómo se usa el dinero del FoNaPe (Fondo Nacional Pesquero) que los integrantes del Consejo Federal Pesquero gastan y reparten a su antojo sin dar cuentas por ello a nadie. Hasta intervino el juez Urso. Por supuesto que nada cambió hasta el presente: los integrantes del CFP siguen gastando y repartiendo ese dinero como les viene en ganas.

•Otro hecho grave ocurrido al que Videla se opuso sucedió cuando le ordenaron otorgar permiso de pesca de gran altura a dos buques extranjeros, propiedad de los empresarios marplatenses Baldino y Mattera. El Consejo Federal Pesquero aprobaba se diera permiso de pesca a estos barcos para operar fuera de las 200 millas de nuestra ZEE y ordenaba a Videla la prosecución del trámite. Gerardo Nieto avaló lo dispuesto por el CFP, aún considerando que no se necesita permiso de pesca para operar en aguas internacionales; y que en realidad se trataba de un nuevo permiso de pesca encubierto. Videla remitió las actuaciones al servicio jurídico y le dieron la razón. Aún hoy ese expediente sigue dando vueltas y no es de extrañarse que si mejora el precio del calamar, los funcionarios del CFP puedan abrochar algún negocito para las fiestas.

•Por último, la gota que rebalsó el vaso: el famoso caso Santa Eugenia. Para quienes no lo recuerdan, ése fue un barco perteneciente a la empresa Mediterránea S.A. que tenía un permiso de pesca precario y restringido que, mágicamente y por obra y gracia de la corrupción, terminó siendo de carácter irrestricto y definitivo y transferido a tres barcos de la empresa "Frigorífico Moscuzza": el Itxas Lur, el Stella Maris I y el Don Cayetano. Videla denunció este caso ante la Procuración del Tesoro de la Nación, que el 11 de marzo de 2003 emite un dictamen avalando sus dichos y ordena se declare a las transferencias nulas de nulidad absoluta y se lo haga inmediatamente en sede administrativa, es decir, en la propia SAGPyA. ¿Qué hizo Gerardo Nieto? Nada, absolutamente nada de lo que tenía que hacer. Dijo no encontrar el expediente ni el dictamen jurídico, tardó ocho meses en reconstruirlo y notificó a la empresa infractora fuera de tiempo y forma. A todo esto, vale la pena aclarar que en su despacho tuvo todo el tiempo una copia certificada del expediente y su demora, casualmente, fue invalorable para la empresa Moscuzza que pudo así interponer una medida de no innovar. Sus barcos ilegales siguen pescando todavía.

•Hubo otro dictamen del servicio jurídico del Ministerio de Economía aconsejando dar de baja de la matricula nacional los permisos de pesca de los barcos Estreito de Rande, Vieirasa 11, Peixiño, La Peñuca y Xeistosiño. Al parecer Gerardo Nieto tampoco encontró ese papel en su laberíntico despacho.

Dicen que para muestra basta un botón. Bueno, créanme, lo expuesto es solo un botón.
A Nelly Videla la desplazan de su cargo de Directora Nacional de Pesca el 30 de marzo de 2004, le reducen drásticamente el sueldo y, con sus sesenta y tres años, la mandan a trabajar a un sótano en otro edificio, bajo las órdenes del señor Viana: alguien bastante por debajo de la categoría de Videla en el escalafón. De acuerdo a la Ley del Empleo Público hubiese correspondido que le asignasen a su cargo la Dirección de Fiscalización Pesquera. En lugar de eso, su trabajo consistía en controlar al cuerpo de inspectores de planta permanente que viaja por todos los puertos del país; sólo que debía hacerlo sin presupuesto para viajes, bajo las órdenes de Viana y, por supuesto, desde el sótano.

Ante tanta humillación, Nelly optó por tomarse las vacaciones que acumuló durante varios años de trabajar sin descanso. Pero comenzó a padecer problemas de salud. El propio médico del Ministerio de Economía le dijo "usted no se enferma nunca y ya van varias veces que le sube la presión; conozco su caso, señora, y sé lo que está pasando con usted". Le extendió certificado por largo tratamiento y, finalmente, el 11 de diciembre de 2006 terminó la trayectoria de Videla Sánchez en la actividad pública.

A las cuarenta y ocho horas de haber renunciado y según corresponde legalmente, debe entregarse el certificado de servicio para que el interesado pueda así tramitar la jubilación. Pero en este caso dicha entrega demoró ocho meses durante los cuales Videla no percibió ni sueldo ni jubilación. Por otra parte, no se le liquidaron los sueldos como Directora Nacional de Pesca ni se le hicieron los aportes correspondientes a su cargo. Tampoco se le paga como empleada categoría "A", como se expresa en un expediente que Gerardo Nieto tiene cajoneado.

Las autoridades previsionales, además, han solicitado que se certifique que Nélida Videla Sánchez se desempeñó como directora de la DNPyA, pero Nieto no lo hace. O lo que es peor aún, contesta una nota diciendo que él no puede decir si Videla cumplía o no esa tarea porque él la encontró cuando llegó. ¡Buen tipo, este Gerardo! El juez dice que Nieto ha incurrido en desobediencia judicial pero éste apela; tarde, como todo lo que hace, pero apela. Está pagando 50 pesos de multa por día por no contestar, pero no resuelve. Se ve que la plata no es problema para Nieto. Parece que es mucho más importante destruir, humillar y demostrarle su poder a esta peligrosísima señora de sesenta y seis que osó hacerle frente y que hoy quiere hacer cola los primeros días de cada mes para cobrar la jubilación que le corresponde, después de haberle entregado 34 años de trabajo a su país.

Con motivo de esta nota, mantuve con Nelly Videla una larga conversación telefónica y sólo me pidió que si queríamos publicar todo lo que sabemos que lo hiciéramos dejando en claro que lo dicho corre por cuenta nuestra; pero se negó a hacer declaraciones por consejo de su abogado, quien teme se sigan tomando represalias en su contra. Hay algunas personas reconocidas en el sector que han intentado hablar con Nieto de esta situación, pero sólo provocaron su enojo y desistieron de volver a hacerlo. "No sé lo que le pasa al Ruso, le hablás de Nelly y se transforma" me dijo uno de ellos, pidiéndome a la vez que no lo identificara.

Por mi parte es todo lo que sé y no pierdo la esperanza de que publicarlo sirva de algo. Hace poco se inauguraron las nuevas instalaciones de la DNPyA y a Nélida Videla ni siquiera se la participó. Estaban todos, de Gerardo Nieto para abajo no faltó nadie a la cita. Al pingüino se lo veía muy feliz, no tanto a los cornalitos que igualmente sonreían.

Entrevista de Guillermo Nahum; fotografía Pablo De la Villa

N. de la R. Agradecemos a la Revista Puerto la gentileza por la autorización para publicar este artículo.

09/01/08
REVISTA PUERTO

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