Las Marinas de la región Asia-Pacífico

La sonrisa con la que Ferrolterra ha recibido la noticia de la adjudicación de la construcción y el diseño en los astilleros de Navantia de varios buques para la Marina australiana se mudó en ceños fruncidos al otro lado del mundo. Los Gobiernos de Indonesia y Tailandia han expresado su preocupación al considerar que el contrato naval australiano para reforzar su capacidad bélica acelerará la carrera armamentística en la región del Pacífico. Y es que al otro lado del mundo se están gestando las grandes potencias marítimas del futuro.

La sonrisa con la que Ferrolterra ha recibido la noticia de la adjudicación de la construcción y el diseño en los astilleros de Navantia de varios buques para la Marina australiana se mudó en ceños fruncidos al otro lado del mundo. Los Gobiernos de Indonesia y Tailandia han expresado su preocupación al considerar que el contrato naval australiano para reforzar su capacidad bélica acelerará la carrera armamentística en la región del Pacífico. Y es que al otro lado del mundo se están gestando las grandes potencias marítimas del futuro.

El Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos publicó recientemente un informe que ha alarmado a historiadores como Paul Kennedy. El estudio concluye que la flota submarina de China superará dentro de tres años a la que hoy está a las órdenes de Bush; y que, en el 2015, la Marina china superará a la estadounidense. Japón no se ha quedado atrás en sus esfuerzos de concentración naval, mientras pequeños países, como Vietnam o Corea del Sur, tienen en marcha millonarios proyectos para incrementar su capacidad armamentística sobre los océanos Índico y Pacífico.

La ofensiva de Australia sólo se comprende como una reacción a lo que ha comenzado a ocurrir en las cosas de Asia, cuyas principales potencias aplican la máxima histórica de que sólo los países que son fuertes en el mar pueden desempeñar asuntos importantes en tierra. 
 
Un aforismo olvidado por la vieja Europa, con la Royal Navy en regresión, con los rusos y los georgianos vendiendo al kilo el acero de los destructores soviéticos, y con los presupuestos de defensa naval amordazados en Francia, Alemania, España u Holanda. Países todos ellos que jamás habrían disfrutado de momentos de gloria en la historia si no hubiesen tenido armada.

Por Lois Blanco

21/06/07
LA VOZ DE GALICIA

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