(FNM) El 23 de diciembre de 2008 Nuestromar publicó un primer comentario editorial con este título. Se planteaba que al igual que en la película de Hollywood, la industria pesquera estaba esperando un golpe de suerte que cambiara milagrosamente el futuro, mientras se navegaba hacia una tormenta letal.
(FNM) El 23 de diciembre de 2008 Nuestromar publicó un primer comentario editorial con este título. Se planteaba que al igual que en la película de Hollywood, la industria pesquera estaba esperando un golpe de suerte que cambiara milagrosamente el futuro, mientras se navegaba hacia una tormenta letal.
Recordemos. “La tormenta perfecta” fue una película que dejó, sin duda, una profunda impresión. La trama se desarrolla alrededor del barco de pesca “Andrea Gail”, que es capitaneado por el skipper Billy Tyne (representado por el actor George Clooney), veterano pescador que ha tenido poca fortuna tras una serie de capturas decepcionantes. Tyne busca un golpe de suerte que haga cambiar esta mala racha y se aventura a un lugar más allá de las zonas frecuentadas.
Lo que ignora es que se avecina la “gran tormenta”… la tormenta más aterradora, más fuerte, violenta y destructiva de la historia moderna.
Regresando a la problemática pesquera argentina, a partir de enero de 2009 el gobierno nacional decidió efectivizar su plan de rescate al sector anunciado a fines de 2008, pero con suerte dispar en su aplicación. A mediados de diciembre de ese año la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció un paquete de medidas denominado mediáticamente “salvataje presidencial”: la creación de un fondo de 80 millones de dólares para prefinanciar las exportaciones, a instrumentarse por medio de entidades bancarias privadas y solo para “aquellas empresas que adquieran el compromiso de conservar la planta de personal”, y la dotación de capital de trabajo operativo a través de la línea de créditos del Banco de la Nación Argentina. A esto se sumó casi al unísono la derogación de la medida que excluía de los reintegros por exportaciones a los productos elaborados a bordo, un respiro relativo para las empresas que operan con el calamar.
Pero lamentablemente los 80 millones de dólares que se habrían fondeado en los Bancos nunca llegaron a las empresas, por causa de la ineficiencia de quienes manejaron la situación dejando la responsabilidad a los bancos privados de algo que debió haber sido reglamentado por el Banco Central.
El inicio de la zafra 2009 de langostino en Chubut y Santa Cruz fue con buena pesca, pero con precios deprimidos y un gran incremento de costos. Desde el Estado Nacional empezaron las objeciones a Chubut por la apertura temprana de sus aguas pero en el fondo era el inicio de la batalla política entre el subsecretario Yauhar y el Gobernador Das Neves.
El fracaso económico de la zafra en Santa Cruz hizo que las empresas pesqueras que operan en esa Provincia enviaran una dura carta al Gobernador Peralta solicitando atención a los reiterados reclamos del sector langostinero. De no mediar una solución dicen, no saldrán los barcos a pescar durante la temporada 2010. Solicitan medidas para no llegar a esta situación.
Casi al mismo tiempo que las empresas radicadas en la ciudad santacruceña de Puerto Deseado renunciaban al Consejo Municipal Pesquero, llegaba a manos del Gobernador Daniel Peralta una carta de las mismas firmas, a través de la cual anunciaron la posible suspensión de las actividades durante 2010. Reclaman reconocimiento por las inversiones realizadas en la provincia, la generación de mano de obra y el desarrollo de ciudades como Puerto Deseado en los últimos veintiocho años. Altos costos y derrumbes en las ventas son las variables que amenazan el inicio de las operaciones pesqueras del próximo año. Para revertir en parte la situación, las empresas solicitaron al Gobernador se tomen medidas para recuperar el oxígeno.
El 13 de agosto pasado, NUESTROMAR publicó la segunda parte de este editorial (La tormenta perfecta) con la actualización de lo ocurrido hasta aquella fecha, que desafortunadamente indicaba que todo iba a peor y que nadie tomaba las riendas de la situación. Para colmo de males ya se manifestaba la zafra de calamar como un total desastre.
Poco tiempo después de publicados, el prestigioso diario La Nación popularizó el título de esta serie de artículos al utilizarlo para presentar su propia descripción de la situación en el sector pesquero.
En aquella segunda parte, advertíamos que lamentablemente ya estábamos en medio del temporal y que lejos de adoptar medidas adecuadas, los responsables de la administración se limitaban a formular intenciones de buena voluntad pero de difícil cumplimiento. Por otra parte, algunos actores que no parecían tomar conciencia de la extensión de la crisis, trataban de salir de la misma a través de beneficios sectoriales. Entre tales actores –provenientes de todo el espectro de la actividad- se incluía también el Estado, principal recaudador de las exportaciones pesqueras.
También decíamos que al igual que en la narración de la película, aquí también se hacen oídos sordos a los avisos de crisis. Ahora entonces, en medio del naufragio, la disputa entre sectores prima sobre la búsqueda consensuada de medidas de salvamento. Los políticos se enfrentan entre sí y olvidan que lo que está en juego es el sector, las empresas se dividen, los gremios se pelean tomando de rehén a las exportaciones pesqueras…
Y así como la coincidencia de ciertos parámetros meteorológicos adversos se potencian para configurar la gran tormenta, la conjunción de la debilidad del sector, la crisis interna de la producción y el mercado internacional que se derrumbó aún antes de la debacle financiera global, han llevado a la pesca en nuestro medio, a una situación inédita y sumamente crítica.
La situación que se está viviendo en Chubut, es una buena muestra del nivel de irresponsabilidad con el que se llegan a desarrollar las pulseadas políticas, en este caso entre el Gobierno Nacional y el de la provincia.
Por otro lado el enfrenamiento entre el SOMU y el SIMAPE llevan a una paralización del puerto de Mar del Plata, deteriorando más aún la economía del sector pesquero.
Como si esto fuera poco la declaración de la Unión Europea incluyendo a las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, así como también el Sector Antártico Argentino como ámbito de aplicación del régimen de funcionamiento establecido en el Tratado de Lisboa, demuestra la ineficacia de la política exterior que ha llevado la Argentina en estos años bajo el lema “de esto no se habla” , y agrega un nuevo motivo de preocupación a la ya delicada situación por la que atraviesa la actividad pesquera. No puede incluso descartarse que en un futuro cercano algunos países pretendan acordar alguna forma de “organización regional” para manejara los recursos de la zona adyacente a nuestra Zona Económica Exclusiva, que nos tenga como simples espectadores.
En mayo del 2008 se sancionó una modificación al Régimen Federal de Pesca Ley 26.386 que exige a aquellos titulares de cuotas de captura o autorización de captura, que acrediten ante la Autoridad de Aplicación la inexistencia de un vinculo jurídico con sociedades que realicen operaciones de pesca en la Zona Económica Exclusiva de la República Argentina, sin el correspondiente permiso, sumando la caducidad de pleno derecho de los permiso, las cuotas, y/o autorizaciones, de aquellos titulares de cuotas de captura o autorización de captura que no cumplan con estos nuevos requisitos. Merced a los manejos de siempre, esta modificación de la ley no tuvo ningún efecto positivo para el país.
En este marco de la actividad pesquera se llegó a la aplicación del sistema de cuotas para la administración del caladero, concepto al que adherimos desde Nuestromar, pero cuya credibilidad está ensombrecida por serios cuestionamientos en su implementación.
Consideremos el discurso presidencial de presentación de la medida. “Esperamos doce años”, dijo la mandataria en el acto donde anunció la reglamentación de la Ley que permite las cuotas Individuales Transferibles de Captura (CITC) de merluza hubbsi por 15 años, a partir del 2010, una medida que también alcanza a las merluzas de cola, merluza negra y polaca.
Felicitó especialmente a las partes que en el marco del Consejo Federal Pesquero permitieron que se concrete la reglamentación, y mencionó a los empresarios de la industria pesquera, a los trabajadores, a las Provincias que tienen intereses en el sector y la Nación. “Todos han puesto voluntad y demostrado que con ello se resuelven los problemas, y cada uno cuidando de sus intereses”. Asimismo, destacó que la pesca de la merluza creció en el país de 90.000 a 270.000 toneladas en los últimos años, hecho que atribuyó a los "cambios impulsados desde el Estado para regular la actividad”.
Sinceramente deberían haberle aclarado a la Presidenta que más que un marco de consenso hubo un marco de arreglo, que la merluza sigue en estado de emergencia biológica según el INIDEP, que la recomendación de captura es de 207.000 toneladas y no de 270.000, y que el INIDEP debió salir a corregirla a 290.000 toneladas para que le cerraran los números a la administración, que no se investiga seriamente, y que los datos de captura están puestos en duda dada la corrupción existente en el control de la descarga de los buques, mal que lamentablemente no se va a curar con la cámara de televisión a bordo únicamente, sino transparentando los datos de captura para que sean públicos.
Veamos ahora a las palabras del Subsecretario de Pesca al referirse al tema. Yauhar indicó que la cuotificación de las cuatro especies ha traído un ordenamiento que permite a las empresas empezar a planificar su funcionamiento. “Las perspectivas que tenemos de trabajo son alentadoras, esperamos una muy buena temporada del langostino según reflejan los indicadores que hemos tenido hasta ahora en función de los estudios que se han hecho. Estamos teniendo una muy buena época con respecto a la cantidad de merluza capturada y esperamos que se revierta ese proceso del calamar, en cuanto a la parte biológica que tuvimos este año, teniendo mejores resultados en lo que va a ser la apertura a partir del 15 de diciembre. Algunas empresas marplatenses han planteado que van a salir afuera de la milla 200 y algunas del sur lo están evaluando. Creo que es un dato alentador para la flota potera que estará trabajando en forma anticipada este año”, sostuvo.
La primer pregunta que surge antes las declaraciones del funcionario es si se está efectuando la campaña de prerreclutas de calamar, o de dónde saca los datos biológicos el subsecretario.
Pero vayamos a las realidades. Con el sistema de cuotas, Mar del Plata accede al 70% de las capturas de merluza y la Patagonia sufrirá irremediablemente esta diferencia. Además se ha iniciado un proceso de transferencia de la flota congeladora a Mar del Plata, es decir que gran parte de los buques congeladores que operaban en el Sur tendrán base en Mar del Plata.
Lo que se ha cuotificado es el sector que se extiende al sur de los 41 grados de latitud. Esto significa que el área al norte de esa latitud queda en buena medida, librada al buen criterio y responsabilidad de los pescadores marplatenses.
Referente a la pesca extractiva los puertos marítimos argentinos recibieron entre el 1 de enero y el 10 de diciembre de este año un total de 665.553,2 toneladas de recursos pesqueros, un 25% menos que en el mismo período de 2008, cuando se desembarcaron 887.253,9 toneladas.
Otra novedad es que desde el próximo 1º de enero los productos pesqueros que ingresen la Unión Europea (UE) deberán estar acompañados por un certificado que avale su origen legal. En nuestro caso esto implica garantizar que la mercadería fue obtenida en sintonía con el sistema comunitario contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, plasmado en el Reglamento 1005/08 de la UE.
El texto menciona, entre otras condiciones, que el pescado o marisco haya sido obtenido mediante embarcaciones con permiso vigente, fuera de zonas vedadas, con artes de pesca autorizadas, dentro de la cuota oportunamente asignada, etcétera.
La certificación será emitida en nuestro país por la Subsecretaría de Pesca de la Nación, cuyas autoridades explicaron cómo efectuarán el proceso de control que se pone en marcha. Habrá de esperarse que sea más exitoso que el de control de descargas.
Una interesante pregunta, a propósito de este tema, es quién va a certificar el calamar que se pesque en la milla 201… excepto claro, que alguien dude que ese calamar vaya a ingresar a Europa (nosotros no lo dudamos).
Lamentablemente 2010 se presenta para la pesca como un año aún peor que el 2009, en el que se irán acelerando los pedidos de convocatorias y quiebras. La paulatina desaparición de las Cámaras Pesqueras y el desarme de sus equipos técnicos, muestra que las empresas están cambiando la forma de dialogar con la administración, reemplazando la vía tradicional en cualquier actividad productiva -a través de las Cámaras representativas del sector-, por el desfile de los empresarios o de sus gestores por las oficinas de pesca.
“No tenemos remedio, ni futuro”, sostuvo un destacado empresario en relación con esta actitud de sus pares. Ojalá se equivoque.
21/12/09
NUESTROMAR

