La undaria ya habría llegado al Golfo San José

El alga invasora ataca la zona de marisqueros e isla de los Pájaros.

El alga invasora ataca la zona de marisqueros e isla de los Pájaros.

Una denuncia determinante confirmó ayer lo que hasta ahora parecían ser rumores de reuniones de experimentados marinos: la undaria avanza también en el San José de manera alarmante.

Hace pocos meses un grupo de buzos profesionales recorredores de las aguas chubutenese, exponían a este medio el “temor” de que el alga invasora no sólo avanzara en algunos sitios particulares de la Península, sino que además de atacar el Golfo Nuevo definitivamente se extendiera por el San José.

Así lo confirmaban ayer versiones extraoficiales que pedían la corroboración in situ de este hecho: “hablen con Carlos Medina” (guardafauna de Isla de los Pájaros), nos decía la fuente que diligenció la denuncia. “La undaria llegó al San José” y “él les podrá mostrar y explicar”.
 
Un hecho
 
El dato sin embargo no es nuevo para buena parte de los estudiosos. La especie invasora viene definiendo claramente su avance y las autoridades lo saben.

Hace menos de una semana, organizado por el Ministerio de Ambiente y Control del Desarrollo Sustentable y la Secretaría de Pesca de la provincia se realizó precisamente en el Centro de Interpretación “Isla de los Pájaros”, un taller sobre estrategias de manejo y control de alga undaria en la Península Valdés.

Con la participación de cerca de quince guardafaunas y voluntarios pertenecientes a la Subsecretaría de Turismo y Áreas Protegidas y operadores pertenecientes a la Administración del Área Protegida Península Valdés, en la oportunidad, especialistas de la Secretaría de Pesca y del Centro Nacional Patagónico (CENPAT) se ofreció información sobre esta especie exótica invasora que ingresó accidentalmente al Golfo Nuevo adherida a los buques provenientes de Asia,  y que ha avanzado en los últimos quince años provocando efectos perjudiciales sobre el ambiente marino y costero.

En ese encuentro, la doctora Evangelina Schwins, del CENPAT, ofreció un panorama general de la problemática de la invasión de especies exóticas y su implicancia sobre el ecosistema y las actividades humanas que en él se desarrollan, en tanto que el licenciado, José Saravia, de la Secretaría de Pesca, brindó detalles de la invasión de esta especie en la provincia y las acciones que se han desarrollado hasta el momento.

El encuentro tuvo como objetivo brindar herramientas al personal responsable de las costas de la Península que les permita detectar la presencia temprana del alga undaria y colaborar en las estrategias de manejo y control que está llevando adelante la provincia, sencillamente porque existen datos concretos sobre las áreas afectadas por la undaria.
 
Muchos datos, poca estrategia
 
Más allá de las prevenciones oficiales sobre le conocimiento y detección de la especie, todo indica que sobran datos y faltan estrategias.

Por ahora casi todos los habitantes chubutenses saben que se llama “Undaria” y es un alga que llegó “accidentalmente” a la Patagonia en barcos coreanos que pescan calamares y langostinos. Con el tiempo, la Undaria se instaló y creció en forma indiscriminada en el Golfo Nuevo, frente a las costas de Puerto Madryn, y ahora en el San José, donde  produce un daño ecológico y cambios importantes en el ecosistema.

Entre otras cosas, afecta el habitat de los salmones, la práctica del buceo y el desarrollo de las algas propias de la región.

Según los científicos del Centro Nacional Patagónico, el crecimiento descontrolado de la Undaria podría provocar el éxodo de especies y la modificación del ecosistema.

Además, según la investigadora Piriz del CENPAT-CONICET, la Undaria se extendió hacia el sur y está creciendo en la zona de Camarones y Caleta Malaspina. Allí crece la Gracilaria, un alga de gran importancia comercial. Como alimento, es vital para la fabricación del dulce de batata, gelatinas y mermeladas. Pero ahora la Undaria impide su desarrollo.

La primera planta de Undaria apareció en 1992, en el muelle Almirante Storni de Puerto Madryn. Después desapareció, pero ya en el otoño de 1993 se detectaron colonias de estas algas y desde entonces crece sin control. "Es una especie invasora, esto pasó ya en otros países y no han podido erradicarla", dicen los expertos.

Las algas nativas del Mar Argentino son pequeñas y forman praderas en el fondo del mar, pero la Undaria es diferente. Se han detectado ejemplares de hasta 1,70 metros de largo. "Cada año la Undaria ganó espacio, ahora forma bosques impidiendo el paso de la luz solar. Las algas regionales no pueden competir y eso favorece a la invasora; ya es una maleza".

Según Piriz, "así como es imposible erradicar una maleza en tierra firme sin alterar la flora nativa, bajo el mar ocurre lo mismo". Lo cierto es que la Undaria, que en China, Japón y Corea se cultiva para el consumo humano, está cambiando las reglas del lecho marino patagónico.

25/02/08
DIARIO DE MADRYN

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